Reviviendo a Maquiavelo

Por Carlos Méndez

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Nicolás Maquiavelo fue uno de los seres más prominentes del Renacimiento italiano. 

Maquiavelo, a pesar de su fama, pocos le conocen y aunque genio, escritor y filósofo de su época, la santa iglesia católica inquisidora, lo agarró de encargo; de “ojo e’ piche”, difundiendo por todos los medios posibles, la imagen de un personaje siniestro. Para ello manipuló la frase: “El fin justifica los medios” que “habría dicho” aquel, en su obra clásica El Príncipe y que sí han utilizado para hacer el mal, diversos reyes, príncipes y personajes autoritarios perversos a través de aquella época y siglos subsiguientes. Maquiavelo fue condenado a ser el bandido de la película, a pesar de que expertos, nos repitan que Maquiavelo nunca escribió semejante frase en ninguna de sus obras.  Todo lo contrario. Se asegura que esta expresión fue una frase que escribió, espontáneamente con su puño y letra, Napoleón Bonaparte al final de una copia suya del mencionado libro. 

Hasta hoy, la humanidad tiene de Maquiavelo una idea e imagen de algo diabólico, sino es que al mismo satanás en persona.  Pero, “la historia es fría mi amigo”, suele decir el compatriota Josué Sevilla, historiador y conferencista por la UNAH. Los hechos están allí, en donde se rescata a Maquiavelo, con rigurosidad, como el “Padre de las ideas republicanas”, y precursor de las ciencias del Estado moderno (Ramiro R. Molina, columnista del periódico El Universo, Guayaquil, Ecuador).Bromista, leal, enamoradizo, leal y honesto, Maquiavelo tuvo éxitos en su vida como filósofo y consejero, pero terminó sus días casi viviendo en pobreza. Sobrevivió cortando leña para vender, hasta el final de sus días, según cuenta Maurizio Viroli en su libro La Sonrisa de Maquiavelo. “Era de una honestidad impecable” insiste el escritor.  

Pero Maquiavelo no sobrevivió al estigma que, la sociología refiere a “una característica o un atributo que hace que el individuo sea considerado como parte de un grupo, inaceptable o negativo. (Wikipedia).

Del estigma no escapan las personas, grupos y hasta pueblos enteros como el de Honduras. 

 ¿Cuál es el estigma que le han clavado los grupos minoritarios dueños de partidos políticos y millonarios arrogantes,  con poderes facticos o no, al pueblo hondureño? Ud. lo sabe bien. Para ellos y ellas, este pueblo “es haragán, vicioso, cobarde y tonto”. Y es de esta premisa vulgar y pervertida de la que han partido, para inocularlo en la mente de la hondureñidad en el sistema educativo dominante desde que supuestamente nos “independizamos” antes y posterior a 1821. 

No hay verdades absolutas, lo saben, pero utilizan los estigmas como tales. Se dan el lujo de interiorizarlo en todas partes: en las escuelas, universidades, medios de difusión y también en partidos políticos y sus campañas políticas en tiempos electorales. (Y aquí, es donde “quería agarrarte”). Fíjese bien en este párrafo para mostrarle una migaja de estigma y menosprecio a este pueblo. 

En pleno ardor de la propaganda electoral, previo a noviembre, un “hurgandillo” se coló en una reunión clandestina en donde se dio el lujo de filmar y grabar audio a un controvertido bufón cercano al Rey Sol catracho y que se lució ante él y cercanos bípedos dando una cátedra magistral acerca de las conductas de los votantes, hombres y mujeres, de cara a las elecciones del 28N pasado:

“Señor Presidente, amigos, amigas, dijo el “discursero” provinciano en tono de pastor evangélico iluminado: sé que esto se oye duro, pero estamos en una reunión privada; de mucha confianza. Miren: la gente no irá a votar por la cantidad de muertos que está dejando la pandemia. La gente va ir a votar por cuánto tiene en la bolsa. Si tiene o, no tiene comida en la casa.  Si tiene o no ingresos. Si tiene trabajo. Eso es lo que va mover a la gente a votar en las próximas elecciones. Es más, ni siquiera por el tema de la corrupción por el que andan muchos acobardados. La gente irá a votar por el tema económico”.

El despistado discursante, apostó por el pan con mostaza, y pisto blanco a lo orate, siguiendo un pre guion de la propaganda sucia y sin querer queriendo, sacó a flote su “cristiano” estigma y menosprecio a la inteligencia humana; sobre todo de la gente más humilde pero también “jaló” el gatillo de millones de compatriotas que dispararon en las urnas, balas de burla y conocimiento político, dignidad y respeto. 

¿Habrán aprendido los canallas que nos envilecieron la República acerca de la lección más histórica y hermosa que hemos visto de parte de este pueblo ofendido, en lo que va de las últimas décadas?

“Lo dudo, con Los Panchos”, les diría socarronamente, el propio Maquiavelo. 

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