Democracia  y revolución

Por: Rossel Montes

La realización de la democracia ha sido un problema terriblemente angustiante para las grandes mentes que se han ocupado desde el problema filosófico político por una parte y por otra parte histórico-societal. La democracia de los antiguos poco tiene que ver con la democracia de los modernos, pues para un ciudadano griego y específicamente ateniense nuestra democracia le parecería una cosa aberrante, pues nuestra noción teórica y práctica de democracia es totalmente distinta a como la concebían un ciudadano de la polis ateniense. La democracia griega fue producto de inflexiones históricas a, lo interno de la sociedad griega, como todo fenómeno político contrae una plétora de radicalidades a lo interno de su esencia transformadora, en este sentido se podría catalogar a la democracia griega como uno de los grandes aportes de la racionalidad griega de occidente a la humanidad. A pesar de que los demócratas y revolucionarios radicales no están contentos con la democracia realmente existente al igual que miles de ciudadanos alrededor del globo y del sistema político imperante: la democracia formal capitalista. En este pequeño ensayo tratare de desarrollar un tema que ha sido tratado por los clásicos del marxismo pero que la teoría se quedó ahí, donde la dejaron los clásicos, como bien diría Sartre en su «Critica de la razón dialéctica», el marxismo ha devenido en una dogma, un sistema donde ya las verdades ya están hechas de forma definitiva y absoluta (Sartre, 2012). El profesor Gustavo Bueno, marxista heterodoxo también dirá que no ser marxista es como ser pre-copernicano, pero que ser marxista implica ser racionalista y es esa racionalidad la que los marxistas perdieron dejando que la teoría seconvirtiera en un dogma y una teoría de la acción a una teoría de la parálisis y esclerosis .Debido a la terrible confusión que existe en nuestra izquierda Hondureña , una izquierda esclerótica, anti-teórica y dogmática, tanto las fracciones radicales como las trotskistas , estalinistas(que aún los hay) y las reformistas en sus distintas modalidades; me he animado a escribir este ensayo en términos de crear debate y aportar al desarrollo de una teoría sobre la democracia .

La dialéctica: democracia-revolución

Pero es en la modernidad donde la dialéctica entre democracia y revolución toma apogeo como forma de realización de la democracia que poco a poco se fue perdiendo en el capitalismo tardío. Muchos olvidan que las democracias formales son y fueron producto de procesos revolucionarios y de grandes inflexiones desgarradoras a lo interno de la descomposición de las monarquías absolutistas que es donde surge el discurso igualitario de los Levelers en Inglaterra comandado por Oliver Cromwel, la declaración de independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, la paradigmática revolución francesa y las revoluciones liberales del siglo XIX que fueron las que cimentaron el terreno para la superación dialéctica del absolutismo monárquico. La filosofía política de la modernidad irrumpe en la escena histórica en la cual se están gestando los cambios más drásticos en, la irrupción del modo de producción capitalista que se aceleró con el descubrimiento de América, la acumulación originaria de capital, la formación de los Estados nacionales, es decir, una nueva configuración del mundo se estaba llevando a cabo. El concepto de democracia y república resurge con la emergencia de las revoluciones burguesas, pues la intelectualidad afiliada a la dinámica y a las necesidades de esta clase social emergente ocupaba de una teoría filosófica que diera respuesta a sus macro necesidades de emancipación social(Bobbio, 2010)

El republicanismo como bien lo menciona el profesor Robert Dahl no será el mismo republicanismo de los tiempos de la Roma clásica, ni la república de los reformas draconianas, sino que el republicanismo de la modernidad vendrá acompañado de otra concepción de demos, y otra concepción de poder, esto como mucho se ha estudiado, responde a las exigencias y condicionamientos estructurales de la evolución y maduración de la sociedad occidental había experimentado desde la desintegración de la polis y la república romana (Dahl, 1970). La república en la antigua roma significaba básicamente una antítesis y una oposición a las intentonas del despotismo y absolutismos en la vida política. La democracia de los antiguos y de los modernos se verá distanciada por otras exigencias históricas contextuales en las cuales los filósofos políticos desde Hobbes a Marx tendrán que teorizar el concepto de lo político y de la democracia desde las radicalidades de la ciudadanía, que es otro fenómeno propio de la modernidad europea

La democracia ocupa tanto de la revolución como la revolución de la democracia, como bien lo argumenta casi en toda su producción teórica la filosofa alemana Hannah Arendt la cual no era marxista pero tampoco anti-marxista , más bien se opuso a un tipo de marxismo anquilosado y dogmático, el cual someteremos a crítica en este ensayo pero que por razones de espacio le dedicaremos un artículo aparte ya que sobre el tema se pueden elaborar cantidades industriales de artículos pero que en nuestro medio no se encuentran.

La democracia formal realmente existente desde el siglo XIX como fenómeno político se ha constituido como la democracia ipso facto, a la cual los teóricos le han adjudicado una caracterización que yo denomino «ontológico- supra histórica insuperable», es decir que la democracia formal y capitalista es la única que ha soportado y realmente podido nuclear en su seno todas las complejidades de la realidad política en los dos últimos siglos y se llegó a argumentar que la democracia capitalista era la culminación de algún tipo de racionalidad y el fin de los sistemas socio-políticos y que no podíamos aspirar a más, pues los intentos de trascender la democracia formal no habían dado resultado. Tal lectura de la realidad coincidirá con la caída del «socialismo real» con lo cual algunos teóricos argumentaron que era el fin de la historia, es decir el fin de las ideologías, el fin de la historia de las posturas anti-democráticas. Semejante tesis sería posible bajo la égida de un hegelianismo llevado al absurdo el cual por antonomasia es anti dialéctico pues proponer el fin de la historia como fenómeno totalizador del movimiento societal no era propiamente hegeliano, ya que la dialéctica hegeliana propone la ruptura del movimiento de lo real pero no una parálisis de dicho movimiento. La dialéctica enseña que la realidad es dinámica, la subjetividad social es parte integral de la objetividad en la cual esta subjetividad desarrolla todas sus potencialidades, donde la naturaleza y el mundo histórico el cual es creado por el hombre forman un todo orgánico, pero no un todo orgánico como lo plantean los monismo materialistas, en este aspecto me desmarco del monismo marxista y colindo un pluralismo ontológico del desarrollo de las estructuras de la realidad, donde hay esferas de lo real que tiene relativa autonomía, es decir, todo está conectado con todo(monismo) pero el todo no se reduce a las partes.

Se ha prostituido dentro de muchos marxistas y el marxismo dogmático que la dialéctica es significado de la pura contradicción donde dos polos que luchan con tanta rabia por aniquilarse , cuando la dialéctica hegeliana y la marxista que es la inversión materialista de aquella, enseña que la dialéctica es una triada en la cual el movimiento entra en contradicción pero que al final la contradicción dialéctica exige una solución, y no es otra cosa que la negación de la negación, que fue suprimida en los países donde el marxismo era la ideología oficial del Estado como lo fue el caso de estalinismo y la URSS. El equilibrio en los procesos históricos es evidente pues la realidad es una lucha constante pero en la vida societal la contradicción lleva si a la superación del orden establecido, pero el orden establecido no soportaría estar siempre en la pura contradicción, pues la subjetividad no soportaría semejante estado permanente de cosas.La democracia moderna ha tratado de nuclear en su seno las mayores contradicciones que la complejidad social contemporánea, tanto de orden étnico, religioso, lo más obtusos nacionalismo y fundamentalismo de todo tipo. El siglo XX ha sido el ejemplo de que la democracia y la revolución son fenómenos intrínsecos, inseparables en el plano de lo real, ya que en el plano teórico, se le ha vaciado de este complemento por razones obvias, ya que la clase social que realizo las revoluciones liberales, comenzó con su transformación y degeneración como clases hasta el momento de su anquilosamiento; y esto comenzó tras su irrupción como clase dominante y la aparición de su enemigo de clase: el proletariado organizado. Marx teorizará sobre el papel de las clases oprimidas en el conjunto de la sociedad, que pasará a formar parte integral de su filosofía política y su teoría del poder aunque Marx nunca desarrolla una explícita filosofía política ni una teoría de la democracia que a mi parecer era central en el discurso emancipador en lucha contra el poder plantaste de la burguesía. En su escrito de juventud: contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx comienza y esboza la filosofía política, la cual no desarrollará de forma explícita pero que irá implícita en toda su producción teórica. La crítica a Hegel se basará en el papel del Estado como rector de la sociedad, recordemos que Hegel llegó a aseverar que el Estado Prusiano era la encarnación de la racionalidad, es decir que en la concepción idealista de Hegel, su ontología, el Estado era el demiurgo de los fenómenos históricos y que el conjunto de la sociedad era un epifenómeno de la facticidad estatal. El idealismo filosófico practicaba unos postulados similares en torno al papel de la conciencia en el conjunto de la totalidad, pero Marx invierte y le reprocha a Hegel, el tener una concepción fetichista y reificada del problema societal, con esto Marx estará desarrollando y comenzado una filosofía de la historia y el desarrollo de lo que sería una sociología política y esto no ha sido muy estudiado que se diga. Marx será considerado como uno de los sociólogos más importantes del siglo XIX, y que su obra abarca toda una plétora de problemas, desde la filosofía política, la sociología, la economía y la historia.

En manos de Marx la dialéctica es un arma filosa para someter a la más cruel crítica todo lo ontológicamente existente desde el modo de producción capitalista y los problemas de la conciencia reificada en el conjunto del todo social. Marx enseña que la dialéctica es un método, una ontología, una gnoseología y una guía epistemológica para la acción y el combate político, lamentablemente la dialéctica se compone de polos opuestos y una síntesis (equilibrio) y se presta y se sigue prestando para planteamiento anquilosados en el más burdo dogmatismo a contravía de lo dicho por Marx en algún momento, a saber: que la dialéctica es un arma revolucionaria por excelencia. El marxismo dejó esbozado una gran cantidad de problemas a los cuales los clásicos no pudieron responder con claridad, lo cual es humanamente comprensible, ya que una obra como la que Marx tenía planeada , llevaría varias vidas poder realizarla. Podríamos argumentar que el marxismo fue la conciencia histórica de la producción filosófica y científica de su época donde la filosofía y el movimiento social quedó sintetizado y reflejado pero el cual quedó ahí estancado. La concepción marxista de democracia según la caracterización que Marx y Engels le dieron era la de separarse del discurso de la democracia liberal y fue cuando acuñaron el concepto que traería consecuencias desastrosas para el movimiento posterior, el concepto de :dictadura del proletariado, usando el termino de dictadura Marx pretendía explicar que era lo que tenía que hacer el proletariado al momento de la captura del poder y aplicar su hegemonías de clase contra la contrarrevolución y la restauración burguesa. Con la acuñación de la dictadura Marx se distanciara de las posturas de la democracia representativa y de toda formalidad de la democracia burguesa.

El error en el cual cayeron los clásicos fue en la forma de plantear el problema, básicamente era para no confundir las metas generales, los problemas tácticos y estratégicos de la sociedad alternativa, pero como bien nos dice José López, el usar el problemático concepto de dictadura del proletariado que como sabemos devino en dictadura contra el proletariado profundizó los problemas de la opresión que la sociedad burguesa traía para las clases oprimidas, emulando la dictadura burguesa de forma abierta. El marxismo o cierta interpretación del él, se limitó a someter a crítica las formalidades de la democracia burguesa y denunciar y renunciar a ella sin considerar sus elementales y fundamentales aciertos como lo es la democracia, representativa, el pluripartidismo, la libertad de expresión, aunque en el plano practico ya se sabía que tales postulados no eran realizados pues para eso la burguesía debe de autodestruirse como clase, cosa que no pasará. Lo elementos formales de la democracia burguesa debían ser valorados y complementados con la teoría de la democracia del proyecto socialista pues la democracia directa no aparecerá ipso facto y esta es la superación dialéctica de la democracia capitalista formal. Del fundador del socialismo científico pasamos a uno de los teóricos marxistas después de Marx, mas dogmatizados en la historia del movimiento socialista y no es otro que Lenin.

Lenin interiorizó la doctrina de Marx de forma dogmática y la aplicó a la realidad rusa, donde existía un subdesarrollo exacerbado, en 1861 el campesinado apenas había sido liberado de la servidumbre feudal para ser «hombres libres». En 1899 sale uno de los textos más densos de Lenin, donde hace un análisis del desarrollo del capitalismo en Rusia, y era una polémica con los Narodniki (populistas rusos) que pregonaban una transición desde la pequeña propiedad campesina al socialismo sin el desarrollo capitalista como intermediario, postura que era claramente anarquista, movimiento que en Rusia fue aplastado a pesar de haber estado presente en el movimiento democrático de los soviets. Lenin contrapone al igual que Marx la dictadura a la democracia burguesa, argumentaba Rosa Luxemburgo, al igual que Kautsky que contraponía democracia a dictaduras, y este como sabemos eligió la democracia burguesa o el parlamentarismo burgués. Lenin y el partido bolchevique se tiraron por el sendero de la dictadura revolucionaria del proletariado que según Lenin representaba la reencarnación de la “verdadera democracia” de la clase obrera y de los oprimidos. La teoría del partido leninista que fue el arma que hizo posible la toma del poder en 1917 y totalmente determinante para ese acontecimiento pletórico de descontento y sediento de democracia, pero fue cruelmente aplastado por la misma vanguardia que lideró el proceso revolucionario. El partido centralizado de Lenin respondía a determinadas necesidades y vacíos que según Lenin están presentes en el movimiento obrero y socialdemocracia de Rusia, Lenin creía que el socialismo debía ser introducido desde afuera pues la clase obrera solo llegaba a desarrollar una conciencia de clase traudeunionista y reformista y con esas posturas era imposible la construcción del socialismo. Posturas más flexible y más democráticas tenía la revolucionaria polaca Rosa Luxemburgo, a mi parecer mucho más democrática y con la misma capacidad craneal del líder soviético, solamente que Luxemburgo no lideró un revolución triunfante.

Concordaban en términos generales en que para la construcción del socialismo, previamente debía tomarse el poder por parte de las clases trabajadoras, es decir, compartían su teoría de la revolución, como asalto al poder burgués. En su libro: “Huelga de masas, partido y sindicatos” Rosa hace un estudio del papel de los movimientos sociales, del papel del partido y de las vanguardias, se oponía a la idea de Lenin de un partido verticalmente organizado porque ella concebía los peligros a que eso podría llevar, incluso el joven Trotsky se opuso a la teoría de Lenin del partido revolucionario propugnado en su libro «¿Qué hacer?, libro que dividirá a la socialdemocracia en dos ramas irreconciliables. Trotsky se opuso a la concepción Leninista del partido por considerarla demasiado burocrática, postura parecida a la de Rosa Luxemburgo pero Trotsky renegará de dicha postura en 1917 y le dará la razón a Lenin. Trotsky acepta que un partido altamente centralizado antes que democratizado era el arma «ideal» para la toma del poder, cuestión que en parte era cierto, pues el partido fue el factor que hizo posible la toma del poder, pero una cuestión dejó demostrada la experiencia bolchevique, a saber: que una cosa es la toma del poder y otra la transformación de la sociedad y en lo segundo fracasaron. Como dicen muchos críticos del bolchevismo, Lenin, Trotsky y su partido engendraron Stalin, por lo cual, el Estalinismo no fue un fenómeno aislado ni surgió ex ni hilo, de la nada, pero los trotskistas hacen malabares inmensos para desconectar el estalinismo del leninismo. Para los 30 Trotsky pasó a ser un reivindicador de la democracia obrera y del anti burocratismo cuando él mismo tuvo posturas severas y autoritarias antes de que Stalin llegara a ser Stalin, pero Trotsky nunca hizo su auto critica , aquí una declaración de Trotsky en el II Congreso del Komintern (1920)

“Hoy hemos recibido propuestas del gobierno polaco para firmar la paz. ¿Quién decide en esta cuestión? Poseemos el Sovnarkom pero tiene que estar sujeto a un cierto control. ¿Qué control? ¿El control de la clase obrera como masa caótica y sin forma? No. El comité central del partido ha sido reunido para discutir la propuesta y decidir cómo contestarla

Lenin y Trotsky practicaron el más férreo autoritarismo mucho antes de la irrupción de Stalin al poder, antes de la muerte de Lenin en 1924 que supuestamente es el corte, el momento donde comenzó la “degeneración burocrática de la URSS”, incluso Lenin tuvo que ponerle freno al autoritarismo de Trotsky Y Bujarin sobre la militarización de los sindicatos que Lenin somete a crítica en su folleto «Nuestras tareas actuales y los errores de Trotsky Y Bujarin . El marxismo clásico no desarrolló una teoría precisa de la democracia, sus concepciones reposaban sobre análisis concretos sobre el proletariado como sujeto de cambio revolucionario pero dichos análisis eran abstractos en el sentido de que el sujeto de cambio entraba en la esfera de la democracia solo en el acto político como captura del poder aunque esto está más asentado en Lenin que en Marx , es decir como un epifenómeno del partido político centralizado al cual las masas debían estar supeditadas. lamentablemente la izquierda ha huido al problema teórico de la relación entre democracia y la revolución, imposibilitando el desarrollo de la claridad teórico- práctica que debe haber(auto-critica) sobre los errores en los cuales ha caído el marxismo en sus intentos de construcción del socialismo y donde el sectarismo, el culto a la personalidad y el dogmatismo cerrado es lo que ha predominado .El marxismo ya nació con debilidades como era obvio, todo proyecto teórico tiene limitaciones históricas, humanas y ontológicas, el marxismo no solo no desarrolló una teoría de la democracia porque emuló los métodos de la derecha , sino también en otras áreas como la epistemología(teoría de la ciencia) donde eran más profundos los grupos marxistas minoritarios como bien lo menciona el filosofo marxista español Manuel Sacristán Luzón

Si bien Lenin desarrolló la teoría de la «dictadura del proletariado» retomada de Marx y que iba explícita en su teoría del partido, pues para Lenin el partido y la clase había una interrelación dialéctica, pero en Lenin existía una proclividad más que en Rosa a darle al partido un protagonismo excesivo casi determinante en los movimientos sociales. Definitivamente que es necesaria un revisión ipso facto de la teoría leninista del partido, los nuevos movimientos sociales como bien lo dice el sociólogo Francés Alain Touraine; se diferencian en que estos tienden hacia la horizontalidad y no tanto hacia la verticalidad de los viejos movimientos sociales, asunto, que tiene que ver con el desarrollo de la sociedad pos-industrial y los cambios en el modo de producción capitalista. Han aparecido nuevos agentes de cambio, debido a la modificación de nuestras sociedades que tienen hacia la complejidad social, nuevos discursos se han alineado, como el movimiento feminista en sus distintas vertientes, movimientos de liberación sexual, nacionalismo, nuevos conceptos de cuidadania,multiculturalidad y diversidad étnica. El marxismo clásico nos ha dejado y aportado el problema teórico medular a grandes rasgos a pesar de que el marxismo también contiene serias limitaciones teóricas respecto a problemas que son básicos para una teoría de la democracia y de la revolución. El marxismo debe de ser alimentado dialécticamente con la nueva plétora de problemas que los nuevos movimientos sociales arrastran; y la única salida para darle solución práctica a los problemas históricos es afilando nuestras herramientas teorías.

Si bien la revolución por sí misma no nos ha llevado a la democracia auténtica como lo ha demostrado la experiencia histórica, la revolución es una condición sine qua none para la construcción de la sociedad alternativa y democrática, sobre todo se debe tener cuidado con las vanguardias, no sobre valorar el papel de estas en los procesos sociales y delimitar los protagonismos para no aniquilar el espíritu democrático que todo movimiento social arrastra en su seno. Si bien se ha sostenido la incompatibilidad histórica del marxismo con la democracia, precisamente por los resultados ahí donde se aplicó un tipo de marxismo, que es el marxismo que está en crisis, porque posturas y lecturas marxistas de la realidad existen varias, desde las dogmáticas a planteamientos heterodoxos y racionalistas. El marxismo racionalista es una gran herramienta de interpretación de los hechos históricos, sobre todo el método materialista dialéctico; y como bien argumenta el profesor Gustavo Bueno, el fracaso del experimento socialista no anula la potencialidad teórica del marxismo pues este no puede desaparecer así como no desaparecer el platonismo, el aristotelismo o el Tomismo, se puede transformar, incorporar al movimiento actual pero no desaparecer ipso facto.

Hannah Arendt recordándole a los norteamericanos que su democracia había surgido precisamente de una revolución, cuestión parece ya la olvidaron, nos dice- que toda revolución se tiene como objetivo movilizador la conquista de la libertad pues todo movimiento revolucionario es un momento y una reacción ante la agresión-ataque de determinadas élites que se han convertido en un obstáculo para el desarrollo democrático y la realización de las igualdad en el seno de una sociedad determinada. La revolución es un acto autoritario en el sentido que las revoluciones no solo se hacen contra el hambre y la miseria, se hacen contra la tiranía y el despotismo oligárquico, las revoluciones también reclaman el pan, pero jamás ocurrirían si no buscaran la libertad y la igualdad. La nueva situación historia en el caso de Honduras nos pone a reflexionar sobre el papel de la izquierda o las izquierdas tanto la radical y la reformista y su papel en el conjunto de la problemática societal, y si dichas izquierdas están preparadas para asimilar los retos que implica la transformación democrática de la sociedad.

El planteamiento reformista argumenta que los cambios se hace desde «adentro» , desde la superestructura y las condiciones ya dadas por la democracia formal-capitalista, es decir la democracia popularmente llamada: electorera. En términos filosóficos y politólogos, todo cambio se hace desde dentro de las estructuras, pues la sociedad es un todo orgánico, un todo problemático y ontológicamente sería impensable hacer cambios desde fuera de la polis parafraseando a Aristóteles, una postura así solo denota una incomprensión de la verdadera dinámica y funcionamiento histórico-societal de la conciencia. Siguen este planteamiento, diríamos que ninguna revolución hubiese sido posible pues todas las revoluciones se han hecho al margen de la legalidad imperante y pues estas revoluciones han sido históricamente “ilegales» .Como las paradigmáticas revolución francesa y la revolución Rusa solo para mencionar dos revoluciones que han logrado desmantelar el viejo orden establecido aunque hay diferencias estructurales de fondo en las revoluciones; ambas tienen analogías fundamentales y en el caso de la Rusa, el movimiento democrático intrínseco a la revolución fue aplastado por la misma vanguardia, cuestión que ha sido tergiversada por el marxismo esclerótico y por la historia del marxismo.

Las revoluciones fueron una necesidad histórica en el pasado, como lo fueron las revoluciones liberales y socialistas. El movimiento histórico tiene un intrínseca radicalidad y no es otra cosa que la ontología de la historia(ontología de ser social), y esta ontología consiste en la búsqueda y realización de la libertad; por eso Marx insistió tanto en la revolución como arquetipo para la captura del poder, pero esta concepción no vino de un capricho sino de una lectura profunda del movimiento histórico, es decir de la ontología de la historia, de las radicalidades de la conciencia histórica del hombre insertada en una dinamicidad que busca la des-alienación de ésta conciencia a través de la praxis transformadora de las condiciones que impiden la liberación. La transformación de la sociedad para crear otra sociedad y una democracia radical, directa y participativa debe ser nuestro acicate, nosotros y las próximas generaciones tendrán que asumir la responsabilidad histórica de seguir con las transformaciones para cambiar la condición humana en su totalidad.

Bibliografía

Kosik, Karel. Mexico. Grijalbo

Woods Alan, El bolchevismo el camino a la revolución, Madrid, Fundación Federico Engels, 2005.

Vranicki, Pedrag, Historia del marxismo, Madrid, Ed. Sígueme, 1978.

Dhal, Robert, La democracia y sus críticos, Buenos Aires, Paidós, 1991.

Bobbio, Norberto, El futuro de la democracia, México, FCE, 2012.

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