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La Sociología política en Max Weber

25 de marzo de 2018Rossel M.

Por Rossel Montes

Tegucigalpa, Honduras. Como se sabe al interior de las ciencias humanas la sociología es un fenómeno contemporáneo y específicamente francés. No es extraño que haya sido Francia donde se produjeran las primeras manifestaciones de sistematización política, fenómeno del cual Marx en el siglo XIX sirvió de base a lo que sería la teoría materialista de la historia. La sociología como ciencia de la sociedad y ciencia histórica por antonomasia, y lo digo por aquellos retrógrados que piensan que las ciencias sociales y humanas están inconexas y que el historiador, el sociólogo, el economista, el antropólogo y el filósofo tienen discursos sobre la realidad totalmente en las antípodas de aquello que el padre Teilhard de Chardin llamaba “el fenómeno humano”. Aunque la ciencia histórica es más rigurosa en términos epistémicos, esto está determinado por los niveles ontológicos de saber social. La sociología es más joven en sus planteamientos epistemológicos y metodológicos, de forma tardía Emile Durkheim y Max weber (clásicos duros de la sociología) crearon los supuestos metodológicos que caracterizan a la sociología como ciencia fáctica o ciencia de hechos, sin emular los postulados de la ciencia experimental (la física y las ciencias naturales).

El historicismo alemán con Wilhem Dilthey insistió en el carácter autónomo que deberían tener las ciencias humanas coincidiendo con el historicismo marxista (Lukács, y Gramsci desde los cuadernos de la cárcel). El historicismo supedita la subjetividad del hombre, a los designios del progreso, la teleología y la escatología, en términos sencillos el historicismo es una bifurcación entre la sociedad y el mundo natural, es decir el entorno en donde la conciencia histórica se desarrolla. En estos temimos de maduración temática, surge la sociología política o del fenómeno político, a pesar de lo que dice el profesor, Norberto Bobbio, fue Marx el fundador de una sociología política aunque de forma esbozada antes que Max weber iniciara sus aportes sobre el fenómeno del poder.

En Marx hay una filosofía y una sociología política, es decir una especulación sobre el fenómeno del poder en términos generales, que es el poder en términos metafísicos, antes de su caracterización SOCIOLÓGICA, es decir concreta. Marx es sociólogo en la medida de que comienza hacer una –deconstrucción- de la sociedad burguesa y sus interrelación y contradicción inherentes. El análisis de las clases sociales en Marx es un tema que no desarrolló y que murió antes de dar su concepto de clases sociales en el último capítulo del capital. De la lucha entre capital y trabajo se desprende una contradicción entre explotadores y explotados, la extracción de plusvalía por parte de la clase empresarial a la clase obrera, cuestión de donde Marx creará su teoría de la explotación , la teoría de la plusvalía y su teoría del valor-trabajo. El valor de la cosas (mercancías) está determinado por el tiempo socialmente necesario para su producción, y el precio de las cosas está determinado por los vaivenes del mercado no por cuestiones subjetivas como aseveró la teoría Marginalista (teoría subjetiva del valor). La teoría marxista del Estado será otro de los aportes al surgimiento de una sociología política, el Estado es para Marx una empresa que tendrá un carácter de clase, el Estado es un fenómeno coercitivo que regula las contradicciones en la sociedad (F. Engels) cuestión que van sintonía con las aspiración de la pluralidad de la democracia representativa que la burguesía decimonónica propondría como solución para resolver las contradicciones entre capital y trabajo, entre movimiento obrero y burguesía.

Max weber será otro intento de crear una sociología del poder y la coerción política, para weber la política será una actividad reguladora de la vida social, para weber el poder es coerción por antonomasia, es excluyente, lo es porque se forja al calor de la contradicción social entre los diferentes grupos que configuran una sociedad concreta.

Maurice Duverger insiste en que la sociología política compite con la ciencia política y la filosofía política por el lugar de la interpretación en el cosmos científico, y su rango como disciplinas autónomas. La sociología política fue por mucho tiempo análisis del fenómeno estatal concepción que es totalmente hegeliana y pasó de ahí al análisis marxista. La sociología política pasará a ser análisis del Estado al análisis del poder, es decir ciencia del fenómeno del poder.

En el caso del profesor Duverger la sociología política ha sido análisis constante de los sistemas políticos, los orígenes y problemas de los partidos políticos continuando los análisis de Robert Michels en Alemania, de la élite gobernante de Gaetano Mosca en Italia y Wilfredo Pareto sobre las tendencias oligárquicas en el seno de todo grupo humano.

Giovanni Sartori un experto y erudito autor de muchos textos sobre la democracia ha dado mucho que hablar junto con el profesor italiano Norberto Bobbio, Sartori ha creado una muy refinada teoría elitista de la democracia, muy acorde con los designios y necesidades de la democracia occidental, el sistema capitalista y la clase empresarial. Las teorías elitistas de la democracia han insistido al borde de la locura en la incapacidad cultural e intelectual de las masas por crear mecanismos que coadyuven a la configuración de una cultura democrática, muy por el contrario según estos teóricos las mayorías “INCULTAS” y descarriadas minan tal desarrollo.

Contradictoriamente, la teoría marxista insiste en el carácter creador de las masas en la construcción de una cultura democrática, una sociedad de iguales, de pluralismo democrático. Muchos de los postulados de la democracia occidental fueron ganados al calor de la lucha de clases y no fueron un regalos de la benevolencia divina y la sensibilidad elitista ante el sufrimiento humano de masas.

Lamentablemente la democracia desde sus inicios fue un movimiento de masas y violento muchas veces, desde la Atenas de Pericles hasta el republicanismo de los levelers en la Inglaterra de Cromwel , desde la democracia radical de los jacobinos hasta la república de Weimar. Democracia y autoritarismo, democracia y revolución no se excluyen como bien lo dice George Novack, la experiencia histórica lo ha demostrado.

La democracia es un constructo histórico, un fenómeno de masas, un manifestación de la radicalidad ontológica del ser socio histórico del hombre, por encontrarle justificación a su existencia (Sartre). Por eso argumento y en esto me baso en Heidegger y Sartre filósofos que a primera vista no tienen que ver con la filosofía y sociología política, pero su argumento ontológico puede ser usado para argumentar una ontología política, un estudio del fenómeno de lo político desde el SER, desde la radicalidad de su constitución metafísica, como animal de realidades, como ser histórico. La política es la búsqueda del hombre de sí mismo, la búsqueda de sus contradicciones históricas inherentes, para darle solución al problema societal en el cual está diluido por ser animal político como bien lo decía Aristóteles, el gran filósofo griego.

Fue Max Weber el pensador de lo social, de hecho sociológico que le dio a la sociología su etapa de madurez epistemológica, con Weber la sociología obtuvo lo que desde Comte a Spencer no había tenido, y era más rigurosidad epistémica y temática. En este caso los aportes de Weber a la sociología política son muy amplios y diversos. Con Weber ya vemos con mayor acabado los análisis de las relaciones humanas y las relaciones de lo político, y el hecho político. Es de hacer notar que Marx se interesó por las relaciones de lo político y son muy importantes sus aportes en esta parte, su reflexión giró más en torno a el funcionamiento de la economía y el modo de producción capitalista, posiblemente fue su mayor aporte y máximo teórico. Con Weber sucede a la inversa, Weber le dio más importancia y teorizó más sobre los aspectos que en el marxismo clásico se llamaban “superestructura, es decir, los fenómenos que estaban supeditados a la esfera económica, pero que no estaban desconectados, sino interrelacionados de forma dialéctica, sobre esto el lector puede consultar a George Ritzer, Raymond Aron solo para mencionar a algunos teóricos que se estudian en Honduras.

La importancia de Weber destaca hoy cuando muchos de sus intérpretes lo consideran ya un clásico, y esto consiste que el autor de alguna manera es insuperable en algunos temas específicos, como la dominación, la burocracia, autoridad, legitimidad y carisma. La sociología comprensiva inaugurada por Weber será la teoría que le dará madurez a la sociología ulterior, digamos que a diferencia de Marx, el proceso de racionalización de la sociedad occidental que para Marx fue su enajenación, para Weber fue el proceso de racionalización, tipología usada por Weber para explicar la realidad social como acción social y tipos ideales.

Los tipos ideales son como categorías para aprehender la fenomenología social en tu proceso y desarrollo, algo similar como en Karl Popper y el falsacionismo epistemológico. Lo que era enajenación y distorsión en Marx para Weber era racional, lo racional es real y lo real es racional, aseveración hegeliana y que no es accidental encontrarla en la sociología comprensiva y todo el edificio teórico de Weber. Para Weber la sociedad capitalista encarnaba esa racionalidad y toda su estructura societal y burocrática. Para Weber la burocracia es el producto racional más genuino de la racionalidad de occidente, es la piedra angular de ese orden, es también el funcionario especializado, piedra angular del Estado moderno y de la economía capitalista. En ese sentido la burocracia será el fenómeno sobre el cual Weber edificará su sociología política. La burocracia como forma de dominación legal como lo dice en su Sociología de la Dominación, una obra que podemos encontrar en nuestra librería de Honduras.

Sin embargo para Weber la burocracia era la forma de esa racionalización eso no impedía que la democracia representativa no se llegara a edificar, es de hacer notar que Weber no centró su atención en la democracia como forma de racionalización, esto lo hicieron sociólogos posteriores, Pareto, Michels Mosca y Schumpeter posteriormente desarrollaron una sociología de la democracia y su formas de realización; una teoría de la democracia elitista que con Weber tendrá su iniciación teórica. Esa tendencia de las sociedades a la burocratización también las pudo observar Cornelius Castoriadis en su libro EL Ascenso de la Insignificancia, con una impronta evidentemente weberiana, Castoriadis hace suyo el análisis de Weber pero no para argumentar la imposibilidad del socialismo como sí hizo Weber de forma no tan explícita. ¿Será esa tendencia a la burocratización racional un impedimento para la construcción de sociedades más autónomas, más democráticas y el mismo socialismo? Todo ese edificio teórico que fundamenta la racionalidad de occidente, es decir, que la sociedad capitalista descansa sobre supuestos que no podrían ser otros que los de la racionalidad burguesa. En ese sentido weber es un legitimador del derecho burgués y que esa racionalidad burocrática, esa tendencia de la sociedad a hacer uso de la legalidad y la violencia para hacer ejercer el poder del estado sobre el resto de la sociedad hace difícil construir otra tipo de racionalidad. El tema del liderazgo también fue teorizado por Weber, en su teoría del carisma. El sostenía que el líder debía salir del parlamento que sólo un sistema parlamentario podía brindar líderes auténticos, y calificados para la administración pública. Aunque Weber no fue un teórico explícito de la democracia pero sí de la burocracia y de las tendencias oligárquicas de las naciente sociedad de masas, La Rebelión de las Masas diría Ortega Y Gasset, para él la democracia era un procedimiento, y de aquí vemos los argumentos teóricos sobre los cuales Schumpeter creará su teoría de la democracia procedimental y elitista hasta llegar a Sartori y Robert Dahl. Weber pensaba que a pesar de esa irrupción de las masas en la vida pública esta no modificaba la realidad de la dominación de las minorías, de nuevo en esto no era muy diferente que Schumpeter, para él siempre la acción política se rige por principio del pequeño número, con esto nuestro sociólogo seguía los mismos postulados de Robert Michel, el teóricos de los partidos políticos y de la aseveración de La Ley de hierro de la oligarquía, es decir, toda la tendencia de las organizaciones políticas a la burocratización y el elitismo, y esto valía también para los sindicatos cuestión analizada por Lenin también en esa época.

Weber no pensaba en la imposibilidad de la profundización de la democracia, pero que esta se hacía mucho más compleja en la creciente complejización y racionalización burocrática de la sociedad de masas e industrial. El conocimiento es siempre una aproximación a la realidad, ella es mucho más variada en sus manifestaciones y en sus cambios, pero el hombre de ciencia no renuncia por ello a captar la realidad en todas sus dimensiones posibles, ese es el acicate del científico social; y Weber encarnó muy bien esa sociología de la acción social, la racionalidad y la comprensión sociológica. Definitivamente que Weber es ya un clásico, posiblemente el último clásico, aunque hay debates sobre si Talcot Parsons lo es, pero son debates que se dan en otras latitudes y desconozco si se dan en Honduras.

El enciclopedismo de la sociología de Weber no fue óbice para que incluso sea estudiado por marxistas, siendo respetados por sociólogos de casi todas las tendencias desde Parsons a Habermas que en su Teoría de la acción comunicativa le dedica mucho análisis. Es necesario volver a los clásicos, es algo que se hace de forma dialéctica, y otras veces no, sobre todo los marxistas que siempre están regresando a los clásicos en la crisis periódica del marxismo, lo cual es anti marxista, pero que en Weber no está censurado por la propia metodología del autor.

Bibliografía Bendix, R. (2012). Max Weber. Buenos Aires: Amorrortu. Weber, Max,. (1988). El político y el científico. Madrid: Alianza. Mendras, Henri, Elementos de sociología, Barcelona, Laia, 1973. Duverger, Maurice, Sociología política, Madrid, Ariel, 1978

 

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