Socialismo y democracia: ¿Es posible el socialismo?

Por: Rossel Montes

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación

Este es un tema muy amplio y que se ha discutido por mucho tiempo, tanto desde los sectores conservadores y los de izquierda, ya sea marxista, anarquista o socialdemócrata. Desde el siglo XIX el socialismo se ha planteado como una alternativa para suplantar al capitalismo y según el mismo Marx a la misma envoltura sociopolítica del capitalismo carnívoro en palabras de Marcuse y Fromm, a saber la democracia burguesa.

Las grandes preguntas que surgieron cuando cayó la URSS fueron ¿Por qué esos grandes imperios que se autodenominaban “socialistas” (Socialismo real) cayeron como juego de ajedrez? ¿Qué es el socialismo respecto al capitalismo ¿ está destinado el socialismo a sustituir al capitalismo? Marx casi no teorizo sobre el futuro socialismo, sino que se concentró en el estudio del modo de producción capitalista casi de forma obsesiva, dejándonos claros en casi toda su obra teórica económica desde los “Manuscritos filosóficos de Paris” pasando por los “Grudrisse”, el primer tomo del Capital y sus obras de madurez que el capitalismo tenía una plétora de contradicciones que iban a crear una serie de resoluciones, la ley de la concentración de capital, es decir según muchos economistas marxistas como Maurice Dobb, Paul Sweezy, Paul Baran y el mismo Marx el capitalismo es ontológicamente una maquina de concentración de capital a nivel societal y a nivel global, aunque como considera Castoriadis esta profecía de Marx no se ha cumplido y el capitalismo ha sabido regular y salir bien librado de sus crisis de sobre producción.

“Hemos tratado ya de demostrar que el socialismo no es otra cosa que la organización consciente de la vida humana en todos los terrenos, hecha por los hombres mismos; que significa, pues, la gestión de la producción por los productores, tanto a escala de empresa como a la de la economía; que implica la supresión de todo aparato de dirección separado de la sociedad; que ha de producir una modificación profunda de la tecnología y del contenido mismo del trabajo como actividad primordial de los hombres y, conjuntamente, una alteración profunda de todos los valores hacia los que se orienta, implícita o explícitamente, la sociedad capitalista.” ( Castoriadis , institución imaginaria de la sociedad, pp 18)

Como vemos en esta definición del filósofo, sociólogo, economista  y psicoanalista greco-francés el socialismo seria teóricamente una formación social que tendría como cometido la superación total de las grandes contradicción del capitalismo a saber, lo público y lo privado, cuestión que el mismo Hegel pudo ver como la quinta esencia de la sociedad burguesa naciente y ulteriormente Marx. Partiendo de esas aseveraciones de Castoriadis podemos decir que lo que se denominó socialismos en el siglo XX  no fue tal cosa; ya Engels aseveró antes de morir que el socialismo no era la simple estatización de los medios de producción, y que este solamente era un paso. Para Marx el socialismo solo era posible en sistemas económicos altamente desarrollados como EEUU y algunas economías europeas donde las fuerzas productivas hayan alcanzado altos niveles de productividad; pero para Marx la toma del poder en condiciones de atraso era algo que él no previó, para esas circunstancias la historia parió a Lenin que supo utilizar el marxismo para crear las condiciones para la captura del poder, no así para la transformación de la sociedad, ámbito donde se creó un desastre total.

Aunque las relaciones históricamente entre capitalismo y democracia y socialismo y democracia han girado mas en torno al primero, en ambos casos han sido defectuosos, la relación entre capitalismo y democracia no es de total armonía como parece, aunque la democracia formal a simple vista parece una extensión natural del sistema, la razón  de porque al capitalismo le cuesta crear una verdadera o materializar una profunda democracia efectiva es por su alto grado de  desigualdad material generado por sus relaciones socio-materiales.  El caso del socialismo donde siempre se teorizó  sobre una democracia directa, una democracia, un poder político de los trabajadores y trabajadores, tan como lo dijera la cita arriba de Castoriadis, un poder autogestionaria que tuviera un control regulado sobre toda la formación social, y que permitiera una democracia radical tal como dijera Ernesto Laclau, en torno al tema de la radicalización de la democracia tratado en su libro Estrategia y Hegemonía. Hacia una radicalización de la democracia. Las revoluciones sin fueron hechas por los trabajadores y miles de campesinos, en el caso ruso la revolución no solo fue obrera,  sino  campesina, por sus grandes reminiscencias semifeudaes que la revolución burguesa fallida no pudo cumplir, y que la revolución soviética tuvo que echarse a la espalda; como se sabe todo despegue económico requiere de una revolución agraria, para así armonizar las relaciones entre el campo y la ciudad y elevara  la productividad de la sociedad al límite.

A pesar de que el socialismo venia pregonando una democracia directa la revolución rusa hizo alarde de un totalitarismo y un jacobinismo del peor cuño desde sus inicios, no desde Stalin, solo hay que estudiar muy bien los hechos y a algunos historiadores serios que han estudiado la época como E. H Carr.

La izquierda si puede ser totalitaria; a veces como que omitimos olímpicamente la historia del siglo XX. La Unión Soviética llegó a tener crecimiento económico capitalista sin precedentes y convertir su economía en economía de guerra y aún así alcanzar el modelo de fábrica capitalista occidental y competir con los EEUU a pesar del cerco capitalista. ¡Esto si era capitalismo burocrático totalitario! Pero salen con los pseudo análisis pueriles de que Evo es un “dictador“. Bolivia de ser un país muy pobre ahora tiene una economía más sólida, un producto interno bruto muy superior, una movilidad social dinámica, una nueva clase media. Caen en el reduccionismo maniqueo simplista donde todo es blanco o negro. La izquierda siempre gobierna en condiciones hostiles, imperialismo, bloqueos, sanciones, difamación, etc. Y tampoco es que la izquierda es santurrona, también pierde el hilo del juego democrático en el cual está inmerso y desea perpetuarse; pero casi siempre, casi, no siempre la izquierda busca la superación de todas las esclavitud históricas y el bienestar de los individuos, el bien común y una sociedad que encuentre armonía en la diversidad, como diría el profesor Dussel: analéticamente se supera la opresión y se busca la comunidad del Otro oprimido.

Se ha puesto de moda tildar de “autoritarismo” a los gobiernos progresistas que tienen algunos mandatos como el caso venezolano, el reciente de Evo Morales, aunque no hay que negar como decía arriba que la izquierda actual no es dictatorial si puede ser bonapartista y autoritaria. Si bien la izquierda actual se mueve bajo los parámetros de la democracia formal y electoral, tanto la derecha y la izquierda parecen querer modificar constantemente las reglas del juego cuando estas leyes e instituciones no les conviene. La derecha definitivamente no cree en la democracia, su único interés es el poder y la acumulación de riquezas, y así poder dominar al resto de la sociedad, sin embargo la izquierda si le interesa radicalmente la democracia, o al menos es algo que viene desde Marx y Rosa Luxemburgo, ‘Como marxistas nunca fuimos fanáticos de la democracia formal’, escribe Trotsky. Es cierto, nunca fuimos fanáticos de la democracia formal. Pero tampoco hemos sido en modo alguno fanáticos del socialismo o del marxismo. ¿Esto significa que tenemos el derecho (…) de tirar al canasto al socialismo o al marxismo cuando nos incomodan? Trotsky y Lenin constituyen la negación viva de esta posibilidad. Nosotros no fuimos nunca fanáticos de la democracia formal, significa lo siguiente: siempre hemos distinguido el contenido social de la forma política de la democracia burguesa, siempre supimos develar la semilla amarga de la desigualdad de la sujeción social que se oculta dentro de la dulce cáscara de la igualdad y de la libertad formales, no para rechazarlas, sino para incitar a la clase obrera a no limitarse a la envoltura, a conquistar el poder político para llenarlo con un nuevo contenido social. La misión histórica del proletariado, una vez llegado al poder, es crear en lugar de una democracia burguesa una democracia socialista y no abolir toda democracia.” (Rosa Luxemburgo, La revolución rusa) pp12

Para Luxemburgo la democracia no era simplemente un adorno del socialismo, el socialismo debía ser democrático o no era nada, siguiendo a Carole Pateman y Macpherson podríamos incluir a Rosa Luxemburgo en la tradición de la democracia participativa, la opuesta a la democracia elitista o hegemónica en el siglo XX, que devino en dominante precisamente por el desprestigio al que el socialismo totalitario llevó a estos procesos.  ¿Pero realmente era socialismo? Sendas discusiones se dieron en torno a esto, Trotsky caracterizó a la Rusia como “ Estado obrero degenerado” en su Revolución traicionada” un término muy eufemístico que indicaba la imposibilidad de dar una respuesta más apropiada sobre la formación social y económica de la unión soviética. Trotsky se negaba a aceptar a la naciente burocracia como una clase social, con privilegios y prerrogativas; lejos de ser un “Estado obrero degenerado” la unión soviética era un capitalismo burocrático totalitario, que a decir de Castoriadis, Claude Lefort y antes que ellos Hannah Arendt era una formación totalmente nueva en la historia, al igual que el fascismo, con el cual tenían muchas peculiaridades, en ese sentido ambas negaban los dispositivos simbólicos de la democracia, la democracia mínima de la que hablaba Bobbio, y tenían una monstruosa forma de ejercer el poder político, apareció no el hombre nuevo, sino el hombre total, supeditado a la maquinaria del Estado, el hombre masa, la razón instrumental había triunfado en convertir a los hombres en meros seres superfluos, la era del burocratismo paso del mal radical a la cabalidad del mal.

¿Es posible el socialismo y la democracia?  Si el capitalismo pudo engramar una relación defectuosa históricamente, digo defectuosa desde el mundo de vista humano y ético, la vida como criterio de verdad, pero si lo vemos desde el punto de vista pragmático de utilidad el capitalismo y la democracia tienen una relación más o menos funcional. Si bien es correcto que el “socialismo” en su corta existencia histórica ha sido autoritario y asociado a prácticas antidemocráticas, esto no significa que ontológicamente este sea el último cometido del socialismo. La incapacidad del socialismo real para satisfacer las libertades políticas se debieron a muchos factores, al cerco capitalista, al constante asedio de la económica mundial contra estos países que querían seguir su propio rumbo económico, y también a factores metodológicos, la subjetivad también importan y esto lo hacen de lado muchos que dicen ser marxistas a la hora de aplicar la “dialéctica” en los procesos históricos, donde la dialéctica se evapora por el dogmatismo.

Partiendo de los desastres del Socialismo real del siglo XX, la izquierda aun sigue plegada a los viejos postulados, a veces sin ningún tipo de crítica interna o autocritica ¿Qué tipo de sociedad quiere la izquierda? ¿Qué tipo de sociedad debe suplantar a la sociedad capitalista y a la democracia liberal? Ya sabemos que la respuesta de la izquierda radical es la “Dictadura del proletariado” concepto acuñado por Marx como alternativa a la democracia liberal, pero que ulteriormente devino en dictadura del partido único. A pesar los grandes errores de la izquierda en el siglo XX esta se encuentra plegada a esquemas teóricos del siglo XIX y XX sin ningun interes de evolucionar ni de la mas mínima autocritica.

El capitalismo ha sido el sistema económico mas productivo de la historia, y al mismo tiempo el más destructivo, llevó al hombre a escaños jamás vistos, a presenciar los delirios tecnológicos nunca vistos, pero también a que muchos seres humanos no cuenten con las necesidades básicas para su subsistencia, debido a la extrema mala redistribución de la riqueza. El capitalismo nos ha llevado a una profunda crisis social humanitaria, política, ecológica sin precedentes, donde el socialismo podría ser una respuesta para reorientar la sociedad y reorganizar la relación entre sociedad y medio ambiente.  La democracia es por antonomasia socialista, es el único régimen que puede crear verdaderos ciudadanos libres, y deliberantes, es la única que puede crear el espacio social auto gestionaría donde la libertad será efectiva y concreta, mas allá de la democracia procedimental que obstaculiza la participación.  El socialismo será democrático o no será.

Bibliografía

Bobbio, Norberto, El futuro de la democracia, México, FCE, 2012.Carr, Ed, H,

La revolución rusa: de Lenin  a Stalin, Madrid, Alianza Editorial,

1985.Castoriadis C., La institución imaginaria de la sociedad, Bs. As. TusQuets. 2010

Luxemburgo, Rosa (1918); Crítica de la Revolución Rusa; Ed. Akal, 2017

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