Capítulo 5

El exterminio estatal

                                                                                                            Parte 17

                                                                            de la pandilla rival

 Diseño de Investigación: Héctor Silva Avalos, El Salvador; Wendy Funes, Honduras

Investigación de campo: Héctor Silva | José Manuel Serén | Melissa Hernández | Junior Zúniga | Wendy Funes

| Edición: Héctor Silva Avalos, El Salvador |  

Redacción: Wendy Funes, Honduras

| Visualización de datos: Wendy Funes | José Manuel Serén

Lo que hubo en el gobierno anterior fue una guerra y se necesita trabajar desde el Derecho internacional Humanitario. Y el Estado estuvo financiando esa guerra.

Ernesto Bardales, investigador académico, entrevistado en 2021

La 18 sigue siendo más violenta, primitiva. La MS ha sofisticado sus métodos y se estima que está introduciendo droga a Estados Unidos.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Eran las 4.30 de la madrugada de un miércoles. En la colonia cercada con postes de madera rolliza y alambre de púa, los integrantes del barrio dieciocho dormían con calzoncillos; otros, con pantalones y el torso desnudo.

En las sombras de las primeras luces, un ejército de 128 policías cada uno con fusiles o pistolas nueve milímetros se deslizaba entreverado en las siluetas de casas en construcción sobre terrenos sinuosos, sin servicios básicos.

Llevaban el rostro tapado, vestidos de civil y con chalecos antibalas, entraron por asalto a las viviendas, registraron los cuartos, las salas; desordenaron lo que encontraron a su paso.

A una mujer la sacaron desnuda a la calle, golpearon las puertas, a las madres les preguntaban:
— ¿Dónde está ese hijueputa?

La policía los venían vigilando desde unos días antes y cuando los ubicaron, liquidaron con disparos de corta distancia a: Christopher Garrido Suárez, Edwar Gustabo Martínez, César Augusto Álvarez, Ramón Arturo Peralta, Villacorta, Lenin Bladimir Funez, Edgardo Alonso Toro Padilla, Byron Josué Chávez Cardona. En su grupo los conocían como Little Lento, Weekend, La Mole, El Duende, El White y El Extraño.

 “Comenzaron a dispararles en repetidas ocasiones en la cabeza —dice el requerimiento fiscal— A otros los sacaron, los llevaron a unas casas en construcción y les dispararon en la cabeza”, cita la acusación criminal.

Después del ataque, les colocaron armas de fuego encima de sus cuerpos para simular un enfrentamiento y modificaron la escena del crimen. Ellos aún vestían ropa de dormir, tenían heridas de defensa en sus brazos, pero no se encontró pólvora o rastros de que hayan disparado para defenderse.

En sus casas había televisores plasmas, dvd, cámaras fotográficas, dinero, memorias USB. El grupo los decomisó, pero no hubo cadenas de custodia ni actas que los reportaran como evidencia. Tampoco registraron que hayan detenido a personas.

El contingente policial había estado en la bruma de la madrugada planificando el operativo. El comandante de principios cristianos llevaba varias horas en vigilia y planificación operativa dentro de la instalación policial conocida como La Ballena.

Esta mañana, lideraba el operativo con instrucciones precisas, el comisionado Elvis Harold Bonilla Andara. Les dijo a sus hombres que debían a entrar al territorio de la pandilla 18 de la colonia Planeta, de San Pedro Sula. El viceministro de seguridad era Armando Calidonio.

Desde unos días antes, habían hecho trabajo de inteligencia. Tenían identificados blancos específicos y las viviendas a las que entrarían sin orden judicial antes de las 6:00 de la mañana, diría más tarde la Fiscalía Especial de Derechos Humanos, en el expediente judicial 735-13 de San Pedro Sula.

Fue una auténtica casería, una matanza o exterminio—, denunció de manera pública dos días después el párroco Juan Matías, de la parroquia de San Pedro y San Pablo, de la colonia Planeta.

La misma mañana de la matanza de ese 25 de mayo de 2011, unas horas más tarde en declaraciones públicas de la Policía y del entonces viceministro de Seguridad, Armando Calidonio, explicaron que los policías habían sido atacados y repelieron el ataque de los pandilleros. La narrativa de la prensa tradicional fue que los vecinos de La Planeta habían retornado a sus actividades cotidianas “luego del terror vividos por los vecinos” debido al tiroteo desatado ente policías y los pandilleros. Era mentira. A los pandilleros los atacaron cuando estaban dormidos.

Las piedras hablaron

Días más tarde, diversos dictámenes forenses contenidos en más de 20 medios de prueba propuestos por la Fiscalía revelaron con evidencia científica que ninguna de las víctimas había disparado y tampoco había disparos policiales en las paredes que demostraran el enfrentamiento.

 “En las escenas del crimen tanto en las calles, pasajes como en el interior de las viviendas no se encontró un solo casquillo que resultara disparado por algunas de las armas de fuego legalmente asignadas a los Agentes Policiales”, dice el folio 16, del Tomo I de la pieza judicial.

En septiembre de 2019, los oficiales Bonilla Andara, Will Paz Cálix, Celin Cáceres Nolasco, Oris Trinidad Medina y Héctor Yosis Turcios, recibieron carta de libertad definitiva. Un tribunal de alzada confirmó la carta de libertad provisional que les había dado el juez Christian Urrea el 22 de noviembre de 2013.

Al no encontrar que las 128 armas puestas ante el juzgado eran las que habían disparado en la escena y en vista de que los testigos no pudieron identificar a los asesinos porque llevaban pasamontañas, el juzgado no encontró mérito para condenarlos de la muerte de los siete jóvenes, resolvió el juez.

La Fiscalía dijo en el proceso que las armas habían sido escondidas para encubrir el crimen. 

Un informe del 14 de junio de 2011

Un mes después de la muerte de los dieciocho en La Planeta, Bonilla Andara recibió el Oficio SEDS. DNAI. 028/2011 con un Resumen de Inteligencia Caso Colonia Ciudad Plantea. En ese resumen, se liga a pandilleros de la 18 con la masacre en la zapatería que dejó como saldo la muerte de 17 personas. A esta muerte en la zapatería, Calidonio la llamó “abominable crimen”.

En los últimos años, Calidonio ayudó a que esta zapatería resurja con fondos municipales, dijo una fuente.

La zapatería estaba ubicada un punto clave en las fronteras de la Mara Salvatrucha y la 18. Este taller de zapatería donde fallecieron 17 personas está conectada con una ruta rentable de vital importancia comercial para la MS. 



Fuente: Elaboración propia de RI, con base en diversas fuentes. La estrella muestra el lugar donde fue capturado El Porky, líder de la MS, el punto amarillo es el sitio donde ocurrió la masacre contra 17 personas en una zapatería. Los puntos negros son zonas de la 18, los rojos de la MS.

Estas masacres ocurrieron en el tiempo en que el Cartel de Sinaloa consolidaba su poder junto a la MS. En esos días, la pandilla 18 fue considerada como aliada de Los Zetas para realizar golpes en Honduras, según fuentes de UNODC, cita el análisis Alianzas entre los Carteles Mexicanos y los Grupos Ilícitos que Operan en los países que integran el Triángulo Norte Centroamericano, 2006-2016, de la Universidad de El Salvador.

Los Zetas y el Cartel de Sinaloa mantenían en México una disputa de poder. Entonces, las masacres ocurrieron en un contexto de lucha por apoderarse de plazas o territorios de paso de droga. 

Este patrón de exterminar a grupos rivales en colusión con el gobierno aparece también descrito en el libro Los Señores del Narco. Una investigación de la periodista mexicana Anabel Hernández.

La periodista relata que El Chapo Guzmán inició una guerra con rivales del Cartel de Sinaloa, “la cual se libraría en dos frentes; la lucha de La Federación cuerpo a cuerpo, bala a bala contra los Arellano Félix, y la que libraría el gobierno de Fox a través de la fuerza pública. Durante el sexenio de Vicente Fox, El Chapo contempló la muerte y la caída del imperio de sus enemigos con la ayuda del gobierno federal y con la información que él mismo había filtrado a las agencias de Estados Unidos cuando estaba en prisión”.

El discurso permanente contra la 18

La masacre de la zapatería fue en sector lejano a La Planeta aun así le echaron la culpa a la 18 de La Planeta. “Lo que recuerdo del caso es que la Policía Nacional llegó a La Planeta en patrullaje y dijeron que los recibieron a tiros, en los dictámenes policiales no se encontró evidencia de disparos de la dieciocho”, declaró el ex fiscal Omar Menjívar.

Los jóvenes eran de la 18 y la policía siempre tuvo esa onda contra la 18 porque se manejaba que la policía tenía alianza con la MS. Cada hecho la policía salía culpando a la 18, el crimen contra Marlene Banegas, en velorio de Banegas dijeron que eran los de la 18, los que mataron a la fiscal y tuvo que intervenir Romero Emiliani. Cada hecho impactante se lo atribuían a la 18, recordó Menjívar.

En contradicción con la versión inicial que culpaba a la 18 de la muerte de las fiscales, el Ministerio Público acusó como sospechoso de la muerte de Banegas al líder de la MS, Alexander Mendoza, alias El Porky y al segundo al mando, Jairo Anwar Orellana. Por esta acusación, Mendoza recibió sobreseimiento en el gobierno anterior luego de su escape el 13 de febrero de 2020. Orellana fue asesinado en prisión. A Banegas la mataron en 2014 mientras investigaba a Héctor Emilio Fernández Rosa (Don H). En el decomiso que Banegas investigaba había una AK 47 con diamantes con la leyenda Versace. Supuestamente esta leyenda aludía a Juan Orlando Hernández.

En 2020, Mendoza desapareció después de escapar en complicidad con militares y Orellana fue asesinado dentro de la prisión.

El exterminio de rivales en las cárceles

En 2015, el abogado Carlos Padilla Velasco fue nombrado director del centro de readaptación para infractores juveniles Renaciendo, un centro donde solo hay dieciochos y Chirizos. El centro para los menores de la MS es El Carmen, en San Pedro Sula.

Al asumir el cargo  —contó — encontró presuntas irregularidades administrativas de la ex viceministra, Zoila Cruz, en detrimento de la rehabilitación de los jóvenes.

A medida profundizó en su gestión, Padilla Velasco recibió información de la complicidad criminal entre funcionarios y la mara rival a la pandilla 18, según las denuncias que recibió de jóvenes bajo su tutela.

“A nivel de centros de menores eso no es tan tangible (colusión con funcionarios), estos menores son la carne de cañón, los aprovechan teniendo en cuenta la parte blanda del proceso y las condenas a que son sujetos”.

Para él, la colusión quedó clara con las cifras de las capturas. Ahí conoció que la MS es más estructurada con profesionales colegiados, que se dedican al lavado de activos, creación de empresas; la 18 comete delitos más bagatelas, extorsión, narcomenudeo.

Con saña

Una noche le avisaron que tres jóvenes de la 18 estaban muertos. Llegó a Renaciendo y recuerda que encontró una escena dantesca, tenían el cráneo destrozado, sus cuerpos desmembrados. El encargado policial era el subcomisionado Rony Flores Díaz.

“Los custodios querían hacer creer que los 70 dieciochos quisieron agredir a 20 Chirizos y que en esa reyerta, terminaron tres 18 desmembrados y que los 70 (dieciocho) salieron huyendo”. Es algo sin sentido para el ex encargado de Renaciendo.

Los jóvenes fallecieron con arma de fuego oficial luego se los dieron a los chirizos para que lo despedazaran. Él cree que había una “orden clara” instrucciones y permisos para que agentes estatales trataran así a la mara rival porque en “El Carmen también ha habido intentos de fuga y no hemos escuchado de este tipo de crímenes” porque está bajo el control la MS-13, sostuvo. Tienen autogobierno y el centro es un espacio para que sigan delinquiendo.

Un escrito de Hábeas Corpus, promovido ante el Poder Judicial, relacionado con este triple crimen está en poder de Reporteros de Investigación.

Este recurso revela la saña del hecho. Las autopsias descubrieron que los adolescentes murieron por golpes en el cráneo. Sus cadáveres presentaban heridas y raspones en la frente, mejilla, los golpes le produjeron laceración (lesión) cerebral. 

Uno de los cuerpos tenía dos heridas por proyectil de arma de fuego. Los tres cuerpos fueron cortados cuando habían fallecido, revelaron los tres peritajes de autopsia.

¡Los quisieron envenenar!

Doña Yolanda (nombre modificado) madre de un reo de la 18 contó en 2020 que el sábado 16 de noviembre de 2019 fue a visitar a su hijo en Ilama, Santa Bárbara, lo visitaba cada 15 días antes de pandemia.

“Lo que me relataba la otra señora es que los presos de otros módulos entraron a envenenar la comida. Los jóvenes estuvieron tres días sin comer por eso, ni agua tomaron (martes, miércoles y jueves sin comer)”.

Las madres dicen que para que la MS pudiera entrar, debía haber complicidad estatal porque nadie entra a esta cárcel si no es escaneado, revisado. Unas 500 madres van a Ilama y están confirmadas con directiva. Han intentado pedir que comisiones de derechos humanos del extranjero puedan supervisar.

En el gobierno anterior, a las madres de los internos de los 18 les hacían rutinas de “cateos”, contra sus hijos usaban balas de salva, gas lacrimógeno de manera excesiva.

Un día entran las madres de la 18 y otro día las de la MS nunca se mezclan, contó la madre. “Creemos que hay complicidad entre la MS y el gobierno creo que es lo más seguro”, dice la madre de familia. En Ilama, no pasa, pero pasa en La Tolva. En la Tolva hay privilegios para la MS, contó entonces esta madre.

Armas en las cárceles de Honduras

Un ex privado de libertad contó que se pagan 80,000 lempiras por ingresar AK-47, también meten 357, 38, 380, UZI, granadas para protegerse de los internos de otros módulos. Son 50,000 o 100,000 lempiras por arma. El arma se compra a alguien de afuera y él dice que la vaya a dejar a un punto y llega a través de las fuerzas de control y de ahí adentro se entrega el dinero.

En las cárceles le han decomisado millones a la MS, como pasó en octubre de 2017. La plata entra a través de directores, dijo el ex convicto.

Además en las cárcel se sabe que ha habido una disputa de narco laboratorios que dejó el hermano de JOH, para financiar la campaña supuestamente los narco laboratorios eran de la 18 y acudió donde la MS para agarrar los narco laboratorios y darle libertad a El Porky.

“Quien mató a Magdaleno fue alias EL Burro que ahora está en máxima en Támara, después sacaron en libertad a El Porky. El  Burro mata a Magdaleno por orden de JOH y a cambio de muerte de Magdaleno: la libertad de El Porky”, según el ex convicto.

Desde 2017, la cárcel de Támara es dominada por la MS y ya no por los internos de Casa Blanca. Tamara es como la universidad, es la cabeza de todas las cárceles.

Dentro de las cárceles hay cocaína, cerveza, marihuana y el domingo hay que pagar todo el crédito que dan de lunes a viernes, el que no cumple va al Core, una celda administrada por los internos, los coordinadores deciden el castigo, dijo la fuente.

El origen del exterminio

El conflicto de la maquinaria estatal contra la 18 empezó porque no quiso entrar en sociedad con políticos, dijo una fuente que trabaja en barrios y colonias donde operan maras y pandillas de San Pedro Sula.

A su juicio, no quiso entrar porque es un grupo más apropiado de su identidad y antecedentes; es una agrupación con identidad y visión distinta de la MS y cuidan mucho esa reputación para no comprometerse con una sociedad corrupta, los dieciocho tienen más originalidad, disciplina y perfil de soldados. En los últimos años, la 18 ha cambiado su estructura, no se llega a quien tiene el liderazgo; mantiene un conflicto con policía y colusión con Fuerzas Armadas, se dedica al trasiego de armas, extorsión, algunos son empresarios y tiene un tipo de liderazgo distinto. La 18 tiene liderazgo horizontal con varias cabezas que toman decisiones.

En cambio, la MS tiene colusión con diferentes policías, aseguró esta fuente, cambió su patrón de operatividad por estar comprometida con organizaciones de tráfico de drogas. Los MS son más relajados, liberales, sus líderes son empresarios que utilizan a sus miembros en función del negocio. Tienen una relación de poder más vertical en comparación con la 18, con un líder al mando.

La MS está en transporte de personas, lotería privada, etc. Cuentan con laboratorios de distribución de droga, viven en zonas de alta plusvalía y están operando en los cerros del Valle de Sula.

Hace poco mataron a un colaborador de la MS en San Pedro Sula, la viuda dice que dejó cinco hijos, estuvieron 18 años. Cuando lo conoció, vendía agua y ahora controlaba la principal red de recargas de La Diaria (Lotería privada), red de Café Net, distribuía material escolar en Chamelecón, granos básicos, murió el 24 de junio de 2021. Fue ejecutado. Logró hacer buenas relaciones con policías y militares.

La MS y la oposición al gobierno anterior

En Chamelecón, en 2017, ellos manejaron el toque de queda, quemaron peajes, la gente subía y bajaba y abajo no había persecución, se coordinaron en toda la ciudad en protesta contra el fraude. Los niveles de relación política de la MS son con quien controla el poder público y con base en eso, apoyaron a un partido de oposición, pero eso no los dividió internamente.

Esta colusión entre la MS al servicio de los cuerpos de seguridad y estos a su vez a favor del Cartel de Sinaloa, puede entenderse por medio de la tradición del soborno.

En una sociedad donde son sobornables jueces, periodistas, empleados estatales fue fácil para el crimen organizado infiltrar al Estado.

El caso  -v.- 12 Cr. 894 (RJS) Héctor Emilio Fernández Rosa (Don H Vrs Estados Unidos, del Distrito Sur de Nueva York cita que “ayudó a importar aproximadamente 153 toneladas de cocaína a este país entre 1998 y 2014. Durante dos de esos años, entre 2008 y 2010, también ayudó a traer aproximadamente 20 toneladas de efedrina a Honduras para ser utilizadas en una empresa conjunta de producción de metanfetamina con altos Tenientes de rango de Joaquín Guzmán, alias «El Chapo», en el Cartel de Sinaloa”.

“Para lograr estos asombrosos niveles de distribución de drogas, el acusado sobornó a políticos, policías y oficiales militares. También causó al menos aproximadamente 19 asesinatos, incluido el asesinato en noviembre de 2008 del congresista hondureño (y ex co-conspirador) Mario Fernando Hernández Bonilla”.

Pacto entre MS y gobierno

La colusión entre la MS y el gobierno empezó por los cuerpos de armados del Estado, fueron penetrando el Registro Nacional de las Personas, escuelas, el sistema de salud, policía por ahí empezó una sociedad entre mara y el Estado.

En el Registro Nacional de las Personas hay suplantación de identidades como el caso de El Porky, jefe de la MS. Tiene varias identidades.

En vista de que Juan Antonio Hernández trabó relación con policías y militares corruptos en un momento en que la MS había logrado un alto nivel de infiltración, es posible inferir cómo Hernández llegó a trabajar con la MS.

La MS ya no es la que venía de El Salvador, causando temor a víctimas, intimidando a comunidades; en este momento son financistas, deciden y legislan en sus comunidades respecto a problemas de seguridad pública, invierten en candidatos políticos que les garantizarán sus operaciones.

Mientras en las cárceles, la 18 denuncia mala calidad de comida, descuido en mantenimiento, indisciplina en la cocina, comida en el piso, baños sucios; la MS tenía pantallas grandes en sus celdas y la 18 no. La MS decía que les costaba dinero.

No obstante, esta alianza se ha ido rompiendo. Antes parecía más gruesa. La MS se dedica al tráfico de drogas, se supone que ha llegado al punto de meter cocaína a Estados Unidos, ya no cobra extorsión y tiene aliados en diversas policías de Honduras. La alianza parece que tuvo sus fisuras con Avalancha, una operación ejecutada por policías locales y dirigida por agentes estadounidenses.

¿Quién es Bonilla Andara?

Bonilla Andara el oficial que comandó el operativo en el que murieron siete personas de la 18, es un policía con diversos señalamientos por supuestas violaciones a derechos humanos. Unos años más tarde de esta acusación penal, Bonilla Andara habría de ser denunciado por presuntas violaciones a derechos humanos contra campesinos en el Aguán. También el defensor de derechos humanos, Leonel Casco, en Tegucigalpa, lo llevó ante el juzgado penal. En el caso del defensor Leonel Casco fue liberado de culpa por la jueza Silvia Torres. Al defensor Leonel Casco le pareció que el oficial actuó con prepotencia y arrogancia la noche del 16 de enero de 2013 que ordenó su detención cuando él abogada por el catedrático e historiador Edgar Soriano, detenido ilegalmente esa noche de 2013. Junto a Soriano habían detenido de manera indiscriminada a más de 130 personas porque el jefe policial ordenó redadas en la capital de Honduras después del crimen contra el ex jefe policial del departamento de Atlántida, sub comisionado German Fernando Reyes Flores, asesinado esa noche.

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