Censura: Narco-periodismo, corrupción y monopolio informativo

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Este Día Mundial de la Libertad de Prensa, Reporteros de Investigación presenta este reportaje que muestra cómo la prensa hondureña continúa deteriorándose debido a sobornos políticos, empresariales y a la penetración del crimen organizado en la vida hondureña.


Investigación: Melissa Hernández, Kevin Contreras | Edición: Wendy Funes

Narco-Periodismo: Antes de ser asesinado en Sinaloa, el periodista mexicano Javier Valdez escribió el libro Narco Periodismo, publicado en septiembre de 2016 para contar cómo el narcotráfico condiciona el ejercicio periodístico. Ocho meses más tarde, Javier Valdez fue asesinado en Culiacán, la capital de Sinaloa. En el juicio se implicó a Damaso López, socio de César Gastelum el que fuera encargado del Cartel de Sinaloa para Honduras. Las formas, condicionamientos y peligros para la prensa que relató Javier Valdez se repiten en Honduras.

Corrupción Mediática: En plena entrevista presidencial y completamente en vivo, una periodista “habló” en representación de todo el gremio, solicitándole incentivos al presidente Asfura.


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El narco y el periodismo

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. En Copán, cerca de las Ruinas Mayas, patrimonio de la humanidad, un periodista fue asesinado. Su última comunicación por wasap fue con distribuidores de droga, según una escucha de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), lo confirmaron dos fuentes policiales. El caso nunca fue judicializado, las autoridades callaron y como no existe un protocolo de investigación criminal, adecuado a estándares de libertad de expresión, no hay forma de conocer si esta comunicación obedece a una operación más amplia para condicionar al comunicador.

En Colón, oriente del país, comunicadores reciben pauta de empresas que generan violencia y crean estructuras sicariales contra grupos campesinos, estos comunicadores estigmatizan al movimiento campesino y algunos líderes han sido asesinados luego de sufrir campañas mediáticas adversas, la Plataforma Agraria del Bajo Aguán tiene documentado el hecho.

Otro periodista del centro del país fue asesinado mientras se ejercitaba. La prensa local liga el crimen con un tema de narcomenudeo. El caso está silenciado.

En Nueva York, los narcotraficantes Los Cachiros aceptaron su participación en los crímenes de los periodistas Aníbal Barrow y Nahúm Palacios.

En el oriente de Honduras, un periodista fue mandado a asesinar por un diputado, un caudillo tradicional de la zona, el periodista investigaba corrupción en una institución pública. A finales de 2025, un policía contó a RI que el diputado pagó sicarios para matar al periodista porque sentía que lo estaban extorsionando. El comunicador le pedía dinero para callar lo que había descubierto, dijo el investigador. El policía fue destuido al investigar el caso.

En el occidente, un comunicador fue asesinado por sicarios, la policía y fuentes periodístiscas de la zona cuentan, sin mostrar evidencias ni judicializar el caso, que trabajaba como informante para un grupo de narcotraficantes ligados a políticos.

Las historias son muchas por eso es imposible ocultarlas, como diría el poeta Roberto Sosa, pero la impunidad hace de cada una de estas una leyenda con testimonios, sin verdades científicas comprobadas en tribunales.

A las zonas silenciadas por la violencia, se suma otro fenómeno el del monopolio con propiedad cruzada en los medios de comunicación de Honduras.

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Concentración de poder

El problema ocurre cuando hay empresarios sin ética que con la publicidad comercial, condicionan la línea editorial y eso suele pasar en Honduras por los intereses de propiedad cruzada de los monopolios de la comunicación. Por eso, hablar de este tema se vuelve un tabú.

En 2009, Artículo 19 públicó sobre la concentración del poder informativo en seis familias: «existe una fuerte concentración de la propiedad de los medios, en que la gran mayoría de estaciones locales de radio y televisión así como de publicaciones impresas pertenecen a sólo seis familias.

Aunque los dueños de los medios no necesitan publicidad oficial para sobrevivir, ellos sí dependen del estado y del gobierno para sus otras empresas, tales como actividades bancarias, restaurantes de comida rápida, farmacéuticas, compañías de seguros, maquiladoras, cafetales, ferreterías, importación de carne, ganadería y granjas de cocodrilos». Vea: Honduras: La “guerra mediática” y la polarización de los medios de comunicación

Ese panorama ha cambiado muy poco en la televisión. En los pueblos, los políticos son dueños de cables, pero las frecuencias están concentradas en pocas familias, sin embargo, las era digital ha cambiado la forma en que las y los hondureños consumen información, pues ahora las redes también forman la opinión pública.

Siete grupos

En 2017, un Informe de la Comisión para la Defensa y Promoción de la Competencia (CDPC), denominado ESTUDIO SECTORIAL SOBRE EL
MERCADO DE RADIODIFUSION SONORA Y TELEVISIVA, del año 2017, revela que «en Honduras, los grupos económicos principales de TV abierta son 7 cadenas que cubren el 60% de los transmisores a nivel nacional. Asimismo, en Radio FM, los principales operadores que cubren el 30% de las licencias a nivel nacional son 10 cadenas. En AM los principales grupos que cubren aproximadamente el 30% de las licencias a nivel nacional, están constituidos por 9 operadores principales».

«…es claro que Televicentro continuaba siendo el grupo que ostentaba el mayor poder de mercado en Honduras para 2014. Las cuotas de pantalla para ese mismo año 2014, cambiaron especialmente entre los seguidores (las empresas seguidoras) del grupo Televicentro. Estas proyecciones indican que Televicentro sigue siendo el grupo más grande, no obstante la parte baja de los canales que lo siguen ha
cambiado. Tal es el caso de HCH que ha crecido de manera notable ubicándose en el segundo puesto, y por otro lado otros actores que ocupan en esta lista lugares más bajos, como Globo TV y otros que han desaparecido de la lista como Cholusat Sur».

Emisoras Unidas y América Multimedios (Audiovideo) concentran la propiedad de la radio, dice este análisis.

El principio de pluralismo mediático de la UNESCO establece como estándar evitar la concentración de la propiedad de los medios.

En Honduras, había un monopolio cerrado con un solo pensamiento. En el siglo XXI, con la era de la información han ido surgiendo nuevas iniciativas, impulsadas por una generación de periodistas con otros códigos de ética.

Eso ha transformado la manera en que se hace periodismo sobre todo en la capital de Honduras desde medios que sobreviven en condiciones de riesgo como El Libertador, Criterio.hn, Diario En Altavoz, Contracorriente, Conexihon, Defensores en Línea, Pasos de Animal Grande, Confidencial.hn, Reportar Sin Miedo y Reporteros de Investigación. La mayoría dirigidos por mujeres, son medios nativos con otro modelo de negocios, que en su mayoría no reciben dinero de las fuentes ni de empresas ni de gobiernos.

Corrupción y chantaje en la prensa

La cultura de corrupción y chantaje en el que sobrevive la prensa hondureña deviene de la historia de la concentración del poder informativo. No es raro que una persona salga sin sueldo de los medios de comunicación, algunos dueños de medios, mandan a sus reporteros a pedir dinero o favores a políticos de turno a cambio de publicar aunque el negocio más grande está en callar.

En las zonas con operación de bandas de narcotráfico esta situación tiene matices particulares, pero en el centro político del país los narcopolíticos dictan la pauta y la agenda informativa.

La forma más tradicional documentada es que un periodista con poder, generalmente de televisión, es el encargado de repartir a gran escala en algunos gobiernos dinero en maletines para controlar a la prensa, en otros hay pauta publicitaria. En las ciudades, los políticos están interesados en las grandes corporaciones con las que pautan cantidades multimillonarias y también controlan con cantidades pírricas a personas que sobreviven de la comunicación. Ahora están captando además a los influencers.

En las zonas rurales, el político local reparte pequeñas cantidades entre comunicadores. Así controla cómo se proyecta su imagen.

En otros casos, la información desproporcionada y con saña que medios de comunicación hacen de episodios donde las empresas presentan fallos. El reciente caso de Lacthosa, con un lote de leche defectuosa, muestra cómo los medios sacan y aprovechan a difundir al máximo este tipo de hechos y callan una vez que les pagan. Las marcas ceden por temor. Esto ocurre aunque el periodista debe tener como principio, la buena fe para abordar un tema.

1000 millones en publicidad y propaganda en tres años y acusación criminal Hermes

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) publicó en 2025, su informe La publicidad y propaganda del la corrupcion advirtió: «los medios de comunicación juegan un papel muy importante en cualquier nación, tal es así que son llamados el cuarto poder, es por ello, que los Gobiernos buscan la forma de cómo manejarlos y en Honduras no es la excepción«.

El CNA advirtió que «en el pasado, los Gobiernos de turno se han visto envueltos en este tipo de prácticas fraudulentas como es el caso denominado «Hermes» en el cual, el 22 de febrero de 2021 la Unidad Fiscal Especializada contra Redes de Corrupción (UFERCO), presentó requerimiento fiscal contra varios medios de comunicación, periodistas y funcionarios del Gobierno del ex presidente Juan Orlando Hernández (Condenado por tráfico de drogas en Nueva York) por suponerlos responsables de los delitos de violación de deberes de los funcionarios, fraude, malversación de caudales públicos, entre otros, derivado de la contratación irregular de publicidad y propaganda, ya que los mismos carecían de los requisitos legales establecidos en la Ley de Contratación del Estado así como otras acciones constitutivas de delito.

Vea:Los 77 periodistas pagados con dineros de lavado de activos, según UFERCO

Entre 2023 y 2024, el gobierno de libre ejecutó 600.624.297,45 de lempiras y para 2025 presupuestó L 486,149,708.00, eso da un total de 1.086.774.005,45 de lempiras, eso lo reveló el CNA en su reporte de 2025. Si suponemos que una escuela pública básica cuesta de 10 millones de lempiras con este dinero se pudieron construir 100 escuelas.

«En la actualidad, no se está lejos de dichas prácticas, ya que el Gobierno de la República a través de la presidenta Xiomara Castro emitió el Decreto 001-2023 el cual le autoriza compras directas a la Dirección General de Información y Prensa adscrita a la Secretaría de Planificación Estratégica (SPE) para el objeto del gasto 25600 (Propaganda y Publicidad) amparándose en el supuesto del numeral 6) del artículo 63 de la Ley de Contratación del Estado, el cual establece que se pueden realizar compras directas cuando se trate de trabajos «Científicos, Técnicos o Artísticos especializados»», dijo el CNA en ese reporte.

En ese contexto, no es extraño que la información sea manipulada y que haya historias que forman parte del folclore y más bien se convierten en broma, es muy común que en el gremio se hable de «uvitas» (billetes de quinientos lempiras), machaca (Soborno), desnucar (Pegarle en la cabeza a un entrevistado para obtener dinero y manipular la información).

Cada gobierno que llega establece un sistema de sobornos y no se trata de reporteras que al azar piden dinero, esas son personas que sobreviven en un entorno precario, la mas grande corrupción esta en millones que se mueven bajo la mesa.

Pedir dinero a políticos

En esta cultura la corrupción y la falta de ética se normaliza. El último escándalo que se viralizó en redes surgió cuando una reportera que cubre Casa de Gobierno sorprendentemente pidió al presidente Nasry Asfura apoyo e incentivos para los periodistas de la fuente presidencial, alegando el alto costo de vida.

Papi, mañana es primero de mayo y nosotros también somos trabajadores. Entonces, queríamos —yo hablo por toda la prensa— pedirle que nos incentive y nos siga apoyando, porque ya lo ha hecho, considerando que la gasolina está cara”, dijo la periodista.

De inmediato, el presidente la interrumpió: “No tengan duda de eso, así va a ser”.

Una práctica que se intensifica

El alcalde de Choluteca difundió un audio en el que conversa con la periodista Ritzi Lorena Cruz. En la grabación, se escucha lo siguiente:

Ricci Lorena Cruz: “Reivindícate, esa prensa está encachimbada con vos. Si te dejaras llevar… vos sabés que yo soy la que mueve la crema y nata de esos periodistas malditos. Yo te los tendría domaditos. Vos no nos conocés a nosotros; ahí te los tendría yo domaditos”.

Eber Aplícano: “¿De dónde, pues?”

Ritzi Lorena Cruz: “Aunque sea unos quinientos, bendecilos a los bichos. Mil pesos les voy a dar por saludo: así aceptan y dejan de joder. Aunque sea con rosquillas… ahí te los tendría yo domaditos. Acá te está escuchando Heydi Gudiel; aquí estamos los bichos que venimos de Namasigüe”.

Otra periodista local, que prefirió el anonimato, dijo:

“El gremio periodístico en Choluteca está dividido entre los que apoyan a Quintín Soriano (ex alcalde) y los que apoyan a Eber Aplícano (alcalde actual).

Los de Eber cobran publicidad, y fue él quien sacó al resto de las planillas de la pauta” (palabras textuales).

La periodista y docente universitaria, Elizabeth Zúñiga, es del criterio que los actores políticos corrompen al gremio periodístico.

“Los usan, y muchos toman partido y dejan de ser periodistas; pasan a comportarse como activistas del partido de quien les paga la pauta”. constató la periodista.

También recalcó que mantienen el control mediático por medio de invitaciones a comer y regalos personales, en especial en fechas festivas.

“Imponer la agenda y el guión de ciertos periodistas y dueños de medios se ha llegado a normalizar”.

Elizabeth Zúñiga expuso ante el Comité por la Libre Expresión (C-Libre) un audio que, según explicó, evidencia este tipo de prácticas dentro del gremio.

En la grabación, uno de los periodistas —identificado como Francisco— relata:

“Aquí todos los periodistas en Choluteca van a recordar a Jairo López como el mejor funcionario: nos daba para el ‘fredi’ (fresco), nos tiraba ‘quinino’ (quinientos). Le decíamos: ‘Jairo, tenemos hambre’, y él respondía: ‘Ya voy a llegar para que comamos. ¿Dónde están?’ En tal parte…”.

En el mismo audio, agrega:

“Los que andaban con Jairo más luego se van a unir a Iván Campos como el mejor delegado”.

Por su parte, la periodista Ritzi Lorena Cruz dio su versión de los hechos en el espacio noticioso El Informador, Cruz aseguró que el gremio periodístico en Choluteca está siendo víctima de ataques que vienen desde el gobierno local también aseguró que audio difundido no corresponde a la actualidad, si no a tiempos de campaña política y fue parte de una llamada que el Aplicano le hiciere en aquel momento “Fue parte de una llamada que él me hizo hace tiempo

La profesional de la comunicación agregó que es víctima de una persecución tan grande que ha llegado hasta una de sus sobrinas a quien en dos ocasiones se la cerrado un negocio de carnicería.

Otro audio revela prácticas similares:

“Esos del 27 desfilaban donde Nilda (restaurante), Canal 45, Metro… ‘no hemos comido’”.

Por su parte, Amada Ponce, directora ejecutiva del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), lamentó que en algunos lugares los periodistas hayan adoptado este tipo de prácticas, señalando que muchas de ellas son promovidas desde el poder como mecanismos de control.

Ponce añadió que una de las causas estructurales de este fenómeno es la ausencia en Honduras de una ley que regule la publicidad estatal, como ocurre en otros países. Según explicó, esta falta de regulación permite que el poder utilice la pauta oficial para influir en los contenidos de los medios, mientras que algunos sectores de la prensa priorizan intereses económicos por encima de principios éticos.

Antecedentes históricos

No son prácticas nuevas. Por ejemplo, durante el gobierno de Rafael Leonardo Callejas se había dispuesto un espacio físico exclusivo para recibir a “los trece”, número que correspondía a los medios de comunicación más fuertes en ese momento en el país. Ahí se marcaba la pauta de lo que debían decir y se les entregaban grandes cantidades de dinero como forma de control sobre el discurso público.

Desde ese momento hasta ahora, no ha sido fácil para la prensa en Honduras. Muchos han cedido por presiones y otros han caído en prácticas poco éticas. Sin embargo, no puede haber corrupción sin quien acepte ese dinero ni sin quien lo ofrezca.

Desde el Comité por la Libre Expresión (C-Libre), conforme a los estándares de indicadores mediáticos de la UNESCO, se plantea la regulación de la publicidad estatal, de tal manera que ningún medio de comunicación ni periodista tenga que anteponer su trabajo para privilegiar determinada voz. También se busca fortalecer las capacidades técnicas y de investigación de los periodistas, para que no se vean tentados a incurrir en prácticas corruptas.

Sobornos empresariales

Por otra parte, existen quienes se dicen víctimas de periodistas, pero en realidad lo que buscan es evitar ser cuestionados en relación con ciertos temas.

De acuerdo con una publicación del medio Reportar Sin Miedo, antes del asesinato de Berta Cáceres se documentaron prácticas de pagos a periodistas con el fin de influir en la cobertura mediática relacionada con el conflicto. Según la investigación, uno de los comunicadores habría recibido dinero para emitir opiniones favorables hacia la familia Atala Zablah, señalada en el contexto de la controversia por el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.

Estos señalamientos se enmarcan en un contexto de fuerte presión política y económica sobre la prensa, donde la pauta, los incentivos y otros beneficios habrían sido utilizados para moldear la narrativa pública. El caso expone cómo, en momentos clave previos al asesinato de Cáceres, ciertos sectores mediáticos pudieron haber contribuido a distorsionar la percepción pública del conflicto, debilitando el papel fiscalizador del periodismo en Honduras.

Caso Hermes: Vínculos con el capo Juan Orlando Hérnandez

Por otro lado, el denominado caso Hermes en Honduras sacó a la luz un esquema de presunto desvío de fondos públicos destinados a comunicación y estrategia política, en el que parte de esos recursos habrían sido utilizados para influir en medios y periodistas. Las investigaciones apuntan a que, bajo la apariencia de contratos de publicidad y asesorías, se canalizaron pagos que buscaban incidir en la línea editorial y en la construcción de una imagen favorable de actores políticos.

De acuerdo con los hallazgos del Ministerio Público de Honduras, estos mecanismos no solo implicaban el uso discrecional de la pauta estatal, sino también la entrega de incentivos económicos a comunicadores a cambio de cobertura positiva o silenciamiento de temas sensibles. El caso evidenció cómo la relación entre poder político y prensa puede distorsionarse cuando no existen controles efectivos ni transparencia en el manejo de recursos públicos.

El caso Hermes se convirtió así en un ejemplo emblemático de las debilidades estructurales del sistema de comunicación en el país, donde la falta de regulación sobre la publicidad estatal y la precariedad laboral en el gremio periodístico abren espacios para este tipo de prácticas. Sus implicaciones no solo alcanzan el ámbito judicial, sino que también profundizan la desconfianza ciudadana hacia los medios y ponen en entredicho el papel del periodismo como contrapeso del poder.

Juan Orlando Hernández además exoneró a los medios del pago de impuestos a cambio de publicidad.

Periodistas esquivan conducta ética

El Código de Ética del Periodista establece que el ejercicio del periodismo debe regirse por principios de independencia, veracidad y responsabilidad social. Entre sus disposiciones fundamentales, prohíbe aceptar pagos, regalos o cualquier tipo de beneficio que pueda comprometer la objetividad del comunicador o influir en el tratamiento informativo, subrayando que la lealtad del periodista debe estar exclusivamente con la verdad y con la ciudadanía.

Asimismo, el código advierte sobre los riesgos de mezclar intereses económicos o políticos con la labor informativa, señalando que estas prácticas erosionan la credibilidad del gremio y vulneran el derecho de la población a recibir información imparcial. En este sentido, el respeto a estos principios no solo es una obligación profesional, sino una condición indispensable para fortalecer la confianza pública en los medios de comunicación.

En resumen, los distintos testimonios, audios e investigaciones recopiladas en este reportaje por el equipo de Reporteros de Investigación, dibujan un panorama complejo sobre el ejercicio del periodismo en Honduras, donde la relación entre la prensa hondureña, el poder político y empresarial aparece marcada por influencias y prácticas que comprometen la independencia informativa.

En este contexto, el desafío no solo recae en las instituciones o los actores políticos, sino también en la propia prensa y en la necesidad de reforzar los principios establecidos en el Código de Ética del Periodista. La transparencia, la independencia y la responsabilidad social se vuelven elementos esenciales para recuperar la credibilidad y garantizar que el periodismo cumpla su función de informar y fiscalizar el poder sin condicionamientos.

Vea: Periodistas de Honduras rehenes de la narcopolítica


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