Por: Rossel Montes
Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Los poderes oscuros y elitistas siempre estarán ejerciendo presión para que la democracia no se profundice. La democracia no es algo ya dado, sino que es una forma de vida; como lo es la política. En el camino van a ir quedando los que realmente no desean Refundar éste país. Esto quedó en evidencia en las pasadas elecciones del 30 de noviembre donde buena parte de la población salió a ejercer el sufragio con las esperanzas de que su voto se tomará en cuenta y ganara su candidato preferido. Pero lamentablemente la democracia en Honduras es una entelequia, un sueño o casi una utopía.
A pesar del insistente alegato de los poderosos de que ellos luchan por la “democracia”, la democracia de ellos no es otra cosa que la defensa del status quo( orden establecido), ni siquiera es la defensa de una democracia mínima o burguesa donde se respeta la voluntad popular, sino que las élites prefieren —cuando se ven amenazados — prefieren al crimen organizado para amedrentar e infundir miedo en la población. También es sumamente complicado competir contra el crimen organizado, disfrazado de partido político.
En una sociedad más sana, instituciones fuertes y una democracia, este tipo de organización política ya hubiese perdido su personería jurídica, pero estamos hablando de Honduras; donde los representantes del CNE plantearon un fraude electoral sin la más mínima vergüenza e impunidad.
Pocas veces se ha visto en un gobierno una inversión social y publica como la de este gobierno, un interés por rescatar lo público que ha estado históricamente en abandono.
Pero en este país preocuparte por los más desprotegidos ya es tildado de “comunismo”. Queda en evidencia que tienen a este país en la miseria a propósito. Honduras es de los países más pobres de la región producto de varios factores, factores que se encuentran en nuestro pasado colonial e historia inmediata. Sociológicamente es importante estudiar el comportamiento de las masas y del pueblo que vota por los conservadores —incluso por el crimen organizado — y desdeñan a un gobierno que se ha preocupado por los sectores más pobres.
En esto sentido, la enorme enajenación de las masas tiene que ver con el control que ejerce los aparatos ideológicos del Estado ( Althusser) Pero la derrota del Partido de gobierno en las pasadas elecciones es por varios factores: uno es la campaña de miedo y terror implementada por los poderes fácticos y el terrorismo mediático y hasta el crimen organizado, otro el discurso anticomunista vertido en una sociedad muy conservadora.
Queda en evidencia que la democracia de las élites es como un cascarón vacio, solo es de forma. La democracia participativa que debe proponer la izquierda, es una democracia que debe tener como basamento los movimientos sociales, la democracia que se desconecta de los movimientos sociales tienden a ser aplastada y evaloradas y ser pierde la lucha por la hegemonía – tal como aseveró Gramsci en algún momento -.La lucha por la democracia es una lucha permanente, sobre todo cuando se lucha contra estructuras criminales y oligarquías mafiosas.
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