El primer policía que dirige la seguridad en Honduras

Desde su creación hay dos marcas indelebles en la Policía Nacional: la influencia de agentes de Estados Unidos en sus filas y la militarización.

Policía

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación.  Es la primera vez en la historia de la Policía Nacional de Honduras que un oficial de carrera dirige la Secretaría de Estado en el despacho de Seguridad. 


En los últimos 12 años, a medida se retrocedió para remilitarizar la Policía Nacional hubo una campaña sistemática de desprestigio en contra de esta entidad.


La retórica utilizada en el discurso público del ex mandatario Juan Hernández, junto a funcionarias como la ex rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos,  fue depurar la policía, pero la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York reveló que Hernández y su hermano Juan Antonio Hernández traficaron droga con protección militar y policial.

 

Análisis

Créditos

Redacción: Wendy Funes 

Edición: José Manuel Serén | Imagen: Cesar Fuentes 

 

Los Hernández Alvarado traficaron toneladas de drogas hacia Estados Unidos junto a miembros de la misma policía que afirmaban estar depurando. Mientras despedían policías, hubo agentes extraditados hacia Estados Unidos y otros expulsados por su innegable participación en hechos ilícitos pero además separaron de la institución, oficiales con méritos cuyo error fue investigar al ex mandatario o ser críticos frente a la remilitarización.

La corrupción está presente en todos los sectores de la sociedad hondureña, también en las Fuerzas Armadas. La depuración de las Fuerzas Armadas es un tema tabú. En cambio, en la última década, la necesidad de la depuración frente a la corrupción policial fue aprovechada para generar una campaña con el resultado de militarizar la policía. La Policía Nacional fue la cara más visible de cruentas violaciones a derechos humanos mientras la estrategia de seguridad era liderada por militares.

Vea: Los militares pioneros del narcotráfico

Con el desprestigio institucional fue más fácil manipular a la opinión pública, el gobierno mantuvo marginados a oficiales con buen récord mientras se privilegiaba a cúpulas corruptas y cómplices del narco estado que gobernó Honduras y se promocionaba la imagen militar como positiva. La intención era desaparecer a la Policía Nacional.

Los ataques que esta institución sufrió en los últimos 12 años son una historia que se repite desde el siglo pasado, eso explica los niveles de inseguridad ciudadana porque mientras la seguridad ha estado liderada por inexpertos en el tema, la impunidad y criminalidad ha crecido e infiltrado al Estado.

En su libro Los Deliberante, Matías Funes contó cómo el presidente Rafael López Gutiérrez trajo, “sin mayor éxito al teniente norteamericano W.G. Scott para que reorganizara la policía del país. Lo único que se logró en 1925, una vez que el señor Scott se marchara, fue la estructuración de un Departamento de Investigación, encargado del esclarecimiento de delitos”.

Este libro muestra que el discurso de Gutiérrez para los militares era valeroso, abnegado, leal y sufrido, mientras presentaba un cuadro deplorable de la policía, “que manifestaba, no debe convertirse en arma de despotismo o de crueldad, debido a la indisciplina o incumplimiento de sus deberes”.

A lo largo de estas entregas se irán  revelando diversas historias de policías, algunos denunciados por cruentas violaciones a derechos humanos, por el contrario, otros, destacados por su trabajo tal como Sabillón, destituido y desterrado por capturar una banda de sanguinarios narcotraficantes.

La carrera de Sabillón

Mientras en los ochenta, el bloque soviético y Estados Unidos impactaban en la soberanía de  Honduras y se creaba una nueva Constitución de la República, Ramón Sabillón Pineda era un joven policía cuya función avanzaba como agente de la Dirección Nacional de Investigación (DNI).

En 1991, el crimen contra Riccy Mabel Martínez —que según el defensor de los militares, Francisco Lagos Hollman, implicó a un miembro de la DEA— encendió el debate de la necesidad de desmilitarizar la policía y abolir el servicio militar obligatorio. Este asesinato fue precedido de masacres con la participación de militares.

Como consecuencia, una nueva reforma política separó la defensa y la seguridad del Estado siempre bajo la influencia de Estados Unidos. Mientras se iniciaban gestiones para civilizar la policía nacional, el que se convertiría en ministro de Seguridad, 30 años después: ajeno a todo eso, asumía el cargo de Subcomandante del Cuerpo de Caballeros Cadetes de la Academia Nacional de Policía.

En ese entonces, la institución aún estaba bajo el dominio de la llamada Secretaría de Defensa y Seguridad Pública.

En el gobierno de Carlos Flores Facussé (1998-2002) se terminó de consolidar la reforma para separar la policía de las Fuerzas Armadas —platica el historiador Guillermo Varela Osorio—. Como resultado se creó la Secretaría de Seguridad.

Desde 1998, los titulares de esta entidad fueron civiles y en los últimos años fue dirigida por militares. Es el primer policía de carrera que dirige la Secretaría de Seguridad, afirmó el catedrático de Historia de Honduras.

A inicios de la década de los 2000, Sabillón fue director general de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI) y llevó a cabo indagaciones y capturas relacionadas con escándalos de corrupción como el gasolinazo y el pasaportazo mientras el gobierno de Ricardo Maduro pregonaba la Cero Tolerancia e implementaba una política enfocada en perseguir maras y pandillas.

Desde el gobierno de Manuel Zelaya Rosales, en 2006, hasta el de Juan Orlando Hernández hubo ex militares y civiles que estuvieron a la cabeza de la institución.

Como consecuencia, los esfuerzos de desmilitarización iniciados en la década de los noventa por Carlos Roberto Reina (1994-1998) empezaron a tener retrocesos a partir de 2006. Para 2006, Sabillón era Asesor Técnico de Planificación y Desarrollos de Proyectos Especiales (D.G.S.E.I.).

En 2009, cuando ocurrió el golpe de Estado en contra del presidente, José Manuel Zelaya Rosales, era Vice rector del Sistema de Educación Policial y luego Director de Recursos Humanos de la Policía Nacional (2009).

Desde ahí ocupó diferentes cargos en el directorio, hasta ser director de la Policía Nacional. “Creó la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS) que sustituyó al Grupo de Operaciones Antisecuestros (GEAS)”, informó el jefe de la Unidad de Comunicación Estratégica de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), subcomisario Cristian Nolasco. El oficial dio este dato al ser entrevistado en el marco de otra investigación periodística que realiza RI.

Sabillón fue destituido por el presidente Juan Orlando Hernández al desarticular la banda ligada a narco políticos, los Valle Valle.  Mientras fungió como director policial recopiló evidencias para incriminar al primer expresidente encarcelado en Honduras por narcotráfico, Juan Orlando Hernández.

 

Desde 2013, Sabillón estuvo en Estados Unidos y no retornó a Honduras hasta 2022, pocos días antes de que tomara posesión la primera mujer que gobierna el país, Xiomara Castro Sarmiento, bajo la bandera de un partido de izquierda. La candidata que derrotó una dictadura de un partido de derecha que se mantuvo 12 años en el poder.


Castro Sarmiento lo nombró titular de la Secretaría de Seguridad. Al llegar a dirigir la seguridad de Honduras, capturó al ex presidente pedido en extradición por Estados Unidos por el tráfico de 500,000 kilogramos de cocaína (500 toneladas).


Este hecho sin precedentes genera un antes y después que marcará la historia de la Policía y la política de seguridad en Honduras. Por eso es necesario conocer historias de la policía para comprender cómo se llegó a la situación actual y cuáles son las acciones necesarias que garantizarán la transformación en materia de seguridad ciudadana. 

Vea: ¿Qué antecedentes tiene Ramón Sabillón candidato a ministro de Seguridad?

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