La crítica de Levinas a la ontología occidental desde la alteridad

Por: Rossel Montes

 Emmanuel Levinas(Kaunas, 1905 – París, 1996)  Filósofo lituano de origen judío, naturalizado francés en 1930. Realizó sus primeros estudios de filosofía en Estrasburgo. En 1928 se trasladó a Friburgo, donde descubrió la fenomenología de Husserl y el pensamiento de Heidegger. En Francia asistió a los cursos de Leon Brunschvicg en la Sorbona. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, después de un período de reclusión en los «lager» nazis, regresó a París. Allí impartió de manera regular conferencias en el Collège Philosophique de Jean Wahl, y posteriormente fue director de la Escuela judía. En 1973 fue nombrado profesor honorario de la Sorbona. Levinas logró una síntesis entre la fenomenología de Husserl, el existencialismo de Heidegger y el pensamiento judío, a partir de la cual elaboró una filosofía de la experiencia ética sustentada en la subjetividad y la alteridad. Asimismo, las reflexiones de Levinas sobre aspectos de la significación y el lenguaje han tenido una gran influencia en otros filósofos franceses, como Jacques Derrida.

La producción teorica de Levinas se podría dividir en dos periodos, la primera es cuando Levinas se forma bajo la influencia de dos de los más grandes filosofos del siglo XX, a saber Husserl y Heidegger, donde Levinas coincide con ellos al trasladarse a Estrasburgo donde estudia filosofía con ellos, digamos que estos autores eran la culminación de la filosofía alemana de su momento, y sintetizaban en su modelos teóricos los grandes problemas de la metafísica, ontología y ética de su tiempo; teniendo grandes repercusiones en la filosofía occidental. La influencia de Husserl y Heidegger sobre Levinas es muy evidente, lo digo por sus publicaciones primigenias: La teoría de la intuición en la fenomenología de Husserl (1930), De la existencia al existente (1947) y Descubriendo la existencia con Husserl y Heidegger (1949).  En América Latina estas obras no son tan conocidas, la recepción de Levinas en el continente no es tan predominante como en Europa, aunque los estudios sobre el filósofo lituano-francés ha ido creciendo en Argentina,   Chile, México y otros países del sur.

El único que ha hecho una recepción profunda del Levinas es el profesor Enrique Dussel, el cual asevera en su texto “En busca de sentido” y en otros muchos que tras leer “Totalidad e infinito “ de Levinas él estaba en plena redacción de su obra “Para una ética de la liberación latinoamericana”,  una obra que tenía como cometido la fundamentación de una ética de la otredad, de esta forma dándole continuidad a la ética construida por Levinas; a partir de este momento, Dussel despierta de su sueño ontológico y le da un giro metafísico y ético a la filosofía y ética de la liberación; a mi parecer Dussel es el filósofo más profundo y el que ha construido un sistema filosófico propiamente latinoamericano, una arquitectónica que sería toda una continuación metafísica de todos los intentos del pensamiento occidental de pensar la alteridad, al otro, al prójimo. En Honduras creo que Levinas solo es conocido por su libro “Humanismo del otro hombre”, siendo su libro más popular y mas sintético, ya que Totalidad e infinito es una obra densa y dificil de entender, de la envergadura de obras como la Fenomenología de Hegel, Ideas fenomenológicas de Husserl, Ser y tiempo de Heidegger, El ser y la nada de Sartre, Sobre la esencia de Zubiri, La Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión de Dussel y otros.

 A pesar de sus primera obras el tema de la esencia y la existencia era un denominador común, nuestro autor nunca fue catalogado como un “existencialista”,  aunque podría entrar en esa categoría, parecer ser que la simple existencia como horizonte teórico no basta para catalogar a un filósofo como existencialista.

La obra con la que se encuentra Levinas, es decir, el estado de la filosofía occidental son grandes intentos de construir sistemas globalizantes, omnicomprensivos y totalizantes, la crítica de Heidegger al olvido de la metafísica y del ser había abierto la senda, pero Heidegger según Levinas seguía ocultando la verdadera esencia de la filosofía; para Heidegger la pregunta por el ser era la pregunta fundamental de la filosofía, cuestión que apela a la ontología como horizonte,  en ese mismo sentido irá Zubiri que se apartará de Heidegger para crear su propia idea de metafísica, la idea de Realidad, Zubiri se irá por un realismo radical.  Heidegger se distancia de Husserl, Zubiri de Heidegger, Levinas de Heidegger y Dussel intenta superar-complementar de forma dialéctica-analéctica a Levinas con la ética latinoamericana como realidad concreta en la historia universal. Como ocurre con los marxistas que temen a superar a Marx, la filosofía occidental teme dejar la categoría de totalidad,  a fisurarla, ya que es la quinta esencia de la razón instrumental y de la ciencia. Solamente con la posmodernidad y la transmodernidad se ha hecho algunos avances respecto de la noción alternativa de filosofía y ciencia, sin caer en los relativismos obtusos y reaccionarios que promueven el inmovilismo político y la quietud social; Vattimo ha dejado bien claro que el proyecto de la posmodernidad es muy bien complementable con una actitud crítica y militante ante los problemas de la sociedad actual.

 El gran debate de Levinas es con Martin Heidegger y su noción de ser y tiempo, digamos que toda su obra estuvo, o buena parte de ella hasta la publicación de Totalidad e infinito en 1961 estuvo inclinada a desmontar la noción de ser predominante en el siglo XX, y no era otra que la noción de ser desde la ontología fundamental de Heidegger, considerado el filósofo más sobresaliente en el siglo XX, y efectivamente así lo es, pero Levinas no se queda atrás, no queda en  ese puesto por atrás razones. Se opuso a la categoría de totalidad, categoría que obsesiona a los teóricos de los sistemas, lo mismo ocurrió con Castoriadis que se opuso a la categoría de totalidad del pensamiento identitario de la filosofía occidental y del marxismo, sometiéndolo a una crítica profunda en La institución imaginaria de la sociedad de 1975,  el desmantelamiento del marxismo sirvió para la construcción en Castoriadis de una teoría compleja de la imaginación, con elementos del mismo marxismo pero depurados del psicoanálisis y la sociología y ciencia política del siglo XX. Y defintivamente es una constante en todos los pensadores que intentan demoler y superar el pensamiento heredado y criticas los modelos predominantes; en el caso de Levinas el haber criticado la totalidad de la ontología del siglo XX de Husserl a Heidegger y el caso de Castoriadis con su crítica al marxismo escolástico y al mismo marxismo clásico.

A pesar que Husserl y Heidegger habían tenido una marcada influencia en Levinas nuestro pensador da un giro hacia otros rumbos, hacia el camino de la ética, así en un segundo periodo, nuestro pensador proclamara la ética como filosofía primera. Contrariamente a los pilares de la filosofía occidental Levinas apela a la superación de la categoría de totalidad, de la búsqueda del Otro y lo otro en lo que será una nueva modalidad de ontología, del ser, aunque Levinas se niega al igual que Zubiri y Dussel a llamar ontología a su idea de ser; la metafísica será el nuevo horizonte donde la otredad encontrará cavidad y su guarida. Levinas en Totalidad e infinito intenta superar la totalidad con la categoría de infinito, que para él es la alteridad radical, donde se supera la totalidad de lo mismo, y el ser el otro seria una filosofía primera, la superación de la ontología fundamental de corte heideggeriano. Es de hacer notar que Levinas no deshecha la categoría de totalidad de forma brutal, sino que nos advierte de los peligros del pensar ontológico como lo mismo siempre, y perder de vista la diferencia, aquí es donde Levinas cree que se encuentra las raíces de la violencia en las relaciones intersubjetivas.  Cuando perdemos de vista la diferencia podemos perder de vista el poder acceder al Otro, el puro pensar la totalidad anula el pensar infinito, la alteridad absoluta, y por lo tanto la relación con el otro.

“El Otro no es otro con una alteridad relativa como, en una comparación, las especies, aunque sean últimas, se excluyen recíprocamente, pero se sitúan en la comunidad de un género, se excluyen por su definición, pero se acercan recíprocamente por esta exclusión a través de la comunidad de su género. La alteridad del Otro no depende de una cualidad que lo distinguiría del yo, porque una distinción de esta naturaleza implicaría precisamente entre nosotros esta comunidad de género que anula ya la alteridad”(Levinas, 2012; 296)

¿Pero que es el otro?, el Otro en Levinas es la presencia metafísica del otro, la exterioridad metafísica del otro( Dussel),  y que no es la esfera del mismo ni de lo mismo, ni el yo pienso cartesiano, ni la objetividad ni subjetividad hegeliana, ni la totalidad del marxismo ni el pensar el ser de Heidegger; sino el encuentro con el otro es la realización del ser, de mi ser  junto al ente que se proyecta hacia otro, lo otro infinito.  El Otro responde a la naturaleza de lo que no soy Yo, y es anterior a mí, y gracias a lo cual yo soy quien soy. Según Levinas la ética ya no tendrá el ser como metido, sino el reconocimiento, no será algo cognoscitivo, sino de exterioridad.

Toda la obra teorica de Levinas estará encaminada a desmontar la idea de existencia en Heidegger, y su idea de ente y ser, introduciendo un nuevo sentido de la alteridad, la alteridad radical,  no trata de eliminar la ontología de lo absoluto, pero si dándonos a entender los peligros para la sociedad occidental un pensar que no tiene en cuenta al otro y que es proclive al rechazo y a la violencia. El siglo XX fue escenario de dos tipos de totalitarios: el fascismo y el estalinismo comunista; Levinas vivió estos acontecimientos y pues muchos pensadores sacaron consecuencias teóricas sobre el armazón teóricos que daba sustento a las manifestaciones políticas más bestiales de esa época, la negación brutal de la democracia y del sujeto, haciendo superfluos a los individuos como diría Hannah Arendt.

“la magnífica ciencia producto de esta civilización mediterránea, que a su vez surgió de la búsqueda de la verdad, desemboca en amenazas apocalípticas y en la negación de este ser en tanto que ser. Civilización en que la razón, originalmente soberana, conduce a la posibilidad de la guerra nuclear”(Levinas, 2012; 123)

 Levinas de alguna forma va a protestar por la verdad de la ciencia contemporánea, al igual que Heidegger protesta contra la técnica y,  la ciencia y la tecnología para Levinas son ontológicas, y nos propone que en lugar de preocuparnos por la verdad nos preocupemos por el prójimo, en ese sentido Levinas no recuerda que las raíces de la filosofía occidental no solamente es griega, sino Hebrea, tal como bien lo estudia Dussel en su texto El Humanismo Semita, donde se rastrea los orígenes del Cara a cara con el otro. De alguna forma la crítica de Levinas está conectada con otras críticas a la ontología occidental, la hecha por Max Horkheimer en su Dialéctica de la modernidad junto a Adorno, donde se critica fuertemente los fundamentos de la racionalidad instrumental de la ciencia y la filosofía occidental, como los de verdad objetiva, historicidad, razón; en ese mismo sentido y camino, Levinas nos indica que hay que aflojar las tuercas de la tradición griega y admitir los elementos de solidaridad, caridad, y del prójimo, los cuales han sido legado a nosotros por la tradición judeocristiana, aunque yo sea un ateo, estas aproximaciones realmente ocurren en nuestros sociedades de forma cotidiana, ya que culturalmente somos cristianos, pero no son fundamentos fuertes en la tradición filosófica, donde reina una razón ontológica y objetiva ensimismada en el Yo-yo, y no en yo-tú.

En este contexto aparece la ética como una posibilidad  de salir del sueño ontológico, no la eliminación en sí de la ontología, sino de una teoría del ser que piense la diferencia más allá del ente, y nos permita pensar en el Otro.

Bibliografía

RUSSEL, B., Historia de la filosofía. Barcelona, RBA Coleccionables, S.A., 2005.  

LÉVINAS, E., Totalidad e infinito. Salamanca, Ed. Sígueme,2012.

Horkheimer, Max. Dialéctica de la ilustración. Trotta 2013

Heidegger, Martin, El ser y tiempo, México, FCE, 2010.

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