Un drama de crueldad, violencias de género y discriminación sufren las madres de privados de libertad de la pandilla 18

Tegucigalpa, Honduras (Reporteros de Investigación). «Me dio bronconeumonía desde el 31 de diciembre que hicimos una fila de 15 horas solo para entrar a la cárcel», dice Isabel (nombre modificado).

Desde que su hijo fue llevado a prisión, acusado de pertenecer a la pandilla 18 por vivir cerca de El Pedregal, según su version; Isabel ha bajado de peso.

Su mirada es triste, su ánimo decayó aun más cuando le dijeron que su hijo sería trasladado a 238 kilómetros al occidente de la capital, a la cárcel de El Pozo.

«Logré entrar hasta las 2 de la tarde y solo medio lo vi, comimos y luego otras tres horas para hacer fila y recoger la identidad. Nos tratan como perros», dice Isabel.

Sus ojos se humedecen después de su drama que lleva ya más de tres años.

Isabel no puede contar su historia libremente porque tiene muchos temores a que el desprecio social construido contra los jóvenes se anteponga, a que golpeen más a su hijo, a que la despidan de su trabajo donde tiene un estatus en aparencia bueno, pero en la realidad cruel por toda la estigmatización que desde esa empresa se hace para jóvenes como su hijo.

Así que el drama de Isabel no tiene la atención de nadie.

Ella está sola. Sola con su dolor.

Cada madre de los internos se siente igual. No saben si habrán organizaciones de derechos humanos. ¿Y las organizaciones de mujeres han acudido? no sabemos cómo o cuáles son, responde Isabel.

«La situacion que viven a diario los privados de libertad es realmente preocupante en los centros penales de Maxima seguridad», dice Isabel este sábado unas horas después de entrar a la cárcel a la visita mensual permitida.

Este fin de semana ha llorado más que de costumbre. Vio a su hijo con la cara llena de golpes.

«Les achacan que tienen celulares…radios de comunicacion…droga y hasta granadas…».

«La policía que los custodia dice que algunos los muchachos esconden estos artefactos en el ano, algo que yo no lo puedo creer».

«Esta semana se han dado varios incidentes, los privados de los módulos de máxima seguridad, han sido sometidos a violaciones y torturas, el martes fueron golpeados salvajemente, algunos de los privados, fueron gaseados y se realizaron traslados internos» .

Este fin de semana familiares de estos internos pudieron constatar que algunos tienen varios golpes de consideracion, por lo que solicitan que los entes que velan por los derechos humanos lleguen al Centro Penitenciario de Ilama, Santa Bárbara a constatar estos hechos. Asimismo los familiares piden a las autoridades del Instituto Penitenciario que no los prive del derecho de introducir comida, refresco y agua y «que respeten la integridad de las personas de la tercera edad y niños, los que son sometidos a rigurosas revisiones…».

Su hijo está cumpliendo una condena, Isabel que siempre ha sido ejemplar en su labor, estudiosa, con habilidades artísticas también cumple otra porque el maltrato no sólo es para su hijo también para ella y para las madres de El Pozo.

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