
Redacción:Melissa Hernández
Periodista de Investigación
Becaria de IWMF, desde 2018 investiga trata y tráfico de personas y conflictividad social en el sur de Honduras.
“Perdimos hasta las matas de guineo verde”

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. El sur de Honduras no está en sequía. Está en hambruna.
Salí de Choluteca a las 6:00 a. m. Llegué a El Tular, Valle, a las 8:00 a. m. El sol ya quemaba a 38 grados. La tierra está cuarteada, como si la hubieran abierto con machete. No hay maíz. No hay maicillo. No hay nada verde.
El Tular, Valle

Llegué a El Tular y me recibió Sonia Granados, de 56 años, campesina, con las manos rajadas por la tierra. Me lleva a su solar. Me señala unos troncos negros, secos, doblados.
“Mire, aquí teníamos nuestras matas de guineo verde. De esto comíamos. Con esto hacíamos tapado, hacíamos sopa, vendíamos en la carretera. Este año, ni eso. Se secaron hasta las matas de guineo verde. ¿Cuándo había visto usted que se secara un guineo?”
Sonia no llora. Ya no tiene lágrimas. Tiene indignación y frustración.
“Aquí nunca hemos recibido apoyo del Gobierno y ahora, más bien, nos persigue con esa ley agroindustrial. Ya hay amenazas y lo que necesitamos es apoyo con sistemas de riego, aunque sea”.
A dos casas, bajo un palo de mango que tampoco dio frutos, está María Zambrano, de 53 años, también de El Tular. Tiene a su niña de 4 años, que la acompaña.

Aunque sea agua
“Le pido ayuda al Gobierno, al que sea. Que nos mande aunque sea maíz, aunque sea agua. Aquí no ha venido nadie. Mis hijos se van a la escuela sin desayunar. ¿Cómo van a aprender así?”
María me muestra su pila: vacía. Llena de polvo. Hace 22 días que no cae una gota. El pozo comunal da lodo.

Namasigüe
Después del primer recorrido, llegué al municipio de Namasigüe, en la comunidad de Costa Azul. Me recibieron doña Marlen Pastrana y Alma Gómez, ambas mujeres cabeza de familia, quienes muestran cómo quedaron sus cultivos de camote, yuca, plátano, maíz y frijoles. Todo se secó por la falta de lluvia y, pese a contar con un sistema de riego que lograron instalar gracias al apoyo de una organización no gubernamental, la sequía fue mayor y no funcionó.
“La sequía afectó nuestras comunidades y, como no tenemos un pozo perforado, la poza se secó cuando descombraron para instalar los paneles solares. Antes pescábamos, sacábamos pescados y camarones, y ahora no tenemos ni eso”.


El Corpus, Choluteca
Dos horas más de camino. Subí a El Corpus, Choluteca. No solo es parte del Corredor Seco, sino también un corredor minero que ha dejado fuertes secuelas en las fuentes de agua. Ahí me espera la alcaldesa más joven del país y la más endeudada.
Katerinne Guillén, alcaldesa de El Corpus. Le embargaron las cuentas por deudas de administraciones pasadas del Partido Nacional.
Pero tiene el censo del hambre. “Son 10,000 familias en mi municipio que están en hambruna. No es sequía, es hambruna. 10,000 familias que hoy no tienen qué comer. 2,800 solo en El Corpus centro; el resto, en las aldeas”.
“Desde la alcaldía se hace lo que se puede y, con fondos municipales, estamos llevando un saco de comida a 2,080 familias afectadas que perdieron absolutamente todo”.

Ayudas partidistas
Las ayudas del Gobierno central se politizaron y llegaron a manos equivocadas, denunció Guillén.
Katerinne asegura que ha gestionado con organizaciones de cooperación internacional; sin embargo, es muy poco lo que ha podido conseguir para enfrentar la crisis. La situación va más allá, y es que no solo se perdieron cultivos, sino que también murieron animales en sectores como El Banquito y La Galera.
“Comienzan a caer lluvias y la gente quiere sembrar, pero no tiene semilla. Como no hubo siembra de primera, no tienen grano para postrera y acá es donde necesitamos el apoyo del Gobierno”.
Guillén solicitó la entrega inmediata de alimentos, semillas, pozos perforados y proyectos de sistemas de riego. Al mismo tiempo, recordó que su municipio fue convocado al I Congreso de Seguridad Alimentaria del Congreso Nacional para los 75 municipios en alerta roja por sequía; sin embargo, hasta hoy no ha recibido nada del Gobierno.

No hay hambruna, dice el gobierno
Por su parte, desde la capital de Honduras, el ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) negó que exista hambruna en estos municipios e inició el bombardeo de las nubes con el propósito de provocar lluvias, pese a que el período de siembra de postrera fue en agosto.
Lejos de las oficinas de la ciudad al atravesar la carretera de Valle para ir a Choluteca, las plantas secas cuentan algo que la población también: no necesitan discursos sobre el Corredor Seco y el cambio climático. Necesitan agua. Necesitan intervención estatal urgente.
Cuando se pierde el guineo, es que ya se perdió todo.

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