Perseguida, amenazada y criminalizada Juana Ramona Zúniga resiste en Guapinol

Por Xiomara Orellana

En la carretera de tierra, esa que lleva a la montaña Carlos Escaleras, en Tocoa, Colón, vive Juana Ramona Zúniga. Ella es una defensora del río Guapinol, una ama de casa, dedicada de lleno a cuidar a sus tres hijas, hasta que la destrucción de esa reserva natural la obligó a cambiar la cocina por la protesta.

La rutina diaria se transformó y Juana cambió las freidoras y ollas por pancartas, por banderas y por el grito: “No queremos mina”. A Juana le tocó junto a su esposo e hijas luchar para defender la tierra, el agua y el bosque.

Es una lucha que lleva tres años, la que involucró a varios pobladores de las comunidades de Guapinol, Ceibita y San Pedro. Todos se unieron, con valentía enfrentaron el poder de una empresa minera. La minera de Lenir Pérez, el empresario que instaló la minera “Los Pinares”. Desde el 2018, la lucha se intensificó, eran todos contra los pobladores. Era toda la infantería policial, militar, fiscales y jueces lanzando sus misiles contra humildes campesinos, los que solo pedían que no les destruyeran el bosque y las fuentes de agua.

Pero luchar por su territorio fue su delito, hay ocho defensores detenidos desde hace 27 meses, así como un grupo de mujeres criminalizadas, perseguidas, amenazas y huyendo. Juana es una de las que cuenta cómo su lucha se tradujo en amenazas. Defender la montaña le ha costado sangre, sudor y lágrimas.

En su relato esta mujer campesina nos cuenta cómo el ruido de las máquinas destruyendo la montaña la marcó, “esas máquinas botaron los árboles de más de 50 años y lo que aquí quedó fue un desierto”.

Pero la militarización de Guapinol fue el detonante, no sólo generó violencia, sino que también nos dice Juana que les quitaron la libertad de ir al río, de bañarse en las aguas del río Guapinol, porque esos soldados “nos arrebataron el agua, nos dejaron encerrados sin derecho a nada”.

Así la comunidad cambió la libertad por el miedo. No pueden andar libremente. “¿A qué le tengo miedo? Le tengo miedo a que alguien a las orillas del río me ataque. Estoy luchando por el río y por ser una cara visible en la lucha, estoy en riesgo. Lucho por el río, por el bosque y la tierra, porque ya no puedo disfrutarlo. Pero el precio que pago es la persecución y la amenaza a que puedan matarme un día”.

En su dibujo Juana marcó el antes y el después en Guapinol, un antes que muestra una comunidad llena de vida, con campo de fútbol, hermosas casas, llenas de árboles, de flores. Pero en el después, asoma la destrucción, el olvido, campañas de desprestigio, la cárcel y la muerte.

Este reportaje fue realizado con el apoyo de la Internacional Women´s Media Foundation (IWMF) como parte  del programa Exprésate Honduras 2021.

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