La hegemonía de Estados Unidos condiciona el rumbo político y económico de Honduras
Uno de los hallazgos más importantes de este reportaje es la disputa entre dos potencias por dominar Honduras.
El dominio de Estados Unidos tiene raíces históricas de intervención: desarrollo del latifundio, concentración de la tierra, importación de mano de obra. Esto ha generado un comercio basado en remesas, exportaciones al mercado estadounidense e inversión extranjera vinculada a empresas estadounidenses.
China ofrece infraestructura, más deuda externa y tratados de libre comercio, productos más baratos y no intervención.

Redacción: Doctor y catedrático universitario, Sammy Castro
Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. La hegemonía económica de Estados Unidos, sostenida por su peso en el PIB mundial y la supremacía del dólar, se proyecta con fuerza en Centroamérica, donde Honduras busca redefinir sus vínculos tras la llegada de Nasry Asfura al poder.
El nuevo mandatario ha colocado la relación con Washington D.C. en el centro de su agenda internacional, con gestos diplomáticos inéditos como la reunión en Mar-a-Lago con Donald Trump, presidente estadounidense y encuentros oficiales en el Departamento de Comercio, donde se discutieron inversiones y cooperación económica.
Estados Unidos mantiene su posición como la principal potencia económica y hegemónica global en 2026, respaldada por un Producto Interior Bruto (PIB) que representa aproximadamente una cuarta parte de la economía mundial.
El presidente hondureño ha buscado consolidar esta relación a través de encuentros estratégicos. En Washington, se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio para discutir temas de seguridad y alianzas económicas, reafirmando su compromiso de colaboración con la potencia norteamericana. Posteriormente, un encuentro inédito con Donald Trump en Mar-a-Lago marcó un hito diplomático, donde se anunciaron compromisos de inversión privada estadounidense en Honduras, reflejando la intención de Asfura de atraer capital y proyectar confianza internacional.
Sin embargo, la presencia activa de China en Honduras se interpreta como parte de la competencia geopolítica con Estados Unidos, que históricamente ha ejercido hegemonía en la región. Mientras Pekín ofrece tratados de libre comercio y proyectos de infraestructura, Washington mantiene su influencia a través de inversión y políticas migratorias.
En este escenario, Honduras se convierte en terreno de disputa, donde cada decisión diplomática tiene implicaciones económicas y políticas de largo alcance, obligando al país a equilibrar su dependencia tradicional de Estados Unidos con la creciente presencia de China.
Este reportaje de Reporteros de Investigación examinará cómo la hegemonía estadounidense condiciona las oportunidades y desafíos de Honduras en el nuevo escenario político, y cómo el gobierno de Asfura intenta equilibrar la necesidad de integración con la defensa de la soberanía económica.
Hegemonía estadounidense en Honduras
En su obra La Hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907-1932), el sociólogo, Marvin Barahona, expone cómo las corporaciones bananeras estadounidenses se convirtieron en actores determinantes de la política nacional. Esta figura prevalece en Honduras, en todos los campos, con otras figuras y actores clave.
Ethel García, profesora de la Universidad de Costa Rica, sede de Occidente, al analizar este texto de Barahona, subraya que el Estado hondureño cedió soberanía al otorgar concesiones ventajosas a empresas como la Cuyamel Fruit Company y la United Fruit Company, debilitando su capacidad de dirección nacional. Hoy, esa lógica se repite en concesiones mineras y energéticas, entre otros sectores, donde el Estado actúa más como gestor de intereses externos que como garante del bien común.
García, historiadora y académica, enfatiza que la penetración norteamericana no fue solo económica, sino política y militar. Barahona documenta la intervención directa de Estados Unidos en las elecciones de 1919 y la ocupación militar de 1923-1924, donde incluso las compañías bananeras financiaron facciones políticas y facilitaron armas.
Para García, este fenómeno revela una “dominación consentida” por las élites hondureñas, incapaces de construir un proyecto nacional. En el presente, la influencia de capitales externos en decisiones estratégicas refleja la continuidad de esa subordinación.
El análisis de García, basado en el texto de Barahona, cuestiona la noción de “hegemonía” utilizada por este, señalando que lo vivido en Honduras fue dominación directa, sin consenso ni dirección ideológica nacional. “Más que relación hegemónica, se presenta una clara situación de dominación interna y externa”, afirma. Esta distinción es crucial hoy, cuando se habla de cooperación internacional o inversión extranjera como sinónimo de desarrollo. Sin una base social que articule intereses nacionales, cualquier relación asimétrica reproduce esquemas de dependencia.
La consolidación del enclave bananero, descrita por Barahona y retomada por García, implicó el control de ferrocarriles, tierras, puertos y servicios públicos por parte de las compañías extranjeras.
“La captura de hecho de vitales servicios públicos exhibe la naturaleza subordinada de las clases dominantes locales”, señala García. Este modelo de desposesión institucional se refleja hoy, en proyectos como las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), donde el Estado cede funciones estratégicas a intereses privados, según expertos, como Fernando García, ex comisionado contra las ZEDES, durante el gobierno de Xiomara Castro.
El despojo y dominación extranjera
En su obra, Barahona también documenta las primeras expresiones de resistencia frente a la injerencia extranjera: intelectuales y prensa liberal entre 1909 y 1914, y sindicatos y organizaciones gremiales entre 1912 y 1932. García interpreta estas luchas como el inicio del pensamiento antiimperialista en Honduras.
En el presente, los movimientos sociales enfrentan desafíos similares ante megaproyectos extractivos y privatización de servicios. La historia demuestra que la resistencia organizada es posible, pero requiere coherencia y visión de país.
García expone que la comprensión del desarrollo sociopolítico hondureño exige investigaciones históricas rigurosas. “Más que relación hegemónica, lo que se presenta es una clara situación de dominación”, advierte. En un contexto donde se negocian tratados y concesiones sin participación ciudadana, el riesgo de repetir errores es alto. La historia, como insiste García, debe ser herramienta crítica para construir soberanía y justicia social, no un relato decorativo.
Escenario de incertidumbre
En ese orden, el sitio Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP), expone que la política exterior de Estados Unidos sufrió una ruptura durante el gobierno de Donald Trump, alejándose del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.
Según el exembajador Stephen McFarland, citado por CAP, las decisiones de Trump desde la intervención en Venezuela hasta las tensiones comerciales con aliados tradicionales reflejan un cambio estructural en la forma en que Washington se posiciona ante el mundo. Este giro redefine la relación con América Latina y coloca a Centroamérica en un escenario de mayor incertidumbre.
McFarland subraya que el llamado “orden internacional basado en reglas” ofrecía previsibilidad y estabilidad, pero fue sustituido por una diplomacia transaccional, donde Estados Unidos se presenta más como víctima que como líder. El análisis de Ciclos CAP destaca que esta nueva narrativa erosiona la confianza de los aliados y debilita las instituciones multilaterales. Para Honduras y la región, este cambio implica negociar en un terreno menos institucionalizado y más dependiente de la voluntad presidencial estadounidense.
Se enfatiza que el hemisferio occidental ha vuelto al centro de la estrategia global de Washington. McFarland advierte que la seguridad nacional estadounidense coloca a América Latina como prioridad número uno, lo que supone mayor atención militar, económica y política.
Migración y comercio
Sin embargo, esta atención se articula con una lógica transaccional: acuerdos migratorios, cooperación en seguridad y presiones comerciales que responden a resultados inmediatos. Ciclos CAP señala que esta dinámica afecta directamente a países como Honduras, donde la migración y las remesas son pilares económicos.
En el análisis de Ciclos CAP advierte que las consecuencias para Centroamérica serán profundas: endurecimiento de la política migratoria, reducción del apoyo a la democracia y el Estado de derecho, y un uso creciente de los aranceles como instrumento de presión. McFarland considera que este escenario puede ser “un factor levemente desestabilizante” para economías dependientes de las remesas, como la guatemalteca, y por extensión para Honduras.
La región enfrenta así el reto de adaptarse a un orden internacional más incierto, donde la hegemonía estadounidense ya no es incuestionable.
Estabilización con el principal socio
Por su parte, la presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, califica como un “hito positivo” para la economía nacional el encuentro sostenido entre el presidente hondureño Nasry Asfura y su homólogo estadounidense Donald Trump en Mar-a-Lago.
Según la líder empresarial, la reunión “nos llena de optimismo” porque proyecta estabilidad financiera y abre oportunidades de crecimiento para Honduras en el corto plazo.
Gallardo subrayó que Estados Unidos es el principal socio comercial del país y destino de la diáspora hondureña, por lo que fortalecer la alianza estratégica con esa nación representa dinamizar el flujo de capitales y atraer inversión extranjera.
Destacó, que Asfura haya presentado a Trump el proyecto de un ferrocarril nacional, entregando un mapa con la propuesta para su revisión.
Revisión de aranceles para Honduras
El mandatario hondureño también solicitó una revisión urgente de los aranceles, argumentando que Honduras se encuentra en desventaja frente a Guatemala y El Salvador en la atracción de capitales. “La reducción de aranceles es vital para generar empleo y modernizar la economía hondureña”, enfatizó Asfura, en declaraciones recogidas tras la reunión.
El empresariado hondureño considera que los resultados de esta cita podrían reflejarse en las próximas semanas, especialmente en materia de competitividad y acceso a mercados internacionales.
Gallardo destacó que la percepción de que la agenda nacional fue escuchada fortalece la confianza en las gestiones del gobierno y proyecta un escenario de estabilidad y desarrollo.
“Este encuentro nos abre la puerta a un mejor futuro para Honduras”, expresó la presidenta del Cohep en sus redes sociales, reafirmando que la alianza con Estados Unidos garantiza inversión, empleo y prosperidad para el país.
Pese a las esperanzas, Estados Unidos gravó las remesas con un impuesto del 1 por ciento por una ley de 2025 y el precio de los carburantes crece de manera inevitable.
El Cohep, además, confirmó al finalizar febrero, que Honduras no pagará el arancel del 10 % en Estados Unidos durante 150 días, lo que representa un alivio inmediato para las exportaciones nacionales.
Según explicó el directivo Jesús Canahuati, esta medida otorga un respiro a sectores como el textil y el agrícola, mientras se revisa el alcance de la disposición comercial. El beneficio temporal evita que el gravamen pueda incluso elevarse al 15 %, como se había advertido, y proyecta un escenario de mayor competitividad para los productos hondureños en el mercado norteamericano.
La decisión se interpreta como un gesto de Washington hacia Tegucigalpa en medio de la disputa hegemónica con China, que busca ampliar su presencia en la región.
Para Honduras, la exoneración arancelaria no solo significa un alivio económico, sino también una reafirmación de la influencia estadounidense sobre su política comercial. El empresariado considera que este tipo de medidas refuerzan la alianza estratégica con Estados Unidos, aunque advierte que el país debe aprovechar la coyuntura para diversificar mercados y reducir la dependencia histórica de un solo socio.
Libertad Económica
El documento “Libertad y Crecimiento Económico: Un Análisis para Honduras” (COHEP, 2025), elaborado por Lester Amador, demuestra que los efectos de la libertad económica sobre el crecimiento per cápita en el país no son inmediatos, sino que emergen a partir del sexto trimestre de 2025 y se consolidan hacia el décimo.
Este hallazgo revela que las reformas promercado requieren continuidad y respaldo institucional para generar prosperidad.
Reglas comerciales condicionadas por Estados Unidos
En un contexto donde la hegemonía de Estados Unidos ha condicionado históricamente las reglas del comercio y la inversión en Honduras, el estudio subraya la necesidad de fortalecer la soberanía económica nacional para que la apertura no se traduzca en dependencia, sino en desarrollo sostenible.
El análisis del COHEP advierte que Honduras sigue clasificado como “Mayormente No Libre” en el índice de la Fundación Heritage, con una puntuación de 59.6 en 2025.
Esta calificación refleja debilidades en pilares como el Estado de derecho y la eficiencia regulatoria, factores que limitan la atracción de inversión y la competitividad internacional. En este escenario, la hegemonía estadounidense se manifiesta en la presión por mantener mercados abiertos bajo sus condiciones, lo que obliga a Honduras a mejorar su institucionalidad si quiere aprovechar las oportunidades de integración y evitar quedar rezagado frente a sus vecinos.
El estudio de Amador indica que la libertad económica puede ser un motor estructural para el desarrollo hondureño, siempre que se acompañe de seguridad jurídica y estabilidad fiscal.
No obstante, advierte que la dependencia histórica de Honduras respecto a los capitales y decisiones de Estados Unidos ha limitado la capacidad del país para ejercer soberanía económica.
En un mundo donde la hegemonía norteamericana sigue marcando las reglas del juego, el reto hondureño es doble: avanzar hacia un entorno de libre empresa que dinamice el crecimiento interno y, al mismo tiempo, negociar con firmeza para que esa apertura no se convierta en subordinación, sino en prosperidad compartida.
El mapa de la inversión extranjera en Honduras cambió de manera significativa en los últimos años.
Más países con inversión en Honduras
Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), hasta 2020 Estados Unidos lideraba el ranking de inversión extranjera directa en el país. Sin embargo, fue desplazado por Colombia, Panamá y Bélgica, marcando un giro histórico en la relación económica con el principal socio comercial hondureño. Este cambio refleja cómo la hegemonía estadounidense en materia de capitales ya no es incuestionable y abre espacio para nuevos actores en sectores estratégicos de la economía nacional.
“Acumulado de Inversión Extranjera Directa 2022–2025: 3,873 millones USD, de los cuales más del 90 % corresponde a reinversión de utilidades”
El BCHE, subraya que la inversión extranjera directa en Honduras ascendió a 418.6 millones de dólares en 2020, de los cuales 247.6 millones procedieron de Estados Unidos. A pesar de esa cifra, el país norteamericano perdió el liderazgo frente a competidores regionales y europeos. Para Honduras, este desplazamiento implica un reto: diversificar sus alianzas económicas y reducir la dependencia histórica de Washington, al mismo tiempo que se fortalece la institucionalidad para atraer capitales en un entorno global cada vez más competitivo.
En tanto, la canciller de Honduras sostuvo el pasado 26 de febrero, un diálogo con el embajador de China continental para fortalecer la cooperación bilateral y avanzar en proyectos estratégicos, incluyendo comercio y educación. Según los informes oficiales, el encuentro reafirmó la voluntad de Tegucigalpa de consolidar la relación con Pekín, apenas un año después de haber establecido vínculos diplomáticos formales. Este acercamiento refleja un cambio en la política exterior hondureña, que busca diversificar sus alianzas más allá de Washington y abrirse a nuevas oportunidades de inversión y cooperación.
Inversión extranjera
La inversión extranjera directa en Honduras cerró el año 2025 con una caída de $111.5 millones respecto a 2024, al pasar de $993.9 millones a $882.4 millones, según datos preliminares del Banco Central de Honduras (BCH). Esta reducción del 11.21 % refleja el impacto de la crisis política en el marco de las elecciones generales, que generó incertidumbre y menor confianza en el país como destino de capitales.
Inversión Extranjera Directa en Honduras – 2025
| Trimestre | Inversión (millones de dólares) | Variación |
| I Trimestre | 294.7 | Mayor ingreso inicial |
| II Trimestre | 129.2 | Fuerte caída |
| III Trimestre | 110.9 | Nivel más bajo del año |
| IV Trimestre | 347.6 | Recuperación significativa |
Fuente: BCH, cifras preliminares
El informe detalla que los flujos de inversión fueron irregulares: en el primer trimestre se registraron $294.7 millones, en el segundo bajaron a $129.2 millones, en el tercero descendieron aún más a $110.9 millones, y en el cuarto repuntaron a $347.6 millones. Con estos resultados, 2025 se convirtió en el segundo año consecutivo de retroceso en la inversión extranjera, después de que en 2023 se alcanzaran $1,076.4 millones y en 2024 se redujera a $993.9 millones.
A pesar de la caída, Estados Unidos sigue siendo un actor clave en la inversión extranjera hacia Honduras, de acuerdo con lo que indican analistas de diferentes sectores, aunque ya no lidera como en décadas anteriores. En el cuatrienio 2022-2025, el país recibió $3,873 millones en inversión extranjera directa, de los cuales más del 90 % corresponde a reinversión de utilidades. Este patrón refleja que gran parte del capital proviene de empresas ya instaladas, muchas de ellas vinculadas a cadenas estadounidenses, lo que confirma la persistente influencia de Washington en la economía hondureña, aun en un escenario de menor dinamismo.
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