En este instante

Dos mandatarios hondureños asesinados

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Este trabajo es una investigación documental, de la histografía del Siglo XIX, realizada en las bibliotecas de la UNPH y de la UNPFM.

Las constituciones del siglo XIX fueron creadas en medio de una lucha entre conservadores a favor de la monarquía española y los independentistas, además, entre quienes propugnaban por una República federal y los que apoyaban los Estados libres de la federación centroamericana.

En ese contexto político, fueron derrocados en diversas circunstancias siete jefes de Estado y hubo dos asesinatos.

mapaEl jefe de Estado Juan Ángel Arias, fue asesinado mediante “fusilamiento” en 1842 y 20 años más tarde, José Santos Guardiola perdió la vida supuestamente a manos de su guardia pesonal.

De acuerdo con la historia escrita, Arias fue apresado en Quelepa, El Salvador y entregado al general Julián Tercero que expedicionaba en aquel Estado.

Tercero lo envió a Honduras, pero el jefe escolta, Nicolás Tortola, enemigo de Arias “lo fusiló” en el camino a Tempisque al pie de un árbol.

Una década después del derrocamiento de José Trinidad Cabañas, era asesinado el presidente José Santos Guardiola. El mandatario a quien se le atribuye la recuperación de las Islas de la Bahía y La Mosquitia, mediante la firma de un Tratado con Gran Bretaña en 1859.

Supuestamente, murió asesinado por miembros de su guardia de seguridad personal el 11 de enero de 1862. El crimen está en la impunidad.

Guardiola No era popular. Aunque es considerado de los presidentes más progresistas, se tenían presentes arbitrariedades que había cometido durante la presión de los Rebeldes de Texiguat, seguidores de las ideas morazanistas.  Los Rebeldes de Texiguat eran jefeados por Joaquín Rivera, en 1844 y 1855.

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Imagen del fusilamiento de Francisco Morazán. Tomada de opinión del historiador Edgar Soriano.

No obstante, en el poder, Guardiola fue tolerante, respetuoso de la ley y de las libertades públicas.

 

Gobernó en la época en que el filibustero Willian Walker pretendía apoderarse de Centro América.

Seis días después de que Walker había tomado posesión de la presidencia de Nicaragua, Guardiola celebró un tratado con Guatemala y El Salvador, comprometiéndose a enviar fuerzas militares a Nicaragua.

Las tropas hondureñas iban al mando de los generales Florencio Xatruch y Lucio Alvarado. La batalla se prolongó hasta el 1 de mayo de 1857 y el filibustero inglés se rindió.

Cuando el contingente regresó después de luchar contra Walker, un obispo falleció infectado por cólera, se propagaron rumores para culpar de esta muerte, por supuesto envenenamiento, a la guardia personal de Guardiola, según Rubén Darío Paz.

Por el asesinato de Guardiola, asumió el senador Francisco Montes y no el viceministro Victoriano Castellanos.

El 20 de junio de 1863, apoyado por la bayonetas de Guatemala el general José María Medina se declaró presidente provisional interino de la República, en Santa Rosa de Copán, desconociendo la autoridad del entonces presidente Francisco Montes.

El general Medina dirigió una proclama desde Gracias, aduciendo que tenía el voto espontáneo y libre de varias municipalidades de Gracias y por eso tomó a su cargo dirigir estos destinos.

Como consecuencia del Pacto de Alianza Ofensiva y Defensiva del 25 de mayo de 1862 entre El Salvador y Honduras, Montes fue despojado del mando el 7 de septiembre de 1863 por tropas del General José María Medina.

El senador Francisco Inestroza fue abogado y político conservador que se desempeño como presidente provisional de la República del 1 de enero al 13 de febrero de 1864 por depósito que le hizo el general José María Medina.

Montes fue derrocado y se desarollaron maniobras para que Medina asumiera el poder el 15 de febrero de 1864 que terminaba el período del asesinado presidente José Santos Guardiola.

Ismael Zepeda en su ensayo titulado Honduras y las Relaciones Internacionales, 1850-1900, publicado en la Revista Estudios de la Universidad de Costa Rica, describe que en 1855 Honduras busca la reafirmación de su propia personalidad, enfrentando la hegemonía política de Guatemala y El Salvador que se debatía entre proyectos unionistas, el caudillismo regional y la presencia cada vez más asfixiante de Estados Unidos de América, entre 1855 y 1895 Honduras asumió un papel menos secundario aun cuando el eje de influencia se traslada de Guatemala a Nicaragua. De tal suerte que el advenimiento del Siglo XX encuentra a Honduras con una política exterior con formalidad nacional, pero con dependencia de Nicaragua.

Vea en la siguiente edición: Las ansias reeleccionistas en Honduras

 

 

 

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