A 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo

Por Rossel Montes

A 100 años del vil asesinato de unas de las teóricas revolucionarias mas lucidas del movimiento socialista del siglo XX, una de las llamas del marxismo, del movimiento feminista y combatiente de la verdad liberadora y emancipadora, y de la democracia.

Seis años han pasado desde que escribí mi primer artículo sobre Rosa Luxemburgo titulado “La democracia en Rosa Luxemburgo”, donde yo hacía un intento de rastrear las nociones de democracia y revolución en la teórica marxista; muchas fueron las dificultades que encontré, pues los estudios sobre ese tema son relativamente nulos, tanto así que aun cuando busco bibliografía en la red sobre ese tema mi artículo sale al encuentro, junto con los de Juan Manuel Vera y Pablo Slavin.

Aunque sobre su pensamiento político si hay investigaciones como el libro de Lelio Basso “El Pensamiento político de Rosa Luxemburgo”. Pero son muy pocos los trabajos centrados en su idea de democracia. Pero antes de explicar brevemente su praxis política daremos ciertos datos biográficos.

Rosa Luxemburgo nace un 5 de marzo de 1871 en Samosc, Polonia y muere un 15 de enero de 1919 en Berlín Alemania. Rosa nace un año después que Lenin en una era en plena convulsión social, aún Marx estaba en plena polémica y terminando su construcción teorética sobre el modo de producción capitalista.

De origen acomodada, clase media, Rosa tuvo todas las comodidades que una niña burguesa pudo tener, una educación de élite, mucha literatura a la mano. Lamentablemente Rosa no dejó una autobiografía y los datos de su infancia son mas escasos respecto de otros teóricos marxistas como Lenin o Trotsky que escribió Mi Vida en 1930. Rosa se doctoró con una investigación sobre el caso de Polonia; se dice que ella estudio en una época en la cual pocas mujeres tenían acceso a la educación superior, se dice igualmente que hablaba 11 idiomas, y una oradora formidable.

A finales de siglo XIX e inicio siglo del XX, Rosa ya es una militante activa de la socialdemocracia y entra en polémica con el revisionismo, escribe su primer obra polémica Reforma o revolución, que era una respuesta a Eduardo Berstein. Berstein defendía una postura evolucionista en el socialismo, no era nada casual, ya que en la ciencia, el positivismo había ganado terreno y era epistémicamente predominante, caso similar el caso de Herbert Spencer en sociología y el evolucionismo lineal. El evolucionismo de Berstein era posible porque el capitalismo había tenido un ascenso en su productividad y las clases trabajadoras habían tenido unas ciertas mejoras en sus niveles de vida y con los salarios reales; cosa que quedó desmentida con el estallido de la Primer Guerra mundial donde el capitalismo estalló con la repartición del mundo.

Rosa defendía la necesidad de la revolución, una necesidad que estaba enclaustrada en su concepción de la historia, una ontología de la historia que era una concepción de la ontología del ser social como diría Lukács en Historia y Conciencia de clase en 1921 y no era otra cosa que El materialismo-histórico-dialectico, la filosofía de la praxis (Gramsci). El parlamentarismo al que habían girado los líderes de la socialdemocracia, Rosa lo atacaba con la necesidad y la emergencia de la revolución para superar los horrores del capitalismo ascendente e imparable. En 1905 estalla la revolución Rusa y Rosa escribe su libro Huelga de Masas, Partido y Sindicatos, y Trotsky escribe su Resultados y Perspectivas. Ambos teóricos hacen un balance sobre lo acontecido. Rosa polemiza con Lenin sobre el surgimiento del partido, donde le ataca y achaca el excesivo centralismo del partido de Lenin, es de hacer notar que el joven Trotsky también hizo eco de dichas críticas a Lenin, sobre el centralismo de Lenin, pero dichas posturas serán eliminadas en el Trotsky maduro y dirá que él estaba equivocado, cuando la historia le dio la razón al Trotsky joven y Rosa mantuvo dichas posturas hasta su muerte, no podemos decir lo mismo de Trotsky.

En 1913 escribe su magna obra La Acumulación de capital, que será junto al texto de Lenin, El Imperialismo Fase superior y el de Bujarin El Imperialismo y la economía mundial; los textos marxistas que mejor explicaron el fenómeno del imperialismo y su mutación hacia la centralización y concentración de capitales a escala planetaria. Al mismo tiempo se desató la Guerra mundial y los debates sobre la Cuestión Nacional no se hicieron esperar, las agrias polémicas con Lenin sobre la determinación y autodeterminación de los pueblos eran candentes en las cual Lenin aseveró que Rosa estaba equivocada. Se desata el gran acontecimiento de inicios de siglo que fue la Revolución rusa, con toda su plétora e impronta liberadora, emancipadora y casi mesiánica, un proletariado muy organizado y un campesinado que estaba pidiendo tierra y pan; fichas suplicas fueron incorporadas como plan de combate por el partido mas organizado después del partido Socialdemócrata alemán; el partido Bolchevique liderado por Lenin y Trotsky.

Rosa recibe con mucho entusiasmo la revolución como lo deja claro en su libro aparecido en 1918 “La Revolución Rusa” donde hace un balance crítico sobre la revolución. Sus críticas a los bolcheviques se refieren a tres aspectos: la política agraria, el derecho de autodeterminación y la cuestión democrática.

El tema de la democracia es el aspecto sustantivo de su contundente valoración crítica de la política de Lenin y Trotsky y de los riesgos que conllevaba para el futuro. Rosa entendía muy bien que todo proceso revolucionaria conllevaba lucha, retrocesos y avances. Para ella el socialismo debía construirse sobre cimientos democráticos, incluso ella defendía la democracia mínima, parafraseando a Norberto Bobbio, la democracia mínima es la democracia liberal sintetizada, obviamente para Rosa el socialismo debía ser la profundización de la democracia no su negación o aniquilación, ya tenemos en Rosa una propulsora de la democracia participativa como lo fue Carole Pateman o actualmente la teorica Belga Chantal Mouffe con la Democracia radical-agonística. Estos estudios están por hacerse en Honduras. Años posteriores a degeneración burocrática del proceso soviético, Trotsky escribe su texto La Revolución Traicionada, donde Trotsky hace un balance de las causas que originaron en dicha degradación, aunque Trotsky hace un estudio sobre la caracterización de clase de la económica y Estado soviético, es decir sobre su naturaleza; para Trotsky las causas de la degeneración burocrática y el fenómeno estalinista eran el aislamiento de la revolución, el aplastamiento totalitario de la militancia y el poder de Stalin, jamás las causas se buscan en los orígenes metodológicos del proceso, de 1917-1922, años en los cuales Él junto a Lenin crearon los resortes del poder. La autocritica no era característica de Trotsky, mas de si de Lenin.

Rosa Luxemburgo se adelantó a hacer notorio las causas de la degeneración burocrática de la revolución.

En todo caso las opiniones vertidas en La Revolución rusa de Rosa, representa todo un testamento político, una testamento que contiene una trágica advertencia sobre el triste destino ulterior del socialismo si olvida su intrínseca necesidad de la democracia y libertad. Un estremecedor aviso que fue silenciado. La voz de Rosa fue silenciada en 1919 cundo unos paramilitares las secuestraron, posteriormente al fracaso de la revolución y desmovilización de la militancia. El 15 de enero de 1919, el culatazo del fusil de un soldado del viejo ejército del Káiser ponía fin a la apasionada y apasionante existencia de una de las figuras más destacadas del movimiento socialista europeo: Rosa Luxemburgo. Es notorio el respeto con la que cuenta Rosa Luxemburgo en la actualidad, muchos homenajes en muchas partes del mundo, en España por ejemplo y Alemania. Es lamentable que en nuestro país este tipo de personajes pasen olímpicamente desapercibidos por la izquierda. Este pequeño escrito, desde una periferia, es un pequeño homenaje a una de las grandes pensadoras, teóricas y luchadoras de todos los tiempos.

Tegucigalpa, 15 de enero de 2019

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