Así violan dd. hh. de policía
al proteger periodista

Tegucigalpa, Honduras (Reporteros de Investigación) Los problemas para el agente de la Policía Nacional, Félix Rigoberto Gonzáles Granwell, empezaron desde que fue asignado a la protección del periodista Jairo López y llegaron a un extremo inesperado este 9 de octubre de 2019.
Antes de esa fecha ya había recibido castigo en el calabozo, torturas, maltratos verbales, hostigamiento de sus jefes policiales, traslados, siembra de evidencia e incertidumbre desde que su destino se cruzó con el del periodista, según se puede constatar en el expediente que ha documentado la oenegé defensora de derechos humanos, Aci Participa.
El delito de policía: Proteger a un comunicador estigmatizado, amenazado, proscrito por el sistema y desplazado forzosamente de su territorio para salvar su vida porque su mensaje incomodó no solo a los políticos criollos del sur de Honduras, entre ellos al presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, sino a la cúpula policial y militar.
El periodista tuvo al menos 10 escoltas policiales para su protección que precedieron a Gonzáles Granwell. “Uno de ellos hasta desertó después de haber sido mi escolta”, contó el periodista.
López ha repetido su testimonio en diferentes instancias estatales, su caso recorre tribunas internacionales como la realizada en Londres en julio de este año para la Libertad de Prensa, organizada por los gobiernos de Reino Unido y Canadá.
El 20 de agosto de 2019, en las oficina de la Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (Didadpol), en su testimonio, cuando Granwell fue sometido a una audiencia de descargo, el periodista mencionó que hubo una orden para asesinarlo y el policía cumplió con su trabajo de protegerlo.
Aunque López ha estado bajo el resguardo del Mecanismo de Protección el hostigamiento de la policía –la misma institución que debía cuidarlo- continuó mediante señalamientos, insultos, operativos de acoso cuando regresaba a cubrir alguna protesta en Choluteca, persecución en vehículos sin placas.
A López la inteligencia del Estado lo perseguía y lo señalaron de ser el organizador de las protestas porque siempre daba cobertura a las manifestaciones que organizan cada miércoles desde 2017 para protestar por lo que consideran un fraude electoral cuyo resultado fue que Juan Orlando Hernández tomara el poder por segunda vez. Aunque López dejó Choluteca, las protestas han continuado.
Mientras López era perseguido y acudía al Mecanismo. Granwell, un agente de nueva generación, un joven que creció en La Mosquitia, una zona olvidada por la política pública, habitada por un pueblo indígena, tenía como aspiración luchar contra la delincuencia y por los ideales de un buen policía.
Lo que no sabía Grandwell es que esa delincuencia que tiene agobiado al pueblo misquito, un territorio exhuberante, utilizado por traficantes de droga, es de alto nivel. Solo ahora que se enjuicia al excongresista, Juan Antonio Hernández, hermano del mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández, y que se mencionan supuestos nexos entre traficantes de droga y políticos que operan desde la Mosquitia hasta Copán, el pueblo puede entender qué tan alto han llegado los traficantes de drogas.
La Mosquitia es la reserva natural más importante de América Central por su ubicación el Corredor Biológico Centroamericano, habitado por Pech, Misquitos, negros creoles y mestizos. Acá solo se puede llegar por avión o en vehículos marítimos.

"Un policía, operador de apellido Méndez, sacó la pistola reglamentaria apuntándole al periodista, le dijo al periodista: vos hijo de la gran puta ya la cagás, por culpa de ustedes quebraron la patrulla".
Gonzáles Grandwell
Policía

INDEBIDO PROCESO

Las manos, la espalda, los labios y el color de piel de Grandwell dejan ver que es misquito, su español tiene una acento que hace recordar que su lenguaje nativo es el de su pueblo indígena.

Pese a ello, el 20 de agosto que la Didadpol tomó su testimonio, todo el interrogatorio fue en castellano y en algunos instantes, le preguntaban una cosas y él declaraba otra porque era evidente que el término utilizado en español era de difícil comprensión.

El Oficio No.DIDADPOL-UT-012-2019 del 2 de septiembre de 2019, responde a una solicitud de información para conocer cuáles son los protocolos que utilizan para el abordaje de mujeres o integrantes de pueblos indígenas, sometidos a audiencias de descargo.

Didadpol respondió que “se deben utilizar son los estándares de las 100 reglas de Brasilia (sic) y el acceso al debido proceso se trabaja en la elaboración de estos, en apoyo de la sociedad civil que creará el centro de control de confianza y también se contempla el auxilio de intérpretes o traductores en las exigencias del género”. 

El oficio no precisó a quienes se refiere cuando habla de “sociedad civil”. Por su lado, las 100 Reglas de Brasilia obligan al Estado a tener una política judicial con la garantía de respeto a los derechos humanos.

 En la misma solicitud se consultó a Didadpol ¿Cuál es el método científico que utilizan durante las audiencias de descargo para determinar que los hechos de una denuncia de superiores contra su subalternos sea real y no una represalia u hostigmiento?

Didadpol informó que investigadores verifican 10 días antes si los hechos son ciertos. En la respuesta no precisaron el nombre de algún método para recolectar información, triangular sus hallazgos y el mecanismo o software de análisis y validación de sus descubrimientos.

el DÍA DE LA AUDIENCIA

El día de la audiencia inicial en Didapol 

Era 20 de agosto. El agente policial fue acompañado por la defensora de derechos humanos y directora de Aci Participa, Hedme Castro, un observador de la Unión Euroepea, una periodista de Reporteros de Investigación para observar y documentar el proceso y dos abogados.

El personal de manera amable preparó una sala para permitir la presencia de los acompañantes, presentó a cada persona, grabó la sesión, le dieron la palabra al agente para dar su versión de los hechos y luego siguió el interrogatorio cuya linea argumentativa hacía hincapie en la importancia de la jerarquía policial como deber del policía. El cuestionario de Didadpol tenía preguntas sugerentes e inducidas.

Durante el interrogatorio, el investigador utilizó preguntas con términos como protector, repitió la palabra disturbios al menos tres veces para referirse a hechos ocurrido durante una protesta, mencionó además manifestantes, bomba explosiva, mortero, máscara, altercado con superior jerarquico, jefe inmediato, subcomisario, periodista.

Todo comenzó a un año de la reelección

El 27 de enero en Honduras se cumplió un año de la toma de posesión del mandatario que se reeligió aunque había una prohibición constitucional. 

Los hechos leídos en Didadpol por los que citan al policía, le fueron leídos: el 27 de enero de 2019, en la comunidad de El Marillal el agente se desempeñaba como escolta del periodista, cuando iban a registrar el vehículo del periodista, el policía tomó su fusil y dijo palabras soeces. Esto es una falta muy grave. 

Antes de iniciar la audiencia, el investigador dijo que Didapol pudo comprobar el hecho y con base en el artículo 95 se le citó el 7 de agosto.

En su descargo, el policía depuso que el 27 de enero, a las 7:00 de la mañana anduvo de escolta del periodista.  

“Salimos a dar cobertura a un año del fraude electoral”, dijo el agente. La frase dicha de manera ingenua duró instantes pero después sería revisada por la cúpula policial, con oficiales afines políticamente al partido de gobierno. Como evidencia, sólo un mes después, el 26 de septiembre, mediante la Resolución SEDS No. 820-2019 fue cancelado de la Policía Nacional sin ningún tipo de beneficios laborales.

Pero esa mañana de su audiencia, el policía continuó su testimonio diciendo que el periodista estuvo dando cobertura vía Facebook Live, luego se movieron, vieron una manifestación en la que había piedras, gases lacrimógenos y tubos que se intercambiaban entre la población y la Policía Nacional, una patrulla de la Policía de Transito seguía el vehículo del comunicador.

“Un policía, operador de apellido Méndez, sacó la pistola reglamentaria apuntándole al periodista, le dijo al periodista: vos hijo de la gran puta ya la cagás, por culpa de ustedes quebraron la patrulla. Apuntándole le dijo al periodista, dijo que saliera del carro y llegaron otras patrullas más. Me sacó a la fuerza del carro al mando del subcomisario José Cervando Villanueva Pérez”. El agente contó que le ordenaron entregar todo su equipo policial y le notificaron que lo iban a llevar detenido a la posta.

“Le pregunto el motivo por qué me iban a llevar detenido, solo me dijo que era una orden que el me estaba ordenando a mí. El policía Méndez viene a halarme de la fatiga, me cayeron de ocho a diez policías a quitarme el fusil, el chaleco, la pistola. Ahí empezaron a golpearme la espalda, las rodillas para botarme al suelo. Ahí empezaron doblarme el brazo, cayeron encima de mí cuando me caí al suelo”.

“Ahí pudieron desarmarme, me quitó el fusil, la pistola, chaleco, cargadores, me montarona  a la patrulla”.

El escolta y el periodista estuvieron detenidos más de 24 horas. La Fiscalía los liberó por falta de evidencias para enjuiciarlos ante un juzgado penal.

Después del testimonio, el agente de Didapol le preguntó  al policía si tenía pruebas documentales. El policía aportó como evidencia  el auto motivado de Libertad por ahora, entregó un comunicado de la Policía Nacional que habla de que un policía salió herido y otro comunicado de Vialidad y Transporte que no informa sobre ningún policía lesionado. La RPM de Transito si estaba en el hecho y el que hizo el comunicado en la policía, no estaba ahí, dijo.

Además de los comunicados, RI verificó que la citación tiene otra relación de hechos: “el agente de policía Félix Rigoberto Gonzáles Granwell de manera amenazante y con palabras soeces tomo su fusil (sic) y se opuso a que se realizara el registro, por lo que se procedió a darles detención y realizar el respectivo registro del vehículo”.

Cinco meses antes, el 11 de abril de 2019, el jefe de la Policía Nacional, mediante Oficio-DGPN-(DNPSE)-No. 0401-2019, firmada por el director policial José David Aguilar Morán explicó que el motivo “por el cual se realizó el cambio de los escoltas del periodista fue porque el 27 de enero “el agente de policía Félix Rigoberto Gonzáles Granwell, fue detenido por policías…y remitido a la Fiscalía por suponerlo responsable del delito de atentado”. Al final fue esta la versión que prevaleció en el proceso de investigación del agente policial.

Después de presentar su prueba documental, el técnico de Didadpol le dijo a Grandwell si tenía testimonios, el periodista Jairo López testificó.

Policía irrespetó al Mecanismo de Protección

El periodista contó que por órdende de Mauricio Oliva censuraron su noticieron, por eso el 27 de enero informar a través de ningún medio y lo hizo por medio de Facebook Live, contó que vieron una manifestación y que hubo represión, por eso decidió entrar por una comunidad de Choluteca. Íbamos a la playa a comer pescado junto a otras personas que nos acompañaban.

López relató la confrontación y que vio una patrulla siguiendo a manifestantes sin imaginarse que en realidad a quién seguían era a él. 

“De repente el conductor de la patrulla 144 que era conducida por el policía Andino a quien yo conozco muy bien, me cruzó el vehículo y luego el resto de patrullas hicieron lo mismo, me bajé y reclamé que por qué incurrían en abuso de autoridad, el policía de apellido Méndez –quien estuvo asignado en Tegucigalpa y fue trasladado a Choluteca- sacó su arma de reglamento, me apuntó y me dijo:

-Vos ya la cagás hijo de la gran puta, por tu culpa nos pasó esto.

Entonces, el subcomisario Villanueva dio la orden para que lo detuvieran junto a sus acompañantes, dijo el periodista.

“En el momento que me iba a abordar la patrulla, sacaron a la fuerza al escolta Grandwell y el subcomisario Villanueva lo agarró del cuello y logré escuchar que le dijo:

-Yo soy tu jefe, deja de defender a un civil hijo de la gran puta.

“Luego este oficial ordenó desarmar al escolta. Desde 2016 estoy en cobertura del Mecanismo de Protección”.

Según el reportero, los policías lo llevaban a la posta policial y en el trayecto le decían “te vamos a matar hijo de la gran puta” y un oficial alto, blanco, hacía disparos al aire. No los llevaron a una posta sino que lo tuvieron en una gasolinera y le tiraron tres bombas lacrimógenas”. Durante más de una hora, López le contó a Didadpol los abusos que sufrió ese día.

Desde ese 27 de enero a Grandwell lo han amenazado, golpeado, ha recibido torturas de todo tipo porque es un buen muchacho con ideales de hacer bien su trabajo y este caso va a ser conocido en todo el mundo, platicó la defensora de derechos humanos, Hedme Castro.

Las amenazas no van a parar a Aci Participa, dijo. El acoso y amenazas contra la organización han aumentado y coinciden con el periodo en que han asumido la defensa del policía por violaciones a sus derechos humanos.

Para Castro no solo está en juego la vida y los derechos humanos de un agente policial sino la libertad de expresión del país.

En esta reunión en Londres se dio a conocer al mundo el caso de Jairo López.

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