En este instante

PELÍCULA MORAZÁN, LA FALSIFICACIÓN DEL HÉROE

Por: Isidro España

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Asistimos a la exhibición de la película Morazán, del director Hispano Durón, que cuenta con un gran reparto de primeras figuras de la escena nacional y que lamentablemente, no todos, dejan mucho que desear.

Estando en el exilio Morazán, es llamado a Costa Rica para liberarla de la tiranía de su caudillo, Braulio Evaristo Carrillo Colina. El General Bermúdez, en el Perú le brindó armas y municiones y junto a los lugartenientes que lo acompañaron al exilio de inmediato parte para Costa Rica.

         Morazán era un hombre de temple igual que sus lugartenientes que sabía a los peligros que se enfrentaba, él quería más que lo llamaran injusto si perdonaba y si castigaba sentía ser recto. Si el pueblo se levanta es por insidia de los británicos como todos lo saben no porque mandara a fusilar a Molina. El interés de Morazán, era servir a su patria  sin esperar otra recompensa.

         La película nos presenta un Morazán, personificado por el actor colombiano Orlando Valenzuela, histérico, falta de temple, pateando sillas en dos ocasiones lo que nos hace creer que no estudio el personaje como corresponde pues el Morazán de la historia como lo dijimos antes era un hombre de temple, equilibrado, humanista.

         Ponderado en todas sus actuaciones. Por lo demás el actor cumple aunque nos deja un vacío en su interpretación nada coherente con la realidad.

Por otra parte el director artístico no tomó en consideración que Morazán venia del exilio junto a sus lugartenientes más los desvelos y penurias por lo que habían perdido toda robustez  y nos presentan a un Saget y un Morazán y una Josefa regordetes. Alejados de la verdad histórica.

         Saravia, le había dicho que consideraba que el primer paso lo habían  dado en falso lo cual Morazán lo sabía pero como hombre de armas consideró que no había vuelta atrás. Pues consideraba que todo era un débil pueril recelo.

“El Ejercito Aliado Protector de la Ley” comandado por Morazán, y sus lugartenientes sabían a lo que se enfrentaban en cada batalla consientes de las consecuencias.

 Josefa Lastiri de Morazán, era una extraordinaria mujer, delgada, primera dama de Centroamérica perteneciente a una gran familia, de modales finos, delicados, y la película nos la presenta mal vestida con un balandrán que no corresponde a todo lo que ella corresponde a todo lo que ella representaba.

         Magnifica la interpretación de Eduardo Bar, (Presbítero de Cartago) salvo al final cuando se enjuga una lagrima como si fuera la diva Tera vara, haciendo, mutis al final de una de sus escenas.

         Darío Pinus, en su interpretación de Pedro Mayorga, reafirma su profesionalismo ya que pareciera  fue el único que estudió a fondo su personaje, sin rebuscamientos y sin falsas poses. Una excelente interpretación de un personaje histórico.

Tito Estrada, quizá  por sus conocimientos teatrales cayó en el cliché, una caricatura de Espinac, olvidando que cuando se representan personajes históricos, hay que apegarse al realismo de estos personajes complejos, sin embargo mantiene la atención y el interés en su personaje caricaturesco.

Los demás actores cumplen con su actuación, exceptuando a la amante de Morazán, que deja mucho que desear. Destacándose el personaje de Chico  y el niño de las tropas josefinas, igualmente la esposa de Espinac.

Históricamente Cabañas no es capturado en Cartago, el sigue de paso porque le informan que Morazán se ha marchado y sigue de largo con su tropa. Si Cabañas entra en Cartago con sus hombres la historia hubiera sido muy diferente.

Cuando Morazán es fusilado junto a Villaseñor no recogen los cuerpos inmediatamente, sino que un Dr. amigo de Morazán se apresta a cubrirlo con una sábana blanca y solicita poder enterrar los cuerpos. (Otra parte falseada de la historia).

La película está mal vestida el vestuario esta fuera de la realidad. Es bueno reconocer que cuenta con buen sonido, música, buen ritmo, y muy buena fotografía salvo que en Costa Rica, no encontramos árboles de jícaros, estos son más bien de Honduras y en dos locaciones vemos estos árboles lo que nos desubican del campo de acción.

A pesar de lo antes señalado es una película que vale la pena asistir a verla y es quizá la mejor lograda del joven cine hondureño, ya que para el neófito lo señalado pasa desapercibido.

 29 de septiembre, 2017

 

 

 

 

 

 

 

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