Ana, impasible en medio del torbellino

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Por Wendy Funes

Calidad de Vida surgió en 1996. En 20 días, el 5 de junio, cumple 28 años de trabajo.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Ana no pierde la sonrisa. Tiene una mirada sencilla, simpática, sin alardes. Ana no busca aprobación. Sus ojos transmiten fuerza sin titubear. Ni el letargo de la media tarde, ni la campaña en su contra de los últimos días, logra desmoronarla o desmotivarla.

Desde 1996, emprendió la ruta para proteger a mujeres sobrevivientes de violencias de género. Al año 2024, su lucha tiene como resultado el impulso en la creación de 10 casas refugio en siete de los 18 departamentos de Honduras. Además de proteger mujeres, su vida ha estado en riesgo por denunciar redes criminales de trata de personas.

Todo ese trabajo la colocó en el epicentro de una conspiración en su contra. Al mismo tiempo, la directora de la Asociación Calidad de Vida, Ana Lisseth Cruz, recibió otra noticia:  las mujeres de Honduras lo lograron. La cruzada de incidencia que habían hecho por ocho años, influyó para que el gobierno aprobara la Ley de Casas Refugio.

Con este éxito que muestra el poder de la articulación y de demanda ciudadana, Ana pregunta antes de iniciar la conversación:

—¿Quiere café o agua?

—Después vemos.

La campaña “ha generado miedo porque acá no sólo estoy yo, o sea, era contra mí, pero lo que querían llevarse de por medio era a la Asociación y esto ha impactado en mujeres también, por ejemplo, tuvimos una marcha hacia el Congreso y muchas mujeres no fueron por miedo…porque el objetivo de quienes están detrás de esto, es que se cierre la organización que ya no brindemos servicios”, cuenta la defensora de derechos humanos en una de las oficinas de Calidad de Vida.

Una campaña hecha con intenciones aviesas para desprestigiar a la defensora y que podría haber sido emprendida por personas con aversión contra ella, colocó a Cruz en el centro de un torbellino de agravios que pretendieron vincularla con la trata de personas, precisamente con el delito que ella denuncia de manera constante y con las víctimas del ilícito que protege.

Es como suelen ser las campañas de desprestigio en este país peligroso para defender derechos humanos. Si las defensoras trabajan en abusos cometidos por criminales organizados incrustados en el gobierno, entonces les quieren descalificar diciendo que están vinculadas al crimen organizado y así hay un largo etcétera de ejemplos de campañas de desprestigio contra defensoras y defensores de DD. HH. en Honduras.

Conociendo este modo de operar de quienes cometen cruentas violaciones a derechos humanos en este país centroamericano; la cooperación externa, embajadas, personas operadoras de justicia, personal de la Secretaría de Seguridad, el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, el Ministerio Público y oficinas de Naciones Unidas, mostraron su apoyo inmediato a Cruz.

“Entonces nos hemos sentido acuerpadas y acá no tengo que olvidar mencionar la voz de las ex usuarias de Calidad de Vida, dándonos todo su apoyo; sus palabras, que nos hacen seguir adelante en toda esta lucha”.

“Era como querer callar la voz, pero no lo consiguieron”, dice Ana Cruz tal si fuera la cigarra de la canción latinoamericana de Mercedes Sosa.

Calidad de Vida surgió en 1996. En 20 días, el 5 de junio, cumple 28 años de trabajo.

En esa fecha junto a las defensoras Leyda Flores y la estadounidense Viodelda Ho-Shing, Cruz planearon impulsar casas refugio en Honduras. Cuando surgió esta idea entre ellas, Honduras conservaba una brecha de tres décadas de retraso en relación con la apertura casas refugio en el resto del mundo.

Desde ese momento, Cruz no ha parado de trabajar por los derechos de las mujeres hondureñas, integra además la Tribuna de Mujeres Gladys Lanza. Una de las que la acompañó en sus luchas, fue precisamente la luchadora feminista Gladys Lanza.

Foto de archivo: Un grupo de mujeres feministas estuvieron en el Congreso Nacional demandando la introducción de la iniciativa de Ley de Casas Refugio.

Historias que marcan

En las tres décadas trabajando, Ana ha sido marcada por dos historias de mujeres

“Hay dos casos que me marcaron, el de una mujer que fue abusada por su papá durante 36 años. Ya tenía hijos. El agresor había empezado a abusar de sus hijos-nietos, abusaba indistintamente de niñas y niños”.

“Cuando el niño llegó a mi escritorio y él por sí solo me empezó a contar. Yo creo que después de escucharlo no vine a trabajar como por 20 días”.

La otra historia que la marcó es la de una joven “que vino donde nosotras porque su mamá había muerto y desde que su mamá murió de cáncer, su papá la abuso porque dijo: como ya no tengo mujer, vos vas a hacer mi mujer”. La niña solo tenía solo ocho años cuando todo esto empezó. Más adelante, para poder olvidar todo eso, ella se empezó a acostar con todos los miembros de una mara.

Por el impacto emocional de las historias que atienden, las defensoras de Calidad de Vida han aprendido a trabajar con jornadas de autocuidado como parte de sus protocolos laborales. No se puede cuidar a otra persona si antes no se cuidan a sí mismas y eso lo ha comprendido muy bien Calidad de Vida. De esta forma, esta organización es una de las pioneras en este estilo de trabajo.

Ana espera seguir trabajando por los derechos de las mujeres. Luego de varias horas de historias y conversación se nos olvida el agua o el café, pero seguimos recordando la fuerza de las mujeres hondureñas.


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