El caso de Honduras. La Crisis del mercado de valores

Sammy Castro

Periodista

Periodista, Economista y Financista con amplia experiencia en Finanzas públicas y privadas. Se desempeñó por más de una década como periodista en varios medios de comunicación escritos hondureños en el área económico-financiera. Es Doctor en Ciencias Sociales y se desempeña actualmente como Profesor universitario para pregrado y postgrado.

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Protección contra una caída del mercado de valores es casi imposible. Pero los inversores pueden protegerse muy bien de las consecuencias de una caída del mercado de valores al minimizar el efecto perjudicial de estas mediante la diversificación.

Tegucigalpa.  Independientemente de los factores desencadenantes, las caídas del mercado de valores afectan profundamente a la economía del país donde ocurre. Honduras experimentó estos efectos en su mercado de valores incipiente a finales de la década de los noventa e inicios del dos mil. La caída en la bolsa provoca graves consecuencias para su sociedad y afecta de forma negativa sus relaciones comerciales internacionales. Esta situación incide en la región e inclusive puede afectar a la economía mundial. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todas las caídas de bolsa tienen efectos a largo plazo en las economías. Algunas se consideran accidentes porque impactan solo a corto plazo.

Esta caída de los precios en la bolsa o mercado de valores puede durar unos pocos días, pero también varias semanas. Ello provoca que el temor invada a los inversores y los guíe a realizar ventas de pánico, típicas de una caída en bolsa. Esto trae como consecuencia que se intensifique la caída de los precios, lo que hace aún más grave la situación de pérdidas. Esta es la principal característica de la caída abrupta de la bolsa y que la diferencia del mercado bajista, donde los precios caen de manera menos rápida y sorpresiva.

Las causas de la caída de la bolsa de valores son de diferente naturaleza. Sin embargo, se da prioridad a las dos razones siguientes: Por una parte, el estallido de una burbuja especulativa, el cual ocurre cuando ya es insostenible el precio de un título valor. Precio que creció no por su propio valor, sino por las expectativas de ganancia que los inversores tenían de ella, lo que llevó a la especulación y, en consecuencia, a la compra sobre un valor ideal y no real, según lo informan los especialistas entre ellos, el espacio Economía3.

Así como la especulación hizo crecer el valor de las acciones, la misma, pero inversa reacción en cadena, hace que los inversores salgan de ellas y que sus precios caigan. Por otra parte, el aumento del miedo entre los inversores debido a circunstancias externas producto de eventos económicos y/o políticos inesperados. Circunstancia que produce una reacción en cadena, provocando la temida caída de la bolsa. Situación que quizás solo hubiese sido una baja en los precios, si el temor no hubiese guiado a los inversores.

Las caídas de la bolsa de valores traen consigo graves consecuencias que golpean la economía de un país y/o de una región. Pueden incluso afectar a la economía mundial, ya que muchos inversores pierden su dinero. Dentro de estas consecuencias se encuentra que numerosas instituciones financieras quiebran y otras quedan en riesgo. Las tasas de interés por compromisos financieros aumentan, acarreando a los poseedores de créditos un marcado incremento en el monto total del compromiso, que los puede llevar a una quiebra financiera.

Otra consecuencia es el desempleo generado por las empresas que caen en quiebra. De igual manera las empresas ante la caída o posible caída de la bolsa deciden tomar acciones preventivas con el propósito de mantener su rentabilidad. Entre estas medidas está la reducción de personal, una de las primeras gestiones que realizan, aunque no haga falta. Todo lo expuesto afecta la capacidad adquisitiva y gasto tanto de compradores como de vendedores, lo cual puede deprimir la economía por la tendencia a efecto domino de las caídas de bolsa.

¿Cómo proteger las inversiones de las caídas de la bolsa?

La protección contra una caída del mercado de valores es casi imposible. Pero los inversores pueden protegerse muy bien de las consecuencias de una caída del mercado de valores al minimizar el efecto perjudicial de estas. Como es sabido las acciones se valoran previendo su potencial de rentabilidad futura. Por tanto, para actuar en el momento oportuno, se requiere precaución. Es decir, observar atentamente el equilibrio entre el potencial de ventas y el valor actual de las acciones. Esto permite escapar a tiempo o minimizar las pérdidas.

Además, es recomendable la diversificación del riesgo, es decir distribuir el dinero en varias categorías de inversión. De manera de procurar un equilibrio que favorezca la estabilidad financiera. Esta acción permite que aun cuando haya pérdidas, estas sean mínimas. Los inversores también deben asegurarse de no invertir todos sus activos, sino solo la parte de los mismos. De igual manera, como protección adicional, es importante tener una reserva de efectivo. Esta sirve como soporte financiero para facilitar la recuperación económica.

¿Se pueden predecir las caídas de la bolsa de valores?

Respecto a esta inquietud Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía dijo en tono de burla: “los mercados de valores predijeron nueve de las últimas cinco recesiones”. Lo que expresa bien que no se pueden predecir las caídas de las bolsas de valores. Cada caída de la bolsa de valores es única. Aunque previamente ocurren algunos comportamientos económicos comunes, los factores que intervienen para generar el estallido y la abrupta caída del mercado de valores son impredecibles. Si bien es cierto que no se pueden predecir los factores si se pueden conocer. Ya que muchas veces son eventos geopolíticos cuya ocurrencia es extremadamente significativa.

Aunque con frecuencia se hacen previsiones a corto plazo, la mayoría son erróneas. Por lo que las pocas predicciones correctas podrían estar en el ámbito del azar. Sin embargo, se ha hecho evidente que cada crisis está precedida por un largo período de estabilidad. En cuyo final, se muestran como primeros signos de inestabilidad, que la estructura de financiación de empresas /inversiones se vuelve más flexible. De igual manera que la intervención en la política fiscal y monetaria se intensifica.

Caídas de la bolsa más importantes de la última época

Al hacer una revisión cronológica de las caídas de bolsa ocurridas en el mundo lo largo de la historia, entre las más importantes de la última época se encuentran:

Crisis COVID-19. La cual estamos viviendo en la actualidad, provocó la toma de medidas excepcionales de cuarentena, paralizando la economía. Fue una rápida reacción bursátil con un descenso histórico.
Crisis griega. Se produjo a continuación de la crisis de las hipotecas y arrastró a muchos países a la recesión económica.
Crisis de las hipotecas de alto riesgo. Comenzó con la quiebra del Lehman Brothers Bank y arrastró a todos los mercados financieros en su caída.
Crisis por la tecnología de la información y las telecomunicaciones. Los valores bursátiles de estas empresas aumentaron sin ningún vínculo real con su volumen de negocios, para finalmente caer.
Lunes negro 1987. Tuvo un fuerte impacto en los lugares económicos más importantes del mundo, Se considera el peor día en la historia del mercado de valores mundial, desde la quiebra de Wall Street.
Fuente: Economía3. Datos al 28 de septiembre de 2021.

El mercado bursátil en Honduras

La Bolsa Centroamericana de Valores, S.A., (BCV) es una institución privada de carácter comercial que proporciona el lugar, las instalaciones físicas y las condiciones óptimas para que se lleven a cabo las negociaciones de títulos valores, tales como pagarés, bonos, certificados, acciones, reportos y otros. En la Bolsa se reúnen, a través de sus agentes que anteriormente mencionábamos cuál era su responsabilidad dentro de estas bolsas y corredores de bolsa debidamente autorizados, aquellas empresas e inversionistas que necesitan financiar su capital de trabajo a mediano y largo plazo mediante compra y venta de acciones, títulos de crédito y otros valores.

Cualquier persona natural o jurídica de nacionalidad hondureña o extranjera puede invertir en títulos valores cotizados en las bolsas de valores de nuestro país. El proceso comienza cuando un inversionista muestra interés en comprar o vender un valor cotizado en bolsa. En primera instancia, dicho inversionista deberá suscribir un Contrato de Inversión Bursátil con una casa o puesto de bolsa, como es el caso de Fomento Financiero.

Los primeros esfuerzos realizados en Honduras para el desarrollo del Mercado de Valores se remontan al año 1976, liderados por la ya desaparecida Corporación Nacional de Inversiones (CONADI) con la cooperación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Como resultado, en el mes de agosto de 1980 se presentó a la Presidencia Ejecutiva de CONADI el Proyecto: Bolsa de Valores en Honduras, que incluía como anexos, un Anteproyecto del reglamento de la Bolsa de Valores, para la etapa inicial y un Anteproyecto de la Ley del Mercado de Valores para la etapa final. Lamentablemente, este esfuerzo no llegó a concretarse.

En 1987 se retoma la iniciativa de la creación de una Bolsa de Valores, ahora encabezada por el sector privado nacional, a través de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), la que rinde sus primeros frutos, al lograr que el 1 de junio de 1988 se publique en el diario Oficial La Gaceta el Acuerdo Número 115, que emite el Reglamento de Bolsa de Valores.

Bajo el marco de dicho reglamento, se inicia la actividad bursátil en Honduras en el año 1990 con la creación de la Bolsa Hondureña de Valores con sede en la ciudad de San Pedro Sula, y la Bolsa Centroamericana de Valores con sede en Tegucigalpa en 1993. Paralelamente a la operación de estas bolsas se estableció un número importante de casas de bolsa, autorizadas para ejercer la intermediación bursátil como elementos complementarios para llevar a la práctica las actividades del mercado, en una sociedad con limitada experiencia en el funcionamiento, operación y supervisión de un mercado de valores.

En los primeros cinco años de operación de la Bolsa Centroamericana de Valores se logró impulsar un crecimiento importante en el volumen transado. Sin embargo, la mayoría de esta actividad consistió en transacciones de corto plazo con instrumentos de renta fija emitidos principalmente por el Sector Privado. Honduras fue azotada por el huracán Mitch en octubre de 1998, con efectos devastadores sobre la infraestructura y la economía en general del país. La recesión económica provocada por el huracán afectó tanto al Sistema Financiero Nacional como al incipiente Sistema Bursátil.

Crisis y pérdida de las inversiones

A raíz de esta crisis, la Bolsa Hondureña de Valores dejó de operar en el año 2004, quedando, por lo tanto, únicamente la Bolsa Centroamericana de Valores como institución autorizada para operar como Bolsa de Valores. Igual situación se presentó a nivel de las casas de bolsa, cuyo número se fue reduciendo en forma sostenida en el tiempo, existiendo en la actualidad ocho Casas de Bolsa en el país.

Las experiencias registradas producto de la crisis pusieron en evidencia la urgencia de un marco legal más sólido, lo que se materializa con la Ley de Mercado de Valores aprobada mediante el Decreto No 8-2001, publicada en el Diario Oficial La Gaceta el 9 de junio del 2001, la que es complementada con la reglamentación y normativa correspondiente.

Los primeros años de la década 2000 – 2010 fueron años difíciles tanto para la Bolsa como para las Casas de Bolsa, pero a partir de 2010 se comenzó a observar una mejoría en el nivel de operaciones, alcanzándose en 2011 el mayor volumen de operaciones registradas en la Bolsa desde su fundación, con una cifra de L 125.2 Mil Millones de Lempiras, equivalente a US$ 6.6 Mil Millones de dólares de los Estados Unidos de Norte América.

En el 2011, y después de haber operado durante dieciocho años en el Edificio SONISA, la Bolsa adquirió y se trasladó a sus propias oficinas en el Edificio Torre Alianza Anexo en la misma ciudad de Tegucigalpa, en donde opera actualmente. Adicionalmente, en el año 2012 se completó la instalación de un moderno sistema automatizado para el manejo de las transacciones bursátiles, que posibilitará el desarrollo de nuevos productos.

En la Bolsa Centroamericana de Valores, S.A., de Honduras se puede invertir en distintos tipos de movimientos bursátiles los cuales pueden ser en el concurso de valores de procedencia privadas o valores propiedad del gobierno, también el invertir en títulos ya sean a corto o largo plazo según sus necesidades. Para participar debe convertirse en una entidad emisora al registrarse ya sea a título personal como una persona jurídica. Los valores que se negocian en la bolsa se detallan como letras del BCH, letras de tesorería, Bonos del Gobierno, Bonos Privados, Certificados de Depósitos a Plazo, Pagares, entre otros.

Algunas funciones de la bolsa de Valores Hondureña son; encauzar el ahorro hacia la inversión, transformar recursos de corto plazo en recursos de largo plazo y otorgar liquidez a las inversiones en titules valores. Para lograr el desarrollo de estas funciones y velar por el orden nos encontramos con los Agentes Corredores de Bolsa deberán conducir todos los negocios a su cargo con la debida claridad, lealtad, precisión y honestidad. Guardarán la debida reserva y confidencialidad sobre la actividad bursátil que desarrolle, así como de los nombres de las personas por cuenta de quienes esas operaciones se realizan.

El Banco Central de Honduras está facultado para emitir Certificados de Absorción Monetaria con fines de estabilización financiera, y para negociarlos en condiciones de mercado al igual que otros títulos valores emitidos por el Sector Publico, mediante el mecanismo de subastas. Entre el listado de emisores autorizados se encuentra Banco HSBC, Banco Citi, Banco BAC, Banco Atlántida, Banco Procredit, Banco Ficohsa, Banco Ficensa, Financiera Credi Q y Banco del País. 

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y la clasificadora de riesgo Pacific Credit Rating (PCR), en conjunto con la Bolsa Centroamericana de Valores y Fomento Financiero, realizan encuentros para impulsar el mercado de valores en Honduras. En la mayoría de los países es necesaria la aprobación de la Comisión o Superintendencia Nacional de Valores, según sea el caso, para que títulos o certificados privados puedan ser negociados en la bolsa. Generalmente los títulos públicos emitidos por los gobiernos no requieren de tal autorización.

Estos organismos de control y regulación cumplen funciones de supervisión, regulación y control de bolsas de valores, cajas de valores, corredores de valores, asesores de inversión, empresas emisoras de valores, contadores y las clasificadoras de riesgo, entre otras entidades y personas. Sin embargo, en casos en los que fallan los mecanismos de control, puede conducir a catástrofes financieras como las de 1929. Es bueno anotar que las crisis de los mercados bursátiles, financieros y de crédito llevan a la emisión de nuevas leyes y normativas para lograr un funcionamiento más seguro de los mercados, así como la continuada aplicación de las reglamentaciones existentes.

Las operaciones de marcado de valores en Honduras en sus comienzos no fueron reguladas por ninguna institución, no obstante, en la actualidad existe un desarrollo normativo solido del mercado de capitales. En ese sentido la Ley de Mercado de Valores que entro en vigencia desde el año 2001, contempla los principales aspectos para la sana operación del mercado en forma transparente y eficiente, destacando que dentro de dicha regulación se ha contemplado las figuras de la titularización, de las sociedades administradoras de fondos y de los depósitos centralizados de compensación, liquidación y custodia de valores.

Con relación a la titularización, destaca que hasta la fecha, el mercado de valores hondureño sigue concentrado en títulos de corto plazo y en instrumentos emitidos por el Banco Central sin haberse generado un sistema estable de financiamiento a largo plazo, o haberse diseñado y emitido en el mercado títulos de este tipo, lo cual sugiere la necesidad de revisar su regulación, a la luz de la experiencia internacional, en lo relacionado a aspectos como son las cargas impositivas, las formalidades y los gastos legales, las necesidades de los originadores, los aspectos contables y otros, que seguramente están entrabando de algún modo la generación de procesos de titularización en el país, lo anterior aplica en su contexto respectivo para las sociedades administradoras de fondos y depósitos centralizados de custodia.

En Honduras existen activos subyacentes que permitirían el desarrollo de titularizaciones de largo plazo, tal es el caso de los créditos hipotecarios, que son en general, los primeros portafolios que suelen, por sus características, utilizarse para dar los pasos iniciales en la creación de títulos de titularización. No obstante a lo anterior, el estancamiento de estos procesos sugiere la existencia de dificultades regulatorias, ya que de otra forma, no se entendería por qué las instituciones no utilizan estos medios para satisfacer la insuficiencia de financiamiento de largo plazo, existiendo al parecer, apetencia de los inversionistas en instrumentos de inversión con características de este tipo (de largo plazo y con dispersión de riesgo) dado que el valor por crédito suele ser bajo y con la existencia de garantía real (Comisión Nacional de Banca y Seguros).

En consecuencia, todo indica que los problemas se encuentran a nivel regulatorio pues la economía y los actores parecen estar listos para adoptar esquemas de financiamiento estructurado que conecten el mercado inversionista con quienes requieren recursos de largo plazo no solo a nivel doméstico sino a nivel centroamericano o fuera del istmo.

Las Sociedades Administradoras de Fondos requieren la revisión a su reglamento tomando el enfoque de un mercado potencial en nuestro país y el cumplimiento en nuestra legislación, con relación a los principios de regulación de IOSCO en inversión colectiva, este enfoque debe considerar obviamente lo estipulado en la Ley del Mercado de Valores, en la cual se destacan aspectos como lo son la forma de constitución, la autorización y los tipos de supervisión a que están sujetas esta sociedades y la inscripción de las mismas en el Registro Público del Mercado de Valores, asimismo otros aspectos contemplados en el Reglamento que se refieren a la difusión de información y a los requisitos mínimos que debe de contener un prospecto para la creación de un fondo, como ser, el objetivo del fondo, el nombre y antecedentes del administrador del Fondo, políticas de inversiones, factores que significan riesgo para las expectativas de inversión de los participantes, implicaciones tributarias de la inversión, costos o comisiones que cobra las administradoras, Mecánica para redimir las participaciones, información que proporcionará a los participantes, agente colocador y custodio.

En lo referente a los Depósitos Centralizados de Custodia, Honduras no cuenta actualmente con sociedades de este tipo, siendo que en las emisiones de bonos vigentes las instituciones emisoras actúan como tales, esto en el caso de los emisores bancarios privados; y en lo que a las emisiones gubernamentales respecta, dicha función es realizada por el Banco Central de Honduras.

En ese sentido, la Ley del Mercado de Valores y el Reglamento de Depósitos Centralizados de Custodia contienen elementos relativos a la constitución de estas sociedades, quienes pueden ser los depositantes, su operatividad, el registro y otros como lo son la responsabilidad, funciones y prohibiciones, los cuales deben ser revisados en todo su contexto con el fin de fomentar el crecimiento sano de los mismos. (Comisión Nacional de Banca y Seguros)

Retomando un poco de la Historia en Honduras de los Mercados Financieros encontramos que el mercado bursátil surge a partir de 1990 con la creación de la Bolsa Hondureña de Valores (BHV). Posteriormente en 1993, nace la Bolsa Centroamericana de Valores (BCV) la cual opera en nuestro país. Sus accionistas son personas naturales y jurídicas, que en el caso de la BCV son los mismos grupos económicos propietarios de las Casas de Bolsa o Puestos de Bolsa.

Recientes datos de la Bolsa Centroamericana de Valores (BCV) apunta hacia el mercado de capitales a largo plazo en Honduras. También observamos que se registra en el mercado de valores hondureño es notable. En los últimos meses se reportan operaciones por encima de los 90,000 millones de lempiras a julio del presente año. En 2010 estas operaciones cerraron en 102,254 millones de lempiras, cifra que repuntó en comparación con 2009, cuando las transacciones en la BCV cerraron en 35,308 millones de lempiras.

El déficit fiscal ha sido el problema económico que el país ha venido arrastrando durante los últimos años y que el año recién pasado alcanzó aproximadamente un 7.7% del PIB, es decir aproximadamente 29,612.6 millones de lempiras. Ante esta situación, el Gobierno optó por financiar ese déficit mediante endeudamiento externo con la emisión de 1,000.0 millones de dólares de los Estados Unidos en bonos soberanos, y otra parte con endeudamiento interno mediante la emisión de bonos para el mercado doméstico, además disminuyó la presión financiera, al acudir a la readecuación de deuda interna mediante la permuta de obligaciones de corto plazo, por deuda a largo plazo, con tasas de interés atractivas para el inversionista y sin riesgo por ser emisiones del Estado.

La quiebra de la Bolsa de Valores Hondureña se dio por la falta de garantías de los inversionistas a cierre de tres empresas las cuales son Exportaciones Plásticas (EXPOPLAS), Textiles Internacionales (TEXTINTER) y Envases Flexibles (ENVAFLEX), unos 150 inversionistas perdieron 120 millones de dólares.

Entre los factores más relevantes que afectaron la existencia de la BVH se encuentran las siguientes:

1) No existen las garantías adecuadas para los inversionistas,

2) La regulación de las empresas participantes en bolsa no se daba como tal,

3) A pesar de que se daba una regulación por parte de la Comisión Nacional de Banca y Seguros, no había una ley para el control de las transacciones bursátiles y

4) El incumplimiento de los requerimientos establecidos en la Ley de Mercado de Valores, se perdió credibilidad por parte de los inversionistas debido a que no se daba el control adecuado para el registro de las empresas en la bolsa de valores, lo que impacto negativamente a nivel hondureño.

Ahora bien, si ya no tenemos nuestra propia bolsa de valores y nos encontramos usando la bolsa de valores centroamericana. La actual administración de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros está ejecutando una serie de políticas y medidas orientadas a reactivar el tema del mercado de valores. Se han ejecutado diferentes acciones a tal grado que se tuvo en Honduras un evento regional, sobre mercado de valores, donde el objetivo era que tanto el sector público, privado, inversionistas, bolsas de valores, puestos de bolsas conocieran qué son estos instrumentos.

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