
Redacción: Jared Olson | Edición: Wendy Funes
Con cuatro entregas, a partir del 26 de marzo, esta serie dejó al descubierto la creación de estructuras criminales como un gobierno paralelo que quiere controlar y eliminar el movimiento campesino. Sicarios de los Cachos han sido entrenados por militares en el Batallón 15, en Río Claro, en la margen izquierda del Aguán. El Canecho tuvo respaldo de autoridades del 15° batallón.
Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación (29 de marzo de 2026). A ellos les arrancaron la patria desde que se negaron a comerciar con el grupo criminal Los Canechos. Es la evidencia más real de la complicidad entre el Estado y la estructura criminal.
Deberían tener acceso a salud, agua y educación en Quebrada de Arena, pero la comunidad es dominada por Los Cachos y las autoridades les niegan de manera sistemática su derecho. Los miembros de la cooperativa Tranvío son tratados con discriminación por su lucha por la tierra y por querer apegarse a la ley.
El presidente de la cooperativa, Juan Agustín Ramírez contó la situación.
La vulneración de derechos humanos y segregación que sufren es evidente porque han sido separados deliberadamente del resto de la población.
¿Cómo surgió este conflicto por la tierra?
Inició en la década de 1970. Los militares en la lucha contra el presunto comunismo y luego de dar un Golpe de Estado impulsaron la medida populista de reforma agraria con el fin de frenar el avance de movimientos de izquierda.
Como resultado, en el valle del Aguán se crearon alrededor de 85 cooperativas agrícolas como base económica y social de la región.
Los noventa: Callejas y la contrarreforma agraria
Dos décadas después, el nacionalista Rafael Leonardo Callejas implementó una política neoliberal radical en obediencia con entes multilaterales.
Callejas transformó la propiedad de las cooperativas y promovió la venta a empresas agroindustriales en condiciones desiguales y de engaño.
El narcotráfico crecía al mismo tiempo que la concentración de latifundios para cultivar palma africana.
Las organizaciones campesinas cuentan que las empresas se apropiaron de terrenos mediante compra directa a socios y mediante debilitamiento interno de las cooperativas.
El resultado fue que de las 85 cooperativas originales apenas sobrevivieron seis.
A partir de ahí, inició un conflicto mortal, con más víctimas campesinas y en menor medida, obreros de la seguridad privada, por la tierra en el Aguán.
En el gobiero del nacionalista Porfirio Lobo: hubo militarización de la zona y con los batallones presionando las cooperativas tuvieron que negociar con los grandes agroindustriales.
En el gobierno del narcotraficante Juan Orlando Hernández hubo más militarización, más muertes e infiltración y empezaron a surgir las primeras estructuras armadas que comenzaron a disfrazarse como organizaciones campesinas.
Las estructuras criminales fueron creando un gobierno paralelo.
Con la llegada de un gobierno de izquierda, por primera vez, las estructuras criminales que estaban ocultas se publicitan, recrudecen la violencia y desplazan campesinos.
Pese a la violencia como mecanismo de control, al final del gobierno de Xiomara Castro quedaron 12 cooperativas activas en el Bajo Aguán. Las organizaciones sostienen que aún faltan cuatro recuperaciones de tierra para completar sus reclamos históricos.
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