Cine e historia

Por: Rossel Montes

 La relación entre cine historia ha evolucionado a lo largo del siglo XX,  a mi parecer un encuentro obligado que en cualquier momento iba a ser abordado de forma teórica o teorética, ya sea desde la óptica del cineasta como una estética o la visión historiográfica del historiador con la intención de la reconstrucción de los hechos sociales de una determinada época histórica. Recurrir al cine, al film como fuente histórica no era algo fácil, sobre todo para las corrientes historiográficas y las posturas epistemológicas desde la Escuela Histórica Alemana que eran las que predominaban en la escena teórica desde el siglo XIX. El positivismo fue la corriente teórica de donde bebió casi toda la ciencia del siglo XIX, casi nadie, incluso el Materialismo histórico pudo escapar del radio de influencia epistémica del Positivismo, que tiene como paradigma  los hechos observables y la experimentación como postulado central para la edificación y generalizaciones teóricas; cuestión que llegará a tener reminiscencias en el siglo XX, con su hijo cercano: el Positivismo lógico. En ese sentido la inclusión de otras formas de hacer ciencia fueron saliendo en los debates, las ciencias humanas y en este caso la historia se erigió como ciencia autónoma, lo mismo hizo la sociología, la antropología y ciencia política, esta ultima al desmarcarse de la filosofía política e ir por la senda de la verificación empírica; tal como hizo la ciencia política norteamericana de Postguerra.

 ¿Por qué cine? ¿Por qué historia? A lo largo del devenir societal  el hombre ha desarrollado diferentes maneras de dejar plasmado su manifestación espiritual (Hegel) en la materialidad de la historia (Ellacuría), de esta manera la historia es la realización de su propia creación; el hombre hace porque esta radicalmente impelido a hacer la realidad, como bien argumenta el materialismo histórico, la praxis, y ulteriormente el existencialismo sartreano, el hombre es porque debe hacerse, y eso indica una profunda historicidad, a la cual no puede escapar. En ese sentido el hombre ha usado diferentes maneras de dejar plasmada su propia temporalidad y cierta interpretación de la realidad.

Es con las investigación de Horkheimer y T. Adorno en su magnífico libro “ Dialéctica de la ilustración” donde muchos investigadores dan como iniciado el debate sobre la cultura de los Mass media y la “Industria cultural” como ente modificador, con carácter ideológico y político;  Dialéctica de la Ilustración es un manifiesto que ataca y somete a una cruel critica los postulados de la modernidad,  a veces creo por la misma época que a los autores les toco vivir, la dureza de la Segunda guerra Mundial y los totalitarismo para nuestros autores eran la culminación de historia de la barbarie (Edgar Morin) la razón instrumental había hecho del hombre un ser que había perdido su rumbo y una sociedad capitalista que solo tenía como cometido la creación de mercancías, algo que había estudiado muy bien Marx mucho antes, la valorización del mundo de las cosas crece en proporción directa del la desvalorización del mundo humano, es decir, la subjetividad y la propia dignidad habían devenido en una mercancía mas(Cosificación del mundo). El carácter ideológico de la sociedad del espectáculo como diría Guy Debord más tarde que Adorno, “Te vendes o no existes” coincide con la irrupción de los totalitarismo y su propaganda masiva, que era usada como un sustento fundamental para la creación de los mecanismo simbólicos propios del terror; hacer que el hombre-masa se sintiera un solo cuerpo con el todo social. El cine y la televisión irrumpen en el siglo XX como fenómenos que serian como el reflejo de la propia sociedad, dándole al espectador las dosis de inmediatez e ideologismo necesarios.

“De Caligari a Hitler: historia psicológica del cine alemán” (Kracauer, 1947), que vio la luz en 1947, está considerada el inicio de las investigaciones sobre historia y cine, una suerte de pistoletazo de salida para la investigación relacional entre los dos

. Esta obra que es propiamente alemana, denota la insistente y persistente investigación de los cientistas sociales alemanes por el nuevo fenómeno de masas, y al mismo tiempo encontrar los nexos entre lo artístico y lo científico del cine, a nivel estético y teorético, a nivel ideológico el fascismo alemán hizo mucho uso de la propaganda para justificar la existencia política del régimen, lo mismo ocurrió con el Estalinismo, el cine ruso hizo grandes aportes aunque el arte en general estuvo limitado por la mano dura del dictador y el partido. Como sabemos el arte para ser profundo y complejo necesita de mucha libertad para poder desarrollarse; lo mismo ocurrió con la literatura, la pintura que no pudo desarrollarse en Estados policiacos. En ese sentido la novela en los países con democracias burguesas su pudo desarrollar su aspecto critico, un ejemplo de esto es la novela existencialista, El Extranjero de Camus y La Nausea de Sartre son esa explosión y denuncia ante los excesos del racionalismo y la sociedad ante el vacío existencial y societal de occidente, y que estos autores plasmaban en sus narrativa literaria.

 En la década de los setenta con historiadores como Marc Ferro, creo que aun desconocido por estos lares de Honduras, donde casi todo llega tarde, siempre tan cerca y tan lejos de todo. Ferro ha hecho sendas investigaciones sobre la relación del cine y la historia contemporánea, siendo un referente importante de los aportes de la Escuela de los Annales y sobre todo para lo que la teoría de la historia llamara “Historia de las mentalidades”  y que la filosofía de la historia reciente llama fenomenología de la cotidianidad o la vida cotidiana como diría la ya recién fallecida Agnes Heller. La Escuela de los Annales contribuyó al debate teórico sobre el rescate de la película como  documento que facilita el análisis y el contraanálisis de la sociedad. Autores como Pierre Sorlin desde una perspectiva mas sociológica que histórica se acerca al hecho cinematográfico como hecho societal y sobre todo ayudó a superar las definiciones del cine como  un simple espectáculo de masas y como una industria de entretenimiento y sociedad económica y sin entidad cultural, sino en ver en el cine como un creador de sentido y significaciones históricas y como un reflejo dialéctico de la realidad social que le hizo nacer y que le construye, como bien lo argumentan las teorías del espejo en las discusiones sobre estética del cine.

“Todo film constituye un reflejo del contexto histórico en que ha sido realizado. Si además este film aborda un tema histórico pretérito, la articulación cine/historia se produce a un doble nivel: el film como instrumento de análisis y reproducción de un hecho histórico y también como paralelo reflejo contemporáneo de las circunstancias históricas en el momento de su producción “(1983: Ferro)

Como argumenta Ferro, el film aborda luces y fuentes del contexto histórico ya por el simple hecho de ser un hecho,  un reflejo de la sociedad, pero no un reflejo mecánico, pues el cine no es algo científico, es un fenómeno artístico que no desea siempre contar la realidad tal como es, sino que como muchas veces y aunque este contento y narrando un hecho histórico este pasa por una férrea dimensión subjetiva y es en esos elementos que el historiador debe poner mas atención, ya que la intención del historiador es la reconstrucción de los hechos tal como pasaron.

El cine nos ayudará a entender los laberintos dialécticos de una sociedad, vida cotidiana, subjetividad, ideologías, problemática social, la construcción social de la ficción,  cuando el director encuentre la manera de mostrar las costuras y los entramados de una sociedad; en ese sentido todas las películas son historia, pero como ocurre con la literatura, solo las mejores novelas y poesía nos ayudan a desentrañar las verdades ocultas de la realidad, y así iluminar al público. El cine en si mismo nos ayuda a entender como era una época determinada y a entender la misma sociedad, pero un excelente film va mas allá, a cuestionarnos  porque era tal cosa.

El cine aporta una visión íntima de la historia y la sociedad, esa parte de las múltiples subjetividades que estudia la Historia de las mentalidades y la sociología de la vida cotidiana, una visión más humanizada de la reconstrucción teórica de la historia, de la historiografía. Es impresionante como ha evolucionado la concepción de la historia,  desde Herodoto,Tucidides, a Ranke y  la emergencia del positivismo, la fuente escrita como el pilar de la reconstrucción histórica, a la Escuela de los Annales y su Histórica económica, Bloch, Braudel, Febvre, mas tarde Ferro, y otros historiadores británicos como Peter Burke y sus aporte a la historia cultural, y sin olvidar a los filósofos de la historia en el siglo XX, como Collinwood, Paul Veyne, Huizinga, H Carr, Le Goff, y latinoamericanos como Carlos Pereyra y Enique Florescano, y sin olvidar a Ignacio Ellacuría, que aunque era de origen español, su espíritu filosófico era centroamericano. En Honduras las investigaciones históricas teóricas sobre cine e historia creo que son escasas, pero si están surgiendo las  historiográficas propiamente, creo que si hay aportes, seguramente irán saliendo a flote. Como la investigación del joven historiador Marxis Lenin Hernández  Osorto sobre la producción cinematográfica reciente. De la cual esperamos ver los resultados.

Bibliografía

Ferro, Marc. El cine, una visión de la historia. Madrid: Akal, 2008.

Brower, Daniel R, El Mundo  En Siglo XX, La Era De La Guerra Global Y La Revolución, México, Ed. Prisma, 1988.

Horkheimer, Max. Dialéctica de la ilustración. Trotta 2013

Florescano, Enrique, La función social de la historia, Fondo de cultura económica,. 2013

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