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La imagen puede contener: una persona, selfieCarta de periodista tras abandonar set de TV por censura directa

Agradezco a todas las personas que se han tomado el tiempo y me han brindado su solidaridad a través de los distintos medios de comunicación escritos y televisivos de Honduras y a todas aquellas que me han dado su apoyo opinando a mi favor a través de las distintas redes sociales, en vista de la penosa situación que en estos momentos tanto mi familia como yo estamos viviendo.

Quisiera señalar que nunca ha sido mi costumbre actuar de manera impulsiva cuando me encuentro en el set de noticias, siempre he logrado controlar mi carácter y mostrarme profesional en mi trabajo, sin embargo dadas las circunstancias y en vista de que fui tomada desprevenida ante las cámaras, me sentí obligada como periodista a defender una causa que desde mi punto de vista en ese momento me pareció justa y pertinente, independientemente de la presión que en ese instante se me imponía y ante la cual inesperadamente cedí, pero no por falta de argumentos, tal como han señalado muchas personas en mensajes que he recibido sobre todo por redes sociales, más bien porque considero que es importante que los periodistas hagamos valer nuestra labor como comunicadores sociales, labor que va más allá de informar o conocer la verdad. Lo que dije durante el espacio noticioso lo sostengo, y me parece terrible que en pleno siglo XXI se siga censurando la libre expresión en nuestro país. Esa es la verdadera raíz del asunto.

Entiendo que algunas o muchas personas de repente no estén de acuerdo con mi pensamiento y eso lo respeto, en este mundo no todos los seres humanos pensamos igual. Lo que sencillamente no puedo tolerar es que en un medio que se dice serio y que se supone respeta la libertad de opinión, intenten vilipendiar y pisotear la labor periodística mediante el amedrentamiento y la intimidación, sobre todo viniendo directamente de quienes dictan la línea editorial y que sin duda dejan mucho qué desear y demasiado a la imaginación de los espectadores.

Pero también quisiera dejar bien claro que no soy una persona rencorosa y no me gusta albergar malos sentimientos hacia los demás. Tampoco he vivido nunca del qué dirán. Soy madre, esposa, hija y me siento feliz con lo que soy, y nunca he estado acostumbrada a los shows ni circos mediáticos o a levantar falsos en contra de otros -tal como ha circulado en un diario del país en donde se han tergiversado mis declaraciones-, sin embargo soy síncera y en ese momento me sentí ofendida y pensé que no tenía sentido quedarme compartiendo set con una persona que intentaba denigrarme con palabras como “mediocre” o “lora”, sobre todo porque siempre mis relaciones con esta persona hasta entonces fueron cordiales y el ambiente de trabajo satisfactorio. Particularmente soy el tipo de gente que no le desea mal a nadie y no entiendo adónde estuvo mi error, solo sé que en muchos medios de comunicación afines se ha satanizado la problemática estudiantil y yo quise brindar una opinión al respecto.

Pido disculpas a mis televidentes y a la gente que me sigue a través de las redes sociales por no haber actuado a la altura al levantarme en vivo del set, pero reitero que para mí no tenía sentido seguir ahí. Con mis más de diez años de experiencia en periodismo nunca me había pasado algo así, pero siempre hay una primera vez y uno puede aprender de sus errores. Siempre he tratado de dar lo mejor de mí sin ofender a nadie pero no soy perfecta y todo lo que me he ganado, lo he ganado con esfuerzo, profesionalismo y honestidad.

Y para aquellos y aquellas que creen que me ofenden o que de repente me desean el mal, quiero decirles que no me ofenden, y que lo que me hacen a mí se lo hacen a ustedes mismos y que algún día eso se les devolverá quizá hasta el doble ya que hay un Dios en los cielos que lo mira todo y conoce el corazón de las personas y mi propio corazón. Soy una mujer segura de mí misma y aunque intenten minimizar mi labor periodística y mis opiniones como individua -como fue el caso- , quizá por el simple hecho de ser mujer, seguiré trabajando por cada día mejorar y seguir informando a la población de manera objetiva y veraz sobre lo que acontece en mi ciudad y en mi país, ya sea en el medio de comunicación en el que me he venido desempeñando hasta hoy o bien en otro medio de comunicación. Al final mi compromiso es con la patria, como periodista que soy.

Por otra parte quisiera expresarle al señor Samuel Aguilera que no le guardo rencor, pero sí considero que ninguna mujer merece ser víctima de agresiones o atropellos, mucho menos en público y muchos menos siendo periodista, ya que aunque para usted tal vez mi opinión valga menos que nada, las mujeres tenemos la capacidad de hacer tanto o quizá más que un hombre y podemos desenvolvernos en grandes trincheras sin ningún problema. Y ante los ojos de Dios, don Samuel, todas y todos somos iguales, no se le olvide.

Soy una mujer de principios y valores, así que quien quiera criticarme porque no le parece algo que he hecho o dicho sobre cualquier problemática que a mi parecer merezca la pena el análisis pues que me critique, total sólo yo sé lo que soy y nunca le he hecho ni le he deseado mal a nadie, pero sí pienso que tanto la dignidad como el respeto ante cualquier circunstancia siempre deben prevalecer. Expresarse cuando se es periodista no es algo malo, despotricar, estafar y utilizar la profesión para sicariar o venderse al mejor postor, sí lo es.

Dios les bendiga y a seguir trabajando por engrandecer nuestro país. Hay NATY para rato.

Si Dios conmigo, quién contra mí.
Choluteca – 07 de julio de 2017.

Periodista Natalia Reynott

 

 

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