Bajo investigación criminal Instituto Gubernamental Jesús Aguilar Paz por denuncia de “hostigamiento sexual”

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Investigación: periodista Wendy Funes | Revisión: Consejo Editorial de RI


En todas las imágenes recibidas se colocó una cinta negra en el nombre de menores de edad mencionados.

  • No hay evidencia contundente de la sanción aplicada por la Secretaría de Educación tras la denuncia oculta en las paredes de este colegio que es de los más grandes a nivel nacional.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. El estudiante menor de edad llegó nervioso a la sala de interrogatorios.

Del otro lado del vidrio, diferentes operadores de justicia podían estar analizando la declaración.

Al colegial le pareció como un pequeño cubículo con puertas deslizantes. Antes de llevarlo a la sala equipada para la investigación criminal, los fiscales le dijeron que debía recordar bien cada fecha de lo vivido en los últimos meses.

Era 23 de abril, el día que el estudiante del Jesús Aguilar Paz dio esta declaración a Reporteros de Investigación. Acababa de salir de dar su testimonio en la Cámara de Gesell de la Fiscalía de la Niñez. Habló con el equipo de RI con autorización de su madre, Celenia Durón.

“Me trasladaron a una psicóloga y me hicieron jurar, decir la verdad, nada más que la verdad. Me pusieron la mano izquierda en la Constitución y la otra, la derecha levantada. Conté todo”, relató el estudiante.

Cuando entró a la sala a dar la declaración, le dijeron que es la última vez que repite su testimonio. Antes ya lo había contado al menos siete. La primera vez fue en el Core 7 (Metropolitana No. 1). Tenía solo 16 años.

Ese día llegó, le narró el caso a un guardia de la entrada al Core 7. Él le dio un papel. “Después le contó a un oficial”, luego lo mandaron a una unidad especial, allí volvió a contar el caso a un receptor y a un oficial, también lo relató a las autoridades del colegio.

“La verdad es que me sentí algo nervioso porque nunca había estado en una situación y le comenté a la sicóloga que sentí que me había metido en problemas”.

“Ella me dijo que no me preocupe que estas cosas se tenían que decir y que hice lo correcto. Me metieron a una cámara y me hicieron una secuencia de preguntas”.

Luego de salir de la Cámara de Gesell sintió que las autoridades lo habían escuchado, porque el fiscal le dio instrucciones, le prestó atención, le dio consejos.

También cayó en la cuenta que en una de sus declaraciones anteriores, uno de los oficiales no había tomado un dato importante: que el profesor le había dado 500 lempiras.

“El oficial escribía super raro fue como el cuarto que me atendió en la fiscalía de casos especiales”, describió para retratar la desgana con que algunos investigadores hacen su trabajo.

Casi medio año después de poner la denuncia, el estudiante atraviesa un callejón que parece sin salida por el miedo de querer buscar justicia en un país de impunidad.

Imagen ilustrativa.

Un camino sin respuestas

Al final del camino, se atraviesa un pasillo para llegar a la Distrital No.9 de la Secretaría de Educación, en la colonia Centro América Este. Hay piso de cerámica, a primera vista parece la sala de una casa, convertida en oficina gubernamental.

La nueva directora distrital, Maritza Maldonado, llegó acá en febrero de 2026. Es viernes por la tarde y parece que el trabajo apenas empieza para la maestra. Da órdenes desde su oficina y su voz sale hasta donde el público espera ser atendido. Los docentes llegan con trámites de rutina para buscar solución en la oficina estatal.

Es una funcionaria amable, parece dedicada a su trabajo. Usa lentes. Abre más los ojos cuando se le pregunta por el caso.

En la Distrital no saben nada de la sanción

El gobierno anterior se fue y no reportó nada de esto. Se llevaron toda la información, acá no dejaron nada, cuenta.

No sabe qué pasó ni que sanción se aplicó, dice la maestra y promete que ante algo tan grave, el siguiente lunes hará una investigación interna para saber si realmente hubo sanciones.

Después de esta reunión, con base en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública se solicitó a la Secretaría de Educación que informe cuál es el proceso seguido en el caso, al cierre de la edición, no había respuesta.

Una supuesta sanción

El director del Jesús Aguilar Paz, Orlin René Fiallos, reflejó preocupación en su rostro el día que llegamos a su centro de trabajo. Declaró que la ley le indica que debe remitir el asunto a las autoridades educativas. Y eso se limitó a hacer. En el caso, según el director, hubo una suspensión del docente, decidida por la Distrital por tratarse de una falta.

Pese a la sanción, sostuvo el director, el docente volvió al Aguilar Paz en febrero de 2026 por determinación de las autoridades educativas, no de la dirección del instituto.

Hubo un acta donde consta la sanción que es ser separado del centro educativo, aseguró el director.

Si él ya fue sancionado se reintegra con sus derechos porque no se pueden violentar los derechos laborales del maestro, agregó.

Al tratar de precisar en la Distrital No.9 no se encontró qué sanción recibió el maestro, lo único que se sabe por referencia del mismo colegio es que fue retirado del instituto en septiembre de 2025 y no volvió al colegio hasta febrero de 2026.

Mientras estuvo retirado –contó él maestro denunciado— realizó trabajo de oficina en la Distrital y únicamente mantuvo vínculo artístico con el cuadro de danzas folclóricas del colegio.

El director respondió que este es un caso único y que no hay denuncias o antecedentes parecidos. El joven en su denuncia escribió el nombre de otro alumno que habría sufrido un incidente similar pero no hay evidencias, declaró el jefe del centro educativo.

Según el director, la institución cuenta con sicólogas, pero el estudiante no quiso la ayuda del colegio.

El director no aceptó que su declaración constara en grabadora y cuando el maestro Héctor Casco fue a su oficina le hizo una mueca para que tampoco aceptara ser grabado.

Matricula condicionada

A la madre del estudiante le preocupa que aunque su hijo es excelencia académica, luego de hacer esta denuncia fue castigado con una matrícula condicionada.

El director justificó que se trata de una confusión. La matrícula se hizo con una condición no porque denunciara, sino que lo único que se le advirtió es que, si llegara a pasar algo similar, no debe esperar tantos meses para reportarlo.

Además, el estudiante debió devolver 500 lempiras y 40 dólares que el maestro le dio.


Sola

La madre de familia no le ha contado a su esposo todo lo que ha venido viviendo desde julio de 2025. Tiene miedo de la reacción que su esposo pueda tener.

Nos reunimos la primera vez en un lugar público de la capital, era 18 de marzo de 2026.

Desde ese día empecé a entender el dolor de esta madre. Se ha sentido sola. Esta travesía de impotencia, tristeza, miedo y enojo, empezó cuando la llamaron del colegio de su hijo.

Supo entonces que entre el 5 de mayo y el 30 de junio, su menor había estado en conversaciones con un docente, con un puesto de coordinación.

El profesor que chateaba con su hijo tiene jerarquía sobre los demás maestros del Instituto Gubernamental Jesús Aguilar Paz.

Celenia lloró varias veces desde ese día. Limpió sus lágrimas y aun con todo el peso de la incertidumbre ha decidido seguir adelante.

El 23 de abril ella no pudo entrar a la Cámara de Gesell, la llevaron a otro salón mientras su hijo era llevado por la sicóloga del Ministerio Público.

Una lucha solitaria

Cuando fue al colegio, sintió que lejos de apoyarle, la dirección del colegio castigó a su hijo, le advirtieron que podía ser acusado de extorsión por recibir dinero del maestro. Ella cree que al maestro lo castigaron tres meses.

Ha sido para ella un recorrido de sufrimiento, ha tenido miedo porque en las pláticas le han dicho que en el Aguilar Paz podría haber más casos de maestros “acosando” niños.

Pero sólo ella y su hijo se han atrevido a denunciar. Otro profesor le dijo que nadie iba a ir a testificar porque “quién va a querer andar en cortes o juzgados”; otra maestra les preguntaba si ya habían denunciado y trataba de convencerles para llegar a un acuerdo con el maestro, dice la madre de familia.

Una encrucijada

Desde ese momento, se sostuvieron tres reuniones con la familia del afectado y se mantuvo comunicación durante todo este tiempo; hubo búsqueda de información documental de las personas involucradas, se tuvo conversaciones con maestros, autoridades de Educación, bailarines de danzas folclórica. Con el maestro denunciado, hubo dos reuniones.

Su hijo tiene ahora 17 años, cursa el último año de Contaduría y Finanzas, lleva un índice de 95 en sus clases, algo que para él es muy importante.

Ahora temen que la denuncia pueda afectar la carrera y la vida del menor.

El joven siente que desde que denunció, su vida ha cambiado, es estigmatizado, hay consejeras que lo ven con “malos ojos” y lejos de manejar la información con reserva todo el colegio conoce del caso.

¿Quiere contarnos qué pasó? Le preguntamos, el estudiante abre un poco más su mirada, se ven sus ojos color café y mira al suelo.

Todo empezó cuando él acudió al maestro Héctor René Casco porque una profesora identificada como “Melba” había dado ventaja a los alumnos que estaban en reforzamiento con libro abierto y creyó que un estudiante estaba haciendo trampa. Esto le pareció injusto.

El maestro intervino ante la denuncia.

A partir de ese momento inició una serie de mensajes por WhatsApp que se iban intensificando.

“Me pasó su número personal y me dijo que quería preguntarme algo”. El maestro le preguntó si estaba en una relación, le expresó que su cuerpo le gustaba. El estudiante tiene novia.

Mientras el adolescente cuenta su relato entrelaza sus dedos, los pone entre sus piernas, mueve la cabeza.

Pensó que si denunciaba lo que estaba pasando nadie le iba a creer entonces decidió seguir con la conversación “para recopilar evidencias”, pero hubo un momento en que no soportaba más y les contó la situación a tres consejeras cuyo nombre se omite para no entorpecer la investigación penal.

El adolescente cuenta que pensó: “ya no le voy a responder más, ya no soporto, lo hice para tener pruebas y que me creyeran en dirección”.

“Me decía que quería verme que quería hacerme cosas íntimas”.

“Siento miedo”

Siento miedo, dice el estudiante. Unos días después de la denuncia lo asaltaron y le robaron su celular, expresa que desde ese día teme que le pase algo cuando sale del instituto.

El estudiante se sentía presionado, vigilado, en peligro, con miedo.

Durante nuestra primera conversación, a mediados de abril, respondió que le aceptó dinero pues su razonamiento fue que eso también podía contar como prueba porque cuando se lo daba, le pedía fotos suyas. Entonces él le mandaba fotos de Google para una sola vista en WhatsApp.

La madre del estudiante mostró una captura de pantalla en la que el maestro, aún después de la denuncia ante las autoridades del colegio le escribe: ¿…cómo estás?

El nombre del estudiante fue borrado de la foto recibida en la sala de redacción.


Deprimido y enfermo

En dos fechas distintas, el profesor Héctor René Casco dio sus declaraciones –apuntadas en la libreta periodística–, en ambos encuentros lucía preocupado, aunque estaba con más nervios evidentes, la primera vez.

En ninguna de las reuniones aceptó ser grabado y mientras se desarrollaba la conversación sostenía el celular en su mano, perdón es que es por varios compromisos, se excusaba y a veces interrumpía para contestar mensajes.

Es un hombre educado que está en la sexta década de su vida. No parece mal intencionado sino una persona sensible y ansioso por la denuncia que traspasó su vida desde julio de 2025.

Es un artista consagrado del país que ha elevado el nombre de Honduras en escenarios internacionales. Su vida ha estado dedicada a fomentar la cultura a través del folclore. Tiene más de 32 años de carrera. Gracias a su trabajo y el de los estudiantes, el Aguilar Paz ha ganado seis concursos nacionales de folclore en 2003, 2008, 2010, 2012, 2013 y 2015.

En 2024 fue a Puerto Vallarta, Jalisco con el grupo folclórico de egresados del Aguilar Paz, había representado a Honduras en 2018 en un festival en Ecuador y en 2016 en Panamá, entre sus logros artísticos más recientes.

Pero después de la denuncia, del cuadro de danzas del Aguilar Paz se retiraron 4 varones y tres niñas.

El maestro sostiene que el profesor Gerardo Solano fue el encargado de aplicarle una sanción. El 9 de septiembre de 2025 fue retirado del instituto y le dijeron que iba a estar en la Distrital el resto del año, pero sin desvincularse del grupo de folclore por el prestigio artístico.

Acudió el 24 de octubre de 2025, a Choluteca, al Festival Nacional de Danzas Folclóricas del Nivel Medio, organizado por el Instituto José Cecilio del Valle.

Siente que esta situación es muy difícil para él y que le ha quitado el sueño y deteriorado su salud. Antes tomaba una pastilla para la enfermedad crónica que padece y desde la denuncia, debe inyectarse para sobrevivir, relató.

Además, le preocupa que la denuncia afecte su vida familiar, a las mujeres de su familia con enfermedades crónicas y se siente triste porque desde que todo esto pasó sufre depresión, insomnio, su hija se distanció. Se siente solo. Derrumbado. Siente que fue manipulado.

“Le escribí porque quería pedirle disculpas”, contesta al preguntarle porque aún después de la denuncia le escribió al estudiante.

Al consultarle por qué chateó tantos meses con un estudiante, exclamó: Le escribía “porque es un cipote bien inteligente”. Dio la misma respuesta en ocasiones distintas.

En todo momento, su defensa es que fue cordial con el alumno y que su intención era ser servicial y le dio dinero para apoyarlo porque pensó que estaba en dificultades. “Es como que mi hija me diga que quiere comprar tenis porque es joven”.

Al enseñarle audios apasionados que envió al estudiante, señaló que no reconoce que, en algunos de estos audios, esa sea su voz y que parece que están manipulados. La justicia puede determinar de manera técnica la veracidad de los audios.

El profesor siente que por su talento y liderazgo está en el centro de un complot en su contra y que hay maestras que se han aprovechado para manipular al joven porque en algún momento como coordinador les pudo llamar la atención.

Para el docente es muy extraño que incluso antes de que se conociera la sanción en su contra, varios de sus colegas ya estaban haciendo planes para sustituirlo.

“Otros compañeros andaban involucrados, él (Estudiante) contó la situación y me perjudicaron más a mí. Me hubieran dicho. Me hubieran alertado porque me acusaron en dirección sin defensa”.

¿Hay maestros denunciados por acoso en el Aguilar Paz?

“He escuchado que hay personas que hacen cosas y no pasa de ahí”, respondió el maestro al consultarle si hay otras denuncias de supuesto acoso sexual en este instituto.

Después de haber retornado al colegio, el maestro tomó distancia y no se acerca a las secciones de último año donde permanece el estudiante, contó.

Según su declaración, le había pedido al director que lo colocara en el horario de la tarde y noche para evitar encontrarse con el joven, pero el director decidió que seguiría en la jornada de la mañana.

Las leyes que no se aplicaron

La conclusión periodística más clara de este hecho es que la Secretaría de Educación no hizo su trabajo.

Tampoco aplicaron los protocolos respectivos, aprobado en 2025 y publicados en el Diario Oficial La Gaceta: Protocolo de Prevención de Violencia en Centros Educativos (2019) y Protocolo de Atención Integral a Víctimas/Sobrevivientes de Violencia Sexual (2022).

Nadie mencionó —durante nuestra búsqueda— que existe una Ley contra el Acoso Escolar (Decreto 96-2014).

La Secretaría de Educación asegura en sus portales institucionales que cuenta con guías específicas para estos casos.

https://www.se.gob.hn/detalle-articulo/1852/

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El 14 de abril fue la primera vez que Reporteros de Investigación tuvo contacto con el estudiante. La reunión contó con el acompañamiento solicitado por el equipo a la defensora de derechos humanos de ACI PARTICIPA, Hedme Castro, por autoprotección periodística y para evitar la revictimización.

Reporteros de Investigación había recibido un mes antes, el 14 de marzo, una filtración de 300 páginas conteniendo imágenes de un chat del maestro Héctor René Casco, en conversación con el alumno cuyo nombre no se puede revelar por prohibiciones del Código de la Niñez y de la Adolescencia.

La fuente de la información manifestó que se atrevió a denunciar por la indignación de ver que el maestro volvió al colegio y ahí está en contacto académico con colegiales, con adolescentes de 12, 13 años…

Además, se recibieron “35 audios” con conversaciones entre el alumno de 16 años y el maestro que coordina el área de Contaduría y Finanzas del Aguilar Paz. Al mostrarle estos dos audios que se difunden a continuación, el docente aseguró que cree que algunos de estos audios están manipulados.

La Sala de Redacción omitió de estos audios el nombre del estudiante.

En ningún momento, durante la investigación la orientación sexual, que es un dato privado que tienen las personas involucradas en la historia, ha guiado los criterios para consultar a diversas fuentes sino la jerarquía en un instituto público al que acuden niños con los que hay una relación de poder.

Como resultado, tenemos una carpeta de documentos, varias horas de grabación y libretas con las declaraciones de las personas involucradas en el asunto.

El caso fue denunciado por la familia afectada a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) desde el 19 de julio de 2025. Está registrado en la denuncia 3377. La DPI investiga si hubo “hostigamiento sexual”. La denunciante es la madre del joven.

No hay evidencia de que las autoridades de la Secretaría de Educación hayan reportado el asunto a los entes de justicia penal. El director del Aguilar Paz aseguró que la Fiscalía ya había pedido información a la Dirección Departamental.

Con base en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública se solicitó a la Secretaría de Seguridad y al Ministerio Público informar cómo avanza esta investigación. Al cierre de la edición, no habían respondido.

Un orgullo para el país

Con la investigación se descubrió que el maestro es además el instructor del Cuadro de Danzas Folclóricas del Instituto Jesús Aguilar Paz. La agrupación artística es de las más prominentes del país y ha llevado el nombre de Honduras a escenarios internacionales. Este no es cualquier instituto. Es uno de los más grandes del país. Tiene múltiples reconocimientos nacionales e internacionales porque cuenta con una de las mejores bandas de guerra para la celebración de las fiestas patrias y con uno de los mejores grupos de folclor del país. El colegio lleva su nombre en honor al cartógrafo que elaboró el primer mapa de Honduras.

Se publica solo una pequeña parte de la conversación recibida, atribuida al docente. La DPI y Fiscalía cuentan con todas las herramientas científicas para determinar y recontruir la verdad sobre esta comunicación:


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