Capítulo 1

Caballeros De Lepaera

                                                                                                                                            Parte 7

Foto del expediente de NY.

                                                                                                                                  La guerra con el Rojo

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Mientras el narcotráfico planificaba el control de la Corte Suprema de Justicia, Hector Emilio Fernandez Rosa, Don H, un mando operativo, era sacrificado. El  ocaso del sanguinario Don H empezaba a surgir.

La vida de los narcotraficantes es irónica porque fue en la estructura de don H donde nació uno de los mandos operativos cercanos al Poder Judicial: El Rojo. El Rojo que habría de elevar la soberbia de operadores de justicia a su máxima expresión y que ahora podría ser la ruina de todos ellos.

El Rojo había ganado la batalla con su antiguo jefe. Un Don H vencido era extraditado a Estados Unidos en 2015.

El mismo año que iniciarían los cabildeos para una nueva Corte Suprema de Justicia, electa por diputados, algunos sobornables o ligados directamente con el narcotráfico.

En enero de 2013 un arsenal de armas fue descubierto por la Policía Nacional durante un allanamiento en una propiedad ubicado en la colonia Ciudad Jardín de Choloma, en Choloma.

Las autoridades decomisaron 32 pistolas automáticas de diferentes calibres, 15 fusiles, más de cuatro mil tiros, chalecos antibalas, vestimenta militar,  granadas de fragmentación, lanzagranadas y visores nocturnos.  Además, un fusil AK-47 de oro y decorado con diamantes con la leyenda Versace, que según las libretas de Magdaleno Meza, significaría Juan Orlando Hernández. Las escrituras para saber a nombre de quién está la propiedad son un misterio.  El decomiso le fue atribuido a alias Don H.

Luego del allanamiento, sicarios asesinaron a José Ulises Hernández Guevara, Jefe del departamento de Catastro de la Municipalidad de Choloma, cuando supuestamente iba a revelar el nombre del empresario que era el verdadero dueño de la propiedad atribuida a Don H, dice el informe entregado a RI por el testigo José López.

En este allanamiento, la policía encontró un recibo de la tesorería de la municipalidad de El Paraíso, Copán, a nombre del diputado Hugo Pinto, consta en un informe policial, cuya copia está en poder de Reporteros de Investigación. Ese informe fue enviado por el policía extraditado Carlos José Zavala Velásquez a la fiscal Especial contra el Crimen Organizado en San Pedro Sula, al norte de Honduras, Nereida Maradiaga.

Ahora vendrían varios eslabones cortados mediante el sicariato.

Un año después la fiscal que comandó el operativo Marlen Banegas fue asesinada. Un líder de la Mara Salvatrucha, MS, Alexander Mendoza, alias El Porky fue enjuiciado por esta muerte.

Mendoza fue sobreseído en 2020 por el crimen de la fiscal. Le sobreseyeron unos meses después de escapar del Tribunal de Sentencias de El Progreso con ayuda de fuerzas militares hondureñas.

Seis años más tarde del allanamiento contra Don H, asesinaron a Magdaleno Meza dentro de una cárcel de máxima seguridad bajo control militar y el crimen fue exhibido por televisión. El hecho se atribuyó a la MS como autores materiales.

Los políticos y empresarios detrás de los crímenes, permanecen en la impunidad.

El ex diputado Hugo Pinto fue asesinado por sicarios en 2020.

Siete años antes del asesinato de Pinto

Don H era un hombre sanguinario que mató más 19 personas, según  los crímenes aceptados en Nueva York. Sobornaba a militares, policías, oficiales de aduanas, penetró la Junta Directiva del Congreso Nacional.  Había empezado a traficar drogas en 1998 y en los siguientes diez y siete años introdujo 153 toneladas de cocaína a Estados Unidos, dice el case 1:12-cr-00894-RJS Document 79 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Su carrera criminal inició como transportista con una célula de guatemaltecos y traficantes hondureños liderados en ese momento por Mario León Ardón («Mario León»), Juan José «Juancho» León Ardón («Juancho León») y Luis Antonio Santos Tobar, alias «Tonito» («Toñito Santos»).

Recibían cargamentos de Colombia en Nicaragua, que se enviaban principalmente por rutas marítimas y luego transportaban la cocaína por tierra hasta la frontera entre Honduras y Guatemala para venderla a traficantes guatemaltecos y mexicanos que llevaban la droga a Estados Unidos.

El acusado operaba en la frontera entre Honduras y Nicaragua en San Marcos de Colón, Choluteca. Para pasar sin problemas sobornaban a la Policía Nacional. Después comenzaron a trabajar con «Tito» Montes Bobadilla—que operaba en Colón. En 2013 una jueza fue suspendida por un proceso ligado a Adán Montes Bobadilla y a lo largo de su carrera criminal el clan Montes Bobadilla era capaz de controlar mediante el soborno a operadores de justicia.

 “El acusado (Don H) también forjó una relación delictiva con Víctor Hugo Díaz Morales, a/k/a «Rojo», en el departamento de Copán mientras trabajaban juntos para recibir y asegurar el paso seguro de miles de kilogramos de cocaína”, dice la condena de la Corte de Nueva York.

Para ese entonces Don H, se convirtió en coordinador.

Don H instaló un viceministro de Seguridad

“Aproximadamente en 2005, el acusado y Juancho León trabajaron para proteger sus viviendas e instalando un aliado como Viceministro de Seguridad en Honduras”.

“Entre 2008 y 2010 diversificó sus operaciones y empezó a traficar con cargamentos de efedrina desde Puerto Cortés”. Para asegurar su relación e influencia para el Cartel de Sinaloa, sobornó al vicepresidente alterno del Congreso Nacional, el diputado de Cortés Mario Fernando Hernández Bonilla.

Además, junto al vicepresidente del Congreso Nacional fundó la empresa Abogado y Consultores S. A. de C. V., inscrita en San Pedro Sula Cortés el 26 de marzo de 2012 en el tomo 397 del Registro de Comerciantes Sociales. La empresa del narcotraficante y del diputado, fue asegurada por la OABI el 25 de abril de 2017.

Sus andanzas con El Rojo

Los episodios de su conducta sanguinaria, junto a El Rojo, fueron dados a conocer durante el juicio en su contra cuando relataron que le ordenó a El Rojo que debía asesinar a uno de sus trabajadores.

Don H llegó a la escena, los otros trabajadores colocaron al hombre que aún vivía en una tumba recién excavada y lo acribillaron.

Tiempo después con base en las instrucciones de Don H, El Rojo ayudó a organizar el asesinato del diputado Hernández Bonilla.  Por orden de Don H, fue asesinado el 23 de noviembre de 2008  sintiéndose traicionado porque en Francia la policía de aquel país había decomisado una efedrina que no era suya. Don H suponía que el diputado traficó por su cuenta sin incluirlo en el negocio.

Solo dos años más tarde, se enteró por casualidad de la traición de El Rojo pues un proveedor colombiano de drogas le hizo saber que Díaz Morales tenía una deuda con él por envíos de droga anteriores. Se desató una guerra entre Don H y El Rojo, pero El Rojo quedó del lado correcto: protegido por el clan Hernández Alvarado.

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