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La última cara de la exclusión

Tomado de: https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/06/30/ultima-cara-exclusion/

Por Mariela Di Francesco. El pasado jueves un jubilado se efectuó un disparo en la cabeza en las escaleras de una sede de la ANSES de Mar del Plata. Según testigos, Rodolfo Oscar Estivill había manifestado previamente a quienes se encontraban presentes su malestar debido a la situación económica que estaba padeciendo. “Estoy cansado de luchar”, dijo el hombre de 91 años que falleció horas después de ser trasladado al Hospital Interzonal de Agudos.

Inmediatamente luego de su muerte, funcionarios de Cambiemos emitieron comunicados y comentarios al respecto. Uno de ellos fue Yamil Santoro, quien responsabilizó a los medios y a “la pesada herencia”. “Argentina es un país que durante muchos años jugó con los sueños, los proyectos y las esperanzas de las personas. Las malas políticas públicas le han cagado la vida a una enorme cantidad de argentinos que se rompieron el lomo y obtuvieron resultados magros”, publicó en las redes el integrante de Unión por la Libertad (partido de jóvenes que fundó la actual ministra de Seguridad Patricia Bullrich) y de la Coordinación de Emprendimientos Sociales Inclusivos de la Ciudad de Buenos Aires.

Luego, refiriéndose a los medios, agregó: “Cuando omitimos información, cuando falseamos la realidad, estamos afectando a las expectativas de las personas. Si pintamos un cuadro apocalíptico (…) le estamos robando la esperanza a la gente”. Por su parte Emilio Basavilbaso, titular de la ANSES, expresó que lamentaba “el uso político de una situación tan personal y dolorosa”.

Por otro lado, los grandes medios evitaron transmitir la noticia hasta último momento y, aún cuando lo hicieron, omitieron cualquier crítica a la situación económica y social actual de los jubilados y pensionados de nuestro país.

Las muertes por necesidades son siempre políticas

En Argentina viven cinco millones de jubilados. Los datos estadísticos indican que el 80% de ellos cobran la mínima ($6500), que equivale a menos del 50% de la canasta básica familiar. Esos cinco millones son nuestros adultos mayores, que aportaron a la sociedad con su trabajo durante toda su vida. Rodolfo, que había sido médico cirujano general, era uno de ellos y conocía muy bien esta situación económica. No porque “le habían pintado un cuadro apocalíptico”, sino porque la estaba viviendo (y sobreviviendo).

Históricamente los jubilados han pertenecido a uno de los sectores más vulnerados en términos de accesos y derechos. Pero lo cierto es que desde que comenzó la gestión de Cambiemos, tanto en los niveles locales como nacionales, se ha profundizado la desigualdad a través de la transferencia de recursos a los sectores privados y concentrados de la economía, lo que condujo al deterioro en la calidad de vida de millones de personas.

A la pérdida de empleos, la precarización laboral extrema y las bajas de salarios por la incesante inflación, se sumaron los vaciamientos de las instituciones educativas, de la salud, la quita de prestaciones vitales como las que ofrecía el PAMI (disminuyendo así la cantidad de atenciones, estudios médicos, entrega de medicamentos gratuitos o con descuentos, etc.) y la exigencia constante de revalidar trámites sin garantizar la continuidad del cobro de salarios y pensiones.

El hecho de que los funcionarios del gobierno de Macri hayan salido a “aclarar” de dónde vendrían las culpas o a ligar el hecho a los asuntos “personales” de quien decidió quitarse la vida, muestra la intención de seguir desconociendo el desmantelamiento en materia de políticas públicas e inclusivas. Por eso, sin duda alguna los medios también son responsables, pero no específicamente en el sentido de lo que menciona Santoro en su comunicado.

¿No estará al tanto, el joven funcionario, del conveniente amparo que los medios proporcionan a su gobierno? ¿Realmente cree el coordinador de Emprendimientos Sociales Inclusivos que “las malas políticas públicas” han perjudicado a los argentinos? ¿Por qué hacer entonces que los sectores más vulnerables se vean aún más perjudicados?

Esta realidad no requiere de las descripciones de ningún funcionario o medio de comunicación (aunque desde ya, debería ser permanentemente denunciada). Las causas que llevaron a Rodolfo a tomar esa terrible decisión, son las que tristemente padecen hoy varios sectores de la población, con sus particularidades y con iguales o distintas consecuencias.

No se trata, como lo define Basavilbaso, de “una situación personal”. Porque más allá de esa “decisión individual”, para muchos y muchas se trata de vida o muerte. Cuando desde el Estado se niega lo que ocurre y se avanza en profundizar las desigualdades, sabiendo perfectamente que las consecuencias de la pobreza y la miseria son la incertidumbre, las enfermedades, el hambre, la desprotección e inseguridad laboral y la muerte, queda claro que el Estado y su gobierno son quienes toman las decisiones más importantes sobre nuestro destino.

@maridifran

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