El totalitarismo. La génesis de un concepto

Por: Rossel Montes

El siglo XX fue un siglo pletórico de acontecimientos acelerados, la irrupción de las sociedad de masas, de revoluciones, de dictaduras, de la bomba atómica, de la revolución en la física teórica y cuántica, la teoría de la relatividad, el avance de la técnica, de la ciencias humanas, al mismo tiempo que el colapso de la razón instrumental según T. Adorno y M. Horkheimer llegó a su punto de clímax. El primer abordaje al tema que nos ocupa lo hice en un artículo escrito hace 6 años sobre Hannah Arendt “La Ontología política de Hannah Arendt” y otro llamado “Democracia y totalitarismo y en el siglo XX” ya en este último profundizando aún más en el lado totalitario de la izquierda y sus repercusiones.

En este pequeño artículo sobre totalitarismo, haré una primera aproximación al tema, ya que el la bibliografía es vasta y abundante, aunque algo redundante en algunos aspectos y caótica en otros. Al tratarse de un fenómeno totalmente nuevo en la fenomenología histórico-social, fue todo un reto para la filosofía y la ciencia social, en especial para la ciencia política, la sociología, psicología e historia, pero al parecer hay un consenso de que la que estuvo a la altura fue la filosofía política, ya que la ciencia política se quedó en lo meramente descriptivo, la ciencia política funcionalista norteamericana como los estudios de Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinsk , un trabajo que es posterior a «Los Orígenes del totalitarismo» de Hannah Arendt, y que aborda el tema desde el funcionalismo y la descripción, pero que no logra hacer del concepto un abordaje radical epistemológico tal como lo hace Hannah Arendt, de lo cual hablaré.

No hay una postura clara de quienes fueron los teóricos que acuñaron el termino por primer vez, aun (Leer mi artículo La Ontología política de Hannah Arendt) se le atribuye al filósofo italiano Geovani Gentil, filosofo neo-hegeliano de ultraderecha y a Benito Mussolini. Es necesario hacer notar que la mayoría de los teóricos del siglo XX y hasta los recientes, excepto algunos franceses siempre siguen recalcando el Nazismo y el estalinismo como los ejemplos paradigmáticos del totalitarismo, lo cual es correcto, pero hay un extravío cuando no se busca las raíces de este fenómeno en el bolchevismo y el leninismo ya que el estalinismo es la culminación monstruosa de la creación del partido monolítico y la concentración de la vida social ante el partido político, el partido comunista.

En Lenin y Trotsky ya se dejaba ver una Estadolatría a ultranza, haciendo ver que el partido cuasi era el rector de la vida social y el Estado debía controlar el proceso revolucionario; cuestión que será emulada por el fascismo italiano y el nazi-fascismo. Dentro de la izquierda y la Komintern, se dan las criticas tempranas de Rosa Luxemburgo, pero según La LIT-CI, trotskista, Rosa hizo semejantes criticas porque “Estaba mal informada” de los acontecimientos ocurridos en Rusia, cuestión totalmente disparatada y errónea.

El Teórico revolucionario Víctor Serge caracterizó al régimen de Stalin como totalitario, sin antes hacer serias acusaciones a Lenin y Trotsky por su responsabilidad política en el surgimiento del estalinismo “Lenin y Trotski al fundar la Cheka, crearon una verdadera inquisición. Al estatizar los sindicatos y las cooperativas, desarmaron a las masas y abrieron el camino al totalitarismo. Serge es muy claro en la dialéctica de los acontecimientos, la degeneración no era solamente producto de la condición de guerra civil y hambre en la que la revolución se dio, sino a sus métodos. Hay varias corrientes teóricas que definieron el fenómeno totalitario, en este está el filosófico con gente como Karl Popper, el Histórico, filosófico de Hannah Arendt y el funcionalista de la ciencia política.

Durante la guerra fría el termino fue muy usado producto de la guerra ideológica entre las dos potencias en pugna por la hegemonía mundial, el sociólogo Raymond Aron hizo un aporte sustantivo en su texto “Totalitarismo y democracia”, pasando de EEUU a Francia el renacimiento teórico sobre los regimenté totalitarios, ya en este caso no solo centrándose en el Tercer Reich, con Claude Lefort y Cornelius Castoriadis se intenta hacer un abordaje más global de tal fenómeno, y se puede concluir que Hannah Arendt y Claude Lefort son los teóricos mas originales que abordaron sobre el fenómeno totalitario, Arendt en su texto Los Orígenes del totalitarismo y Lefort en La Invención democrática. Lo límites de la dominación totalitaria. La reacción desde la filosofía social y política vino por parte de la epistemología falsacionista y filosofía social de Karl Popper en su libro «La Sociedad abierta y sus enemigos» y la Escuela de Frankfort con Adorno y Horkheimer, Erich Fromm y el psicólogo social Wilhem Reich(Psicología de masas del fascismo.

Popper aseveró que ya en la filosofía de platón donde aquel argumentaba que los sistemas políticos debían ser regidos por filósofos o sabios, y el desprecio por Platón de la democracia, este filósofo griego influenció al pensamiento de occidente para que el ulterior pensamiento estuviera plagado de utopías mesiánicas donde la sociedad pudiera estar concentrada de forma armónica y centralizada en un eje común, en este caso sería el Estado y el partido político. En Dialéctica de la Ilustración Adorno Y Horkheimer hacen un balance teórico sobre la razón instrumental, para ellos la razón dominante de la modernidad llegó a sus límites haciendo del hombre un mero instrumento, una cosificación brutal y una tergiversación bestial de los designios de la modernidad, a saber, la liberación del hombre del oscurantismo, haciendo al modernidad un proceso de emancipación atreves del control del medio que lo circunda y que le rodea con la ayuda de la ciencia y la técnica, ese proceso de dominación llegó al extremo de dominación del mismo hombre. En esa misma línea se encuentra los aportes del profesor Enrique Dussel en su Ética de la liberación, y la ontología de la dominación que la modernidad con la cual Europa nos conquista, iniciando un proceso totalmente novedoso en la historia de la humanidad: la irrupción de la América Latina. Según la filósofa y politóloga italiana Simona Forti, fue la filosofía y la historia como ciencia la que estuvo a la altura de la época para hacer un descubrimiento teórico de alcances profundos, desde Hannah Arendt, y más recientemente los historiadores Tzvetan Todorov, Enzo Traverso y el filosofo político norteamericano Sheldon Wolin han hecho trabajos muy profundos sobre el fenómeno totalitario; sin olvidar los aportes de Cornelius Castoriadis en su texto “El Avance de la insignificancia” donde argumenta que Lenin fue el fundador del totalitarismo, cuestión que no se podría encontrar en la historiografía del siglo XX, al menos de forma tan explícita. Pero no fue hasta Hannah Arendt que eleva el concepto de Totalitarismo al concepto clave, a nivel epistemológico le dio el alcance teórico que necesitaba para poder comprender el nuevo fenómeno de masas y político. Arendt al mismo tiempo que hace del concepto de Totalitarismo una epísteme para analizar y caracterizar el totalitarismo, haciendo en términos derridianos una deconstrucción del fenómeno, el totalitarismo al hacer del Estado y del terror las herramientas sobre las cuales descasará la ideología del Estado total, ocupará de las mismas masas para hacer cumplir sus cometidos, cosa que se da para ambos totalitarismos; el de origen bolchevique y de ultraderecha y fascista, ambos usaron el terror de origen para aniquilar a sus oponentes, aunque Arendt se queda corta al no buscar o enfatizar los orígenes políticos en el partido político de tipo monolítico sino en el imperialismo y el racismo.

El desprecio al parlamentarismo burgués y la democracia será otra característica de los regímenes totalitarios, al hacer ver que la democracia liberal era incapaz de hacer concretar los principios políticos del totalitarismo, que eran en ambos casos un tipo de ideal societal, humanista y de liberación o alguna utopía histórica.

La novedad teórica en el análisis de Arendt residió en ver que el mal tiene muchas formas de manifestarse, explicando los motivos que habían llevado a cabo el holocausto y las matanzas en masas, y la fuerte carga antisemita del fascismo alemán, aunque el antisemitismo no fue un rasgo solamente del nazismo. Del Mal radical a la banalidad del mal, teorizado en su libro “Eichman En Jerusalén”, y “La Condición Humana” donde hace un intento de politizar las categorías de la analítica existencial de Heidegger y así crear una ontología política de corte antropológica, para expresar la nueva condición humana de esclavitud y terror del siglo XX.

El burocratismo, cuestión que ya Max Weber había advertido, Arendt lo lleva al análisis del Tercer Reich, el burócrata no encarnaba el hombre malo y monstruo, ni la personalidad autoritaria (Freud y Horkheimer) sino que la nueva racionalidad de occidente es llevada a cabo a través de miles de burócratas que solamente cumplían con órdenes, en este sentido se acusó de Arendt de exculpar a los nazis de tener responsabilidad y de haber hecho hechos atroces contra la humanidad. El análisis de Arendt fue mal interpretado y llevado al simplismo. Ella estaba explicando que el nuevo fenómeno totalitario de los campos de concentración era un tipo de racionalidad mucho más dificil de detectar y dominar y sobre todo contrarrestar. El sistema totalitario arrasa y abrasa con la vida total de la sociedad, aniquila la voluntad de los hombres y mujeres, del ser humano, y esto pasa con regímenes aun autoritarios que se hacen pasar por “democráticos” que están llenos de autoritarismo.

Los conceptos de ideología que le daba legitimidad el régimen, anestesia y movilización para la eliminación de los oponentes ideológicos rivales, el partido único monolítico, sobre el cual descasaban toda la maquinaria propagandística y una maquinaria burocrática-administrativa que se subordinaba al partido y esta al líder implacable.

EL TOTALITARISMO es la negación brutal de la democracia, la eliminación de la vida pública, del avance de la liberación del hombre de las esclavitudes históricas, en aras de un proyecto político utópico que resulta en un proyecto distópico, la realización de una utopía y de altos valores, donde el hombre se encontrará consigo mismo, la realización de la historia (Marx) la filosofía del saber absoluto (Hegel) y una sociedad que donde el Estado sería regido por filosofos(Platón) llegó a estos proyectos a engendrar las mas monstruosas formas de dominación política y degeneración societal jamás vista. El totalitarismo en tanto en extrema realización de la dominación de la violencia se opone a todo lo que son la política y el poder, y sobre todo el bien común, a la esfera pública según Arendt y las más anti-política forma de ejercer la dominación. El avance histórico y su dinámica son muy cambiantes, el concepto de Totalitarismo no solamente es un arma ideológica maquinquea para dividir a “demócratas liberales” “de comunistas perversos” sino es un concepto clave para comprender la dinámica del autoritarismo y sus vaivenes, y en nuestro país este debates son muy necesarios. El régimen actual se jacta de ser democrático, pero hasta por los poros de la vida social hondureña se explaya el autoritarismo, el control ideológico a través de los medios de comunicación, la corrupción excesiva, una burocracia exacerbada, un control de otros poderes del Estado, una partidocracia oligárquica, un “líder” que ejerce presión sobre toda la vida pública sin contemplaciones.

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