Foto de Portada Rossel Montes y José Manuel Serén
Por: Rossel Montes
Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. A lo largo de la historia de la filosofía y del pensamiento social muchos pensadores han tratado de indagar sobre la profunda relación entre la filosofía y la alteridad, palabra que proviene del latín Alter, que significa otro. La filosofía desde la antigüedad ha revelado en nuestra ontología, epistemología y ética;la alteridad se erige como un pilar fundamental para comprender la complejidad de la existencia humana.
Desde la metafísica de Aristóteles, pasando por kant, Marx, Lévinas, Buber, Sartre y Dussel la filosofía siempre vuelve a encontrarse con el sendo problema de la otredad y la condición humana intrínsecamente social y relacional.
La alteridad y otredad son conceptos que nos llama a reflexionar sobre la importancia de salir de nosotros mismos, no solamente aceptando que existe alguien más, sino de cambiar nuestra propia perspectiva y ponernos en lugar del otro.
El siglo XX es rico en disertaciones sobre la conciencia del otro, Edmundo husserl, filósofo alemán y maestro de Martín Heidegger, desarrolló un tipo de fenomenología de la conciencia para aprender la verdad del conocimiento, él lo llamó conocimiento intersubjetivo, y así superar el solipsismo del Yo cartesiano, pienso luego existo; es así que a través de múltiples yo el conocimiento de la realidad se supera a través de la intersubjetividad.(Alteridad epistemológica)
El filósofo lituano Emmanuel Lévinas pública su libro Totalidad en infinito, su obra cumbre donde el pensador nos encamina por un sendero de la otredad, Lévinas se sube a los hombros de husserl y Heidegger pero criticando la ontología de la totalidad, una ontología que práctica la mismidad en la filosofía, incapaz de entender al otro, Lévinas arguye que la ética no es una simple rama de la filosofía sino, la filosofía primera. Primera porque es un saber – que al igual que Aristóteles – fundamenta otros saberes y busca los fundamentos del ser de las cosas, sus principios, esencia y estructura.
Otra pensadora que contribuyó al desarrollo de la filosofía como alteridad fue Simone de Beauvoir, en el Segundo sexo ( 1949) , Beauvoir utilizó éste termino para desentrañar la situación de las mujeres a lo largo de la historia su análisis reveló como la mujer ha sido construida como el Otro en las relaciones entre mujer y hombre en la sociedad capitalista y patriarcal. Este mundo dominado por lo masculino ha privado a las mujeres de su autonomía limitandi sus posibilidades y libertad. Su obra demuestra que el concepto de alteridad es un poderosa herramienta para la transformación y y no solo un concepto abstracto que ayuda a entender las relaciones de poder y las estructuras sociales que oprimen a ciertos grupos humanos en convirtiéndolos en otros.
Jean Paul Sartre en su obra El ser y la nada retoma el concepto de alteridad y otredad desde una postura existencial, Sartre piensa que nuestro ser, el ser-parq si se constituye a través del otro y es el soporte de nuestra esencia como seres arrojados a la existencia. Es en el reconocimiento de la libertad ajena que nos identificamos como seres libres, y así nuestra libertad adquiere sentido.
Al relacionarnos con el próximo surge un movimiento ético de nosotros , de nuestra conciencia que produce y hace resurgir el pensamiento moral.
La filosofía del siglo de cuño europea y eurocentrista se traslada a América Latina con la filosofía de la liberación. La filosofía de la liberación trabaja el concepto de alteridad como metafísica de la exterioridad, es decir, sobre la estructura radical de la existencia del otro. El descolonialismo latinoamericano tiene un lugar importante en la crítica al eurocentrismo presente en las ciencias sociales y humanas y en las relaciones humanas y de poder ( Aníbal Quijano) si bien la idea de otredad de Dussel parte de la ética de Lévinas , Dussel se separa en ese diálogo con la filosofía europea y crea una metafísica y pensamiento situado.
Para Lévinas el otro es el simplemente el otro, pero para Dussel el otros el indio, el africano, el latinoamericano, la mujer violentada, se trata del otro como excluido y oprimido.
La ética de la alteridad es un campo del conocimiento que posibilita nuestra capacidad de entender a los otros, al extranjero, al oprimido, no solo es un campo dentro de la filosofía moral y concepto clave de las ciencias humanas, sino como una oportunidad para un acercamiento entre los seres humanos. En estos tiempos de un un racismo exacerbado, un miedo a lo desconocido, una tendencia a la aporofobia ( Adela Cortina) y una sociedad capitalista que tiende a deshumanizar al otro diferente, es un imperativo categórico hacer uso de estos conceptos para la transformación de la sociedad.
Salamanca, 11 de agosto de 2025
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