Ortega y Gasset y Xavier Zubiri

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación

Por: Rossel Montes

Ortega y Gasset  (1880-1955) es considerado uno de los más conspicuos y originales filósofos del siglo XX, junto a pensadores de la talla de Dilthey, Bergson, Heidegger, Husserl, Sartre, Zubiri y Gustavo Bueno, aunque este último llegó a aseverar que no se puede comparar a Ortega con Husser o Heidegger. El autor de “ensayos materialistas” y el “Mito de la cultura” se unen a las críticas y posturas que minimizan al filósofo del ratio-vitalismo por no haber desarrollado un sistema filosófico al estilo de  los grandes sistemas filosóficos de la modernidad con sus sistemas cerrados y omnicomprensivos.

Precisamente Ortega que hizo un intento de superación del sistema kantiano y la posibilidad de mezclarlo con los vitalismo (Filosofías de la vida) que venían pregonando algunos pensadores como Nietzsche y Bergson solo para mencionar a dos de sus máximos exponentes.  Ortega se propone superar el objetivismo de la metafísica del viejo kantismo como del neokantismo que influenció en las ciencias y la epistemología de finales del siglo XIX e inicios del XX  en Europa.  En las siguientes páginas trataremos de abordar de forma sintetizada el concepto de filosofía en el pensador español y su idea de la vida como realidad radical y la relación que la metafísica de Ortega tuvo con la metafísica de Xavier Zubiri. Ortega más conocido y popular, tal vez por su estilo ensayístico, Zubiri por su parte más denso y dificil de digerir.

La vida y realidad radical

Ortega es uno de los pensadores que tanto han influenciado a muchos filósofos en la actualidad, su giro hacia el vitalismo, ese intento de unificar lo que fue la razón kantiana y la vida misma lo llevó a crear lo que el llamó el ratiovitalismo.  Para el autor de la famosa frase “ Soy yo y mis circunstancias”  La filosofía nace como una necesidad, la filosofía tiene como objetivo el estudio del todo, de toda la realidad. En su texto ¿Qué es filosofía? Charlas dadas en el teatro de Madrid  en 1929 Ortega define la filosofía como la búsqueda de la verdad, de la filosofía como la vida misma, haciéndose. Aunque la filosofía tiene su propia dinámica categorial y muchas veces tiende a el oscurantismo terminológico, cosa que la hace inaccesible para los no versados, la filosofía es el pensamiento y la creatividad humana tratando de darle solución a los grandes misterios del mundo, desde los problemas más inmediatos a los más abstractos y metafísicos, un ejemplo : el problema del ser, que desde Parmenides a Heidegger ha tenido muchas formas de interpretación y que nuestro autor tratara en mucha de su obra, principalmente en «Lecciones de metafísica».  Para Ortega la realidad radical será  la vida misma, la vida de cada cual. Este concepto de vida (Vitalismo) será tan novedoso que implicará un nuevo sentido del ser, distinto al concepto ontológico en Heidegger , Hartmann, Sartre, Zubiri o Castoriadis. Vida para Ortega es lo que somos y hacemos, somos esclavos de nuestro constante hacer, estamos hechos para elegir, no existe la posibilidad de no elegir, esa es nuestra fatalidad de estar arrojados sin nuestro consentimiento al mundo, a una realidad que debemos construir, y así creamos otra realidad alterna a la ya dada: la realidad de lo histórico social (Castoriadis) .

Podemos ver que al igual que en Heidegger o Zubiri Ortega con su ratiovitalismo crea una nueva teoría de la realidad, no del Ser de Heidegger o la realidad misma de Zubiri o de creación de Castoriadis, sino la vida misma como instancia ontológica y epistemológica que prima sobre las otras realidades.   Ortega nos dice :

    Nuestra vida empieza por ser la perpetua sorpresa de existir sin nuestra anuencia previa, náufragos en un orbe impremeditado. No nos hemos dado a nosotros la vida sino que nos la encontramos justamente al encontrarnos con nosotros. Un símil esclarecedor fuera el de alguien que dormido es llevado a los bastidores de un teatro y allí, de un empujón que lo despierta, es lanzado a las baterías, delante del público. ¿Al hallarse allí, qué es lo que haya ese personaje? Pues se halla sumido en una situación difícil sin saber cómo ni porqué; la situación difícil consiste en que hay que resolver de algún modo decoroso aquella exposición ante el público, que él no ha buscado ni preparado ni previsto. Yo creo que esta imagen dibuja con bastante pulcritud la esencia del vivir. La vida nos es dada, mejor dicho nos es arrojada o somos arrojados a ella, pero eso que nos es dado, la vida, es a la vez un problema que necesitamos resolver nosotros. (Ortega y Gasset ¿Qué es filosofía?)

Para Ortega la vida es algo distinto a como la tratan los biólogos o fisiólogos, para Ortega la vida no es una cosa material, pero tampoco espiritual. En rigor podemos decir que para Ortega la vida es Nada, es un hacerse a sí misma, la vida en Ortega es una redilad concreta, es mi vida, es mi circunstancia, es mi problema, es mi soledad. Es la realidad más evidente, porque cada uno la siente de una forma muy peculiar. Es interesante los contactos que tiene la filosofía de Ortega con el existencialismo sobre todo con el de Sartre y Heidegger. Muchos intérpretes del pensador español como Julián Marías llegó a aseverar que Ortega se anticipó a Ser y tiempo de Heidegger en «Meditaciones del Quijote» de 1915, texto de juventud de Ortega, donde explora ya el problema de estar en el mundo, la vida, el existir, la angustia, la nada; temas tocados y explorados muy bien por el existencialismo solamente que este último con la ayuda de la fenomenología de Husserl como método de ir a las cosas mismas.

La vida es posibilidad, es apertura, con esto Ortega se opone a los objetivismos y determinismos que vienen en el pensamiento heredado como los llamaba Castoriadis y que imposibilitan el ámbito de la creación y del pensar. Si la realidad es apertura, la hipercategoría del ser como determinación obstaculiza esa posibilidad, entonces tendremos posturas escatológicas, teleológicas y mesiánicas como en el Hegelianismo, el marxismo, es decir, posturas cerradas que al final llevan a los totalitarismos en todos los ámbitos.

La vida es decisión, y problema personal, es libertad. La vida no está hecha, es algo que se va construyendo constantemente. El descubrimiento de Ortega de la razón vital es el instrumento con el que él pretende superar el idealismo y el realismo ingenuo, es decir el problema ontológico y gnoseológico, como lo venían tratando el materialismo, o cierto materialismo histórico-dialéctico que pecaba de mecanicismo y objetivismo, separando el mundo del yo con el mundo objetivo.  Para Ortega no hay prioridad del individuo sobre la realidad, sino una correlación e interrelación  del hombre con la realidad.

La vida es una realidad concreta, irreductible a un status biológico, la vida es un conglomerado de situaciones que desencadenan la historicidad del hombre. La vida para Ortega es la realidad última como el ser en Heidegger.  Podríamos detenernos en muchos aspectos del pensador madrileño. Prometo otros ensayos donde se comparará  el concepto de razón vital con el existencialismo, los puntos de contacto con Heidegger, Sartre y Zubiri y con Castoriadis, autor que estoy estudiando mucho en la actualidad y que es desconocido en Honduras.

No cabe duda que la fenomenología de Husserl constituye un punto importante en la configuración de la filosofía del joven Zubiri, tanto para Ortega y la construcción de su Ratiovitalismo, Zubiri y Heidegger encuentran en la fenomenología un método para poder acceder a la realidad misma. La fenomenología husserliana fue un intento por la creación de una ciencia estricta, una epojé como ontología que capta y aprehende la esencia de las cosas de forma radical.  En palabras de Zubiri la fenomenología abrió un campo para el filosofar radical, porque según Zubiri la filosofía a inicios del siglo XX venía siendo una mixtura de Positivismo, historicismo y pragmatismo.

No es fácil hacer una reconstrucción de la influencia de Ortega en Zubiri debido a la poca bibliografía y estudios sobre el tema, salvo algunos artículos donde se detalla poco y tesis doctorales. Me parece que la filosofía española no le ha dado la debida importancia al tema y espero esto se supere con el tiempo. Hay mas estudios comparativos entre Heidegger y Zubiri que Ortega y Zubiri, imagino es porque quieren equiparar a Zubiri y convertirlo en el Heidegger español, lo cual me parece es correcto.

 Zubiri entra en contacto con la filosofía de Husserl apoyado por su maestro Ortega pero realmente nunca tuvo tantos puntos de encuentro con su maestro Ortega, o al menos no lo deja explicito en la mayoría de sus escritos. Zubiri al alabar la fenomenología como un método para un filosofar radical se va alejando prontamente de la hermenéutica fenomenológica de la epojé. Para Zubiri la realidad es la realidad radical, así como para Ortega la vida era la postura epistemológica ante la cual debemos definir nuestra actitud, nuestro ser.  No es el ser de Heidegger, como diría Zubiri, el ser es posterior a la realidad, ya que el acceso al ser requiere un proceso de intelección, y esto es un proceso cognitivo, gnoseológico, no hay ser sin antes un de suyo con la realidad, el hombre debe habérselas con la realidad, está atrapado con las cosas, de forma sentiente, en este sentido Zubiri se aleja del pensamiento heideggeriano en su etapa metafísica, hablo a sus posturas ulteriores a “Naturaleza, historia, Dios”, obra de juventud y su primer gran obra conocida en España; ya en su libro “Sobre La Esencia”, ya encontramos un pensamiento maduro, una superación de la ontología y el advenimiento de la metafísica como teoría del ser.

«Zubiri regresa en 1931 a Madrid con el convencimiento de que la fenomenología de Husserl necesita de una radicalización y de que esa radicalización ha de seguir en algún modo el camino emprendido por Heidegger” (Antonio González, Un solo Mundo, 1992)

La ontología de Heidegger le abre el camino a Zubiri para poder pensar sobre su propio camino en la búsqueda sobre el ser, pero ya en Sobre La Esencia Zubiri se aleja totalmente de Heidegger y nos dice que la filosofía no es objetivismo, tampoco es ontología, la filosofía solamente puede ser metafísica; es decir para él la realidad, como lo radical constitutivo de nuestra existencia.

La vida y la realidad han sido el punto de arranque de las filosofías de Ortega y Zubiri, una obra titánica que podría llamarse de radicalidad constante por la búsqueda de la filosofía primera. Para Ortega la vida debe ser el punto de arranque de la especulación filosófica. La metafísica recorrida por Ortega es apta para hablar sobre la vida misma, los valores morales, la alteridad, las circunstancias, dándole a su metafísica un componente ético ineluctable, intrínseco y radical.

Zubiri se pone en un momento anterior a la vida, la realidad radical para Zubiri es la misma realidad, no el ser, no el daseín, ni el mitsein, sino la realidad en la medida que el poder de lo real nos hace tener acceso a la realidad con otros. No hay duda que Ortega fue un gran maestro de generaciones de filósofos, y fue el maestro de Zubiri, a mi parecer el más destacado entre los pensadores españoles; sin embargo para Zubiri en la metafísica de Ortega había imperfecciones que debían ser superadas. Por muy importante que fuese la vida, no es el punto de partida del filosofar radical, no para la fundamentación de una filosofía primera.

Mucha gente siente desprecio por el pensamiento abstracto, entre ellos políticos e incluso intelectuales. Algún día tendremos a nuestro pensador integral, y es un imperativo seguir estudiando a estos grandes pensadores universales. La vida es un constante realizarse, y en Honduras la vida apenas comienza, a pesar de que la vida, nuestra alegría y felicidad nos es arrebatada por mentes macabras y mediocres.

Bibliografía

Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?, Revista de Occidente en Alianza

Editorial, Madrid

Julián Marías, Historia de la Filosofía, Alianza editorial

Universidad,

Zubiri, X., Cinco lecciones de filosofía, Alianza editorial, Madrid, 1982,

 González, Antonio, «Un solo mundo» Tesis doctoral. 1992

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