Nuevo puesto de control en Biosfera Tawahka para contrarrestar tráfico del crimen organizado

 

Nota informativa

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Los indígenas de la Reserva de Biosfera Tawahka han sido un pueblo indígena olvidado en uno de los exuberantes rincones mesoamericanos de esa soledad de América Latina que Gabriel García Márquez describiera al contar las extravagancias novelescas de políticos corruptos.

Han estado expuestos y han sido desplazados por políticos implicados  en narcotráfico, tala ilegal, ganadería extensiva y tráfico de fauna silvestre. Acá viven los indígenas Tawahkas y Misquitos en armonía con la naturaleza.

Han pasado cuatro meses desde que la presidenta de Honduras Xiomara Castro anunciara en Catacamas, el municipio más grande de Honduras, la instalación del primer batallón verde de los tres que piensa implementar para la protección de bosques y reservas naturales.

En la última década en Catacamas, en el departamento de Olancho, políticos y el crimen organizado abrieron una narcocarretera, que conecta con la Mosquitia hondureña, en el departamento de Gracias a Dios y con Nicaragua.

En la carretera hay que frenar varias veces, donde antes había bosque con madera preciosa, fauna y pueblos originarios, hoy hay ganado selecto.

Primer puesto de control en la zona indígena

En este territorio, que permanecía abandonado por el Estado, este 30 de noviembre se inauguró el primer puesto de control interinstitucional que dará cuenta de la presencia estatal. «La relevancia del puesto en la Comunidad de Krausirpi, Gracias a Dios se debe a que es el primero de su tipo en la Reserva de Biosfera Tawahka, la que antes contaba con muy poca o nula presencia institucional, por lo que muchas de sus áreas han sido deforestadas. Con este puesto se da cumplimiento a una de las directrices de la Presidenta Xiomara Castro, de aumentar la protección en los bosques de la Moskitia», dice un boletín institucional. 
El puesto de control fue instalado por el Instituto de Conservación Forestal (ICF), en conjunto con Wildlife Conservation Society (WCS), Fuerzas Armadas de Honduras(FFAA) y con el apoyo financiero de la Unión Europea (UE).
 
«Este puesto de monitoreo nace ante la necesidad de protección de la biodiversidad en la Moskitia hondureña, que se ha visto afectada por la deforestación, apoyando el control y vigilancia de la conservación de los recursos naturales de las Áreas Protegidas. Las autoridades presentes de las organizaciones involucradas se mostraron optimistas ante la iniciativa. El puesto ha sido construido con materiales de la zona y con capacidad para albergar a 24 personas, con las facilidades básicas necesarias para permanecer en la zona: sistema de agua, mobiliario, cocina, baños y próximamente contará con un sistema solar para atender las necesidades del punto de control», agrega el boletín de prensa.
 

El equipamiento de la instalación costó un millón ciento sesenta y ocho mil lempiras (Unos 47,300 dólares). Adicionalmente, se están invirtiendo fondos de otros donantes como el Departamento de Estado de los Estados Unidos (INL) y la organización conservacionista Re:Wild.

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