La manipulación de la muerte de cinco agentes de DIPAMPCO —pese al dolor de sus familias — para impulsar remilitarizacion y control autoritario. Eso es lo que ha vivido el pueblo hondureño desde el 21 de mayo.
El terror y la violencia apuntan a justificar medidas más extremas.
Policías temen que hay una campaña con la intención de debilitar a la institución; mientras, militares consideran que se necesitan acciones integrales que vayan más allá de la creación de la nueva unidad contra la extorsión. Proponen cárcel de máxima seguridad para maras y crimen organizado.
Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación
Para reconstruir este hecho, se viajó a Corinto, Omoa, al norte de Honduras; hablamos con fuentes locales, vecinos, policías, militares, abogados, criminólogos y se hizo monitoreo de medios.
—¿Dónde está el dinero? ¿Dónde están el oro? ¿Dónde están las alhajas?
Esa era el grito aterrador que escuchaban los vecinos del municipio fronterizo de Corinto, Omoa, Cortés.
En ese momento, creían que los mareros habían bajado de la montaña. Los mareros se han ido a “enmontañar” en la Sierra de Omoa que cubre su comunidad.
Unos minutos antes de escuchar los gritos, un carro sin placas, con cinco personas que no se identificaron, entró por la calle principal. Es una calle blanca que conduce a la mansión que ocupa toda una manzana (toda una cuadra). Desde ahí provenían los gritos. Se recorre un kilómetro. La calle blanca es la entrada a Corinto, situada en un desvío desde la carretera principal.
Al ingresar, lo primero que se ve es la iglesia color blanco con azul. Es un pueblo con casas de concreto y de aparentes costumbres rurales.
La gente asumió que se podía tratar de los mareros que están enmontañados porque iban en carro blanco, sin placas, parecidos a los que usan los delincuentes.
Habían ido en los últimos años a reportar la invasión de mareros, sin obtener respuesta de la policía.
Los mareros han pedido hasta cien mil lempiras de extorsión en los negocios y les dicen que, si no pagan, los van a agarrar a tiros. Todo lo anterior, es la versión que dan los vecinos coaccionados por el terror.
En realidad, el comando era un grupo de policías.
La tropa llegó entre 8:00 y 9:00 de la mañana. Estaban entrando a un laberinto, como los ratones observados desde arriba cuando son llevados a un laboratorio de experimentos clínicos.
Alguien decidió grabar en vídeo desde una parte alta solo un fragmento de lo que ocurrió ese día. Lo que ocultaron lo contaremos más adelante.
El vídeo no muestra que en los siguientes minutos, los cinco policías serían privados de libertad, torturados y asesinados.
Las víctimas fueron Lester Josué Amador Herrera (subcomisario y líder del equipo); los exagentes de la DIPAMPCO, Leonel Alejandro Valdéz Núñez, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Emerson Josué Canales Funes y Nels Mackley Aguilar Benavides.
Las huellas encontradas dejan al descubierto mentiras públicas.
Primero, la contradicción inicial de que era un operativo legal. Después, el reconocimiento de que era un operativo ilegal, pero sin explicar si un subcomisario tiene tanto poder para moverse por el territorio nacional con cinco hombres en un carro del Estado; atreverse a desviar la ruta y además mentir en un reporte oficial de novedades que pareciera manipulado.
La pregunta que queda en secreto es: ¿Entonces de dónde salió la orden?
La única respuesta es que el caso se ha manejado con filtraciones, propaganda, mercadeo del miedo. E impunemente.
Al visitar la zona y ver el caso más de cerca, empiezan a emerger las mentiras.
Un monitoreo de medios permite concluir que entre 2016 y 2021, las autoridades procedieron judicialmente por tres casos relacionados con quites de droga. La conclusión más clara es que hay mentiras detrás de este crimen.
***
El miedo como control
El 25 y 26 de mayo, al visitar este lugar, los vecinos mostraron su temor para hablar.
Desde el 21 de mayo que ocurrió el crimen contra los policías, el pueblo se ha llenado de tropas, sienten que hay un instinto de revancha.
La policía —contaron— ha implementado asedio y tortura sicológica contra la población.
A veces les dicen que “los van a matar” y desde el día del crimen, a veces supuestamente allanan de madrugada, relataron.
Esa mañana del 25 de mayo habían hecho un allanamiento y rompieron una puerta. A una mujer la detuvieron cuando fue a preguntar sobre la detención de su hermano. A los jóvenes que no tienen nada que ver los revisan y hostigan.
Las personas que viven acá tienen terror de que los vinculen con las estructuras que está buscando la policía.
Una de las personas capturadas, dice la comunidad, «pasaba por la casa, iba a traer a su hija a la escuela y por eso resultó herido», luego fue a Guatemala para buscar atención médica. Lo arrestaron. La versión oficial es que es sospechoso del crimen.
La zozobra que vive la comunidad fue objeto de discusión desde la mañana del 25 de mayo en la Corporación Municipal de Omoa, liderada por el edil del partido de gobierno, Ricardo Alvarado Escobar. La reunión municipal terminó casi a las 6:15 de la tarde.
El alcalde convocó a la policía para mediar entre los reclamos de la comunidad que se siente acorralada y la autoridad que hace trabajo de inteligencia. La municipalidad estaba en alerta y monitoreando la situación.
Los policías buscan evidencias con un sentimiento de que “si tocan a uno nos tocan a todos”, dolor, indignación e impotencia por la forma en que mataron a sus colegas.
Ese dolor va enfocado contra los de abajo que están en el pueblo y también contra la cúpula, pero contra la cúpula no pueden hacer nada más que criticarle en voz baja y con temor.

El equipo de Reporteros de Investigación recorrió 316 kilómetros que hay entre la capital hondureña y Corinto. La misma distancia que debieron recorrer los policías esa madrugada del 21 de mayo. Fueron casi siete horas de viaje.
La tarde que visitamos el centro de control policial de la zona había entre seis y siete policías.


Los policías advirtieron que hay peligro en este lugar y que hay que andar con precaución, pero no podían dar declaraciones sin autorización de la superioridad que también visitaba Corinto.
Al recorrer las calles de Corinto pasaban vehículos, la gente tenía curiosidad, había aparente vigilancia en motocicletas.
En la calle principal, la gente amable, pero huraña, estaba como a la expectativa; en otras esquinas, la gente platicaba.
En el aire se percibía miedo a la policía y a los mareros. Miedo a hablar con desconocidos.
Esa tarde, Corinto era un pueblo censurado por la muerte.
¿Cómo ocurrió el crimen esa mañana?
Las siguientes son versiones policiales del hecho:
La versión policial obtenida por RI desde el primero momento es que los policías viajaron desde la capital, el operativo fue “ilegal”. Les prometieron hacer un supuesto quite de drogas.
La mitad de los kilogramos (casi la cuarta parte de una tonelada de coca) sería para los policías y la otra mitad para la persona que dio la información.
En un fragmento del vídeo que se viralizó se ve que los policías entran tranquilamente para hacer el allanamiento. La viralización del vídeo sugiere no solo el interés de alguien porque esto se conociera y tuviera un impacto en la opinión pública sino que hubo tiempo de grabar en el instante preciso.
La vivienda donde ocurrieron los hechos ocupa toda una manzana, hay casas en frente y la montaña en la parte superior.
De acuerdo con esta versión oficial, los policías empiezan a pedir drogas y dinero, someten a la persona que está dentro. Esto no coincide con los relatos obtenidos en la zona. En Corinto, la gente contó que los policías llegan y empiezan a preguntar por dinero y oro.

Mientras los cinco policías están dentro, un comando armado de hombres rodea la casa, los policías se asustan. Los sacan de la vivienda y se los llevan a la montaña. Mientras, van diciendo que se trata de mareros, no de policías.
Los policías privados injustamente de libertad estuvieron negociando durante varias horas con los delincuentes.
Otra versión policial sugiere que los policías llegaron, entraron. El oficial al mando, habría golpeado a Ever (hijo) y querían saber dónde estaban 8,000,000 de lempiras.
El papá de Ever llegó con 180 hombres con AK-47. Los policías ya venían para afuera y en ese momento, los someten.

Mientras tanto, la Policía Nacional sale con discursos institucionales contradictorios que evidencian sus mentiras públicas e informan que los buscan. Unas horas después difunden que los encontraron desmembrados.
Al mismo tiempo, en redes se viraliza una imagen con personas desmembradas sin que se sepa hasta la fecha si es una campaña de desinformación.

#COMUNICADO | Comunicado de prensa SEDS N.59-2026 pic.twitter.com/qEqzrUJUIz
— Policía Nacional de Honduras (@PoliciaHonduras) May 29, 2026
Las contradicciones
Tras el crimen, un comisario de policía declara que se trata de una operación policial en curso por parte de un equipo policial de la DIPAMPCO, dos policías más fueron heridos y que rescataron a tres elementos de la Policía de Fronteras.
https://www.facebook.com/reel/1595435745286343
Después, la policía contradice esa versión y señalan que se trató de un operativo no autorizado y deciden intervenir DIPAMPCO. La cúpula es suspendida.

La versión oficial sostiene que en la operación habría participado Ever o Heber Noé Argueta Zavala, supuesto líder de una organización criminal en Honduras, vinculada por al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Los Valle Valle
Pero solo siete días antes, ocurrió un hecho que confirma que Corinto no es un pueblo sin presencia policial. A menos de 400 metros de donde ocurrió el crimen hay una posta de la Policía de Fronteras, pero además, había en esos días mayor presencia de investigadores en Corinto.
La página de la estatal Televisión Nacional de Honduras había informado que varias agencias policiales trabajan en la zona para identificar posibles vínculos entre los narcos Valle Valle con otras estructuras criminales.
Eso pasaba así porque el 14 de mayo había sido capturada en la frontera de Corinto, Yosary Yasmin Valle Aguilar, hija de Miguel Arnulfo Valle Valle, uno de los jerarcas del narcotráfico en Honduras.
“La captura de Valle es clave para identificar posibles vínculos con otras estructuras criminales y fortalecer el seguimiento de las operaciones delictivas en la región”, informó la página de la estatal Televisión Nacional de Honduras.
“El procedimiento se desarrolló en coordinación con la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), la Dirección Nacional de Servicios Policiales Fronterizos (DNSPF). Además, el Grupo de Operaciones Especiales Tácticas (GOET) y INTERPOL”.
El mismo 21 de mayo, mientras mataban a los agentes de DIPAMPCO, la hija del líder de los Valle Valle recibía una carta de libertad provisional. Ellos morían. Ella salía libre.

Propaganda de muerte
El monitoreo de medios desde el día del crimen da pistas de varios elementos que permiten concluir que el caso se explotó de manera mediática con propaganda y mentiras.
Es como si el crimen hubiera servido para justificar la desaparición de una dirección policial más que por corrupción, porque fue creada por el gobierno anterior y porque el gobierno anterior también había desaparecido a la agencia antiextorsión, creada por el que ahora es partido de gobierno.
Pero no solo ahí y no solo este año hay casos de quites.
https://www.facebook.com/reel/1296692935950417
Libro de Novedades: Dos caligrafías con rasgos distintos
Además del video que se viralizó, había una intención para que se diera a conocer el Libro de Novedades donde los agentes de DIPAMPCO supuestamente reportaron que iban para Colón. Filtraron la imagen a los medios.
La fotografía se popularizó rápidamente. Es evidente con solo ver la orientación de las vocales de arriba y compararlas con las de abajo, son distintas.
Hay tres novedades en el libro y solo la número dos que corresponde a los cinco policias, se ve diferente.
Eso es algo extraño porque en general este tipo de libros son manejados por una sola persona durante cierto tiempo y cuando hay cambio de turno se consigna que empieza la novedad otra persona.

El padre de Lester salió a los medios para decir que su hijo “cayó en una trampa”, pero personal cercano a la cúpula piensa que el padre de Lester es “controlable” y que no irá mas allá de esa declaración pese al dolor que representa para las familias la forma en que se ha manejado mediaticamente, la muerte de los agentes de la DIPAMPCO.
La exdirectora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, en tiempos de Juan Orlando Hernández, y exviceministrade Seguridad en el gobierno de Xiomara Castro, fue la primera antes de 24 horas, en promover la versión oficial de apuntar hacia una operación clandestina dentro de la DIPAMPCO.

La depuración policial
Lo que le ocultaron a la población es que los quites son un negocio dentro de diferentes direcciones de la Policía Nacional
Y es ese es mismo “Talón de Aquiles” el que se puede explotar para desprestigiar a más de 30,000 hombres y mujeres de la policía, mientras la militarización por su poder de controlar a la población es protegida a nivel mediático, temen policías consultados.
El discurso apunta a presionar por depuración policial. No obstante, ocultan que la depuración policial del gobierno anterior mantuvo en su puesto a policías implicados en protección de narcotráfico y mencionados en Nueva York.
Dos ejemplos son Mauricio Hernández, aparecía como depurado, pero seguía en su puesto y a Juan Carlos Bonilla, alias Tigre Bonilla, fue separado pero su expediente desapareció. Ambos extraditados a Nueva York.
Esta realidad no termina en estos expedientes. La documentación judicial de la Corte del Distrito Sur de Nueva York muestra que policías, expolicías participaron en protección de cargamentos de cocaína.
En 2009, la DLCN acusó al oficial de policía, extraditado a Nueva York, Mario Mejía Vargas, de participar en un supuesto quite de drogas en La Mosquitia. El caso terminó con una carta de libertad. https://www.elheraldo.hn/honduras/policia-mejia-vargas-fui-sorprendido-con-esta-suspension-la-tomo-como-injusta-AAEH949900
En 2016, Los Grillos cobraron fama por hacer quites de droga, la policía y militares mientras tanto protegían los cargamentos. No hay militares extraditados pero sí mencionados en Nueva York.
“De acuerdo a la investigación realizada por la ATIC y coordinada por la FEDCV y la FEDCV, los integrantes de esta estructura criminal comenzaron sus actividades ilícitas en el traslado de droga para la organización criminal de los hermanos Rivera Maradiaga, quienes guardan prisión en Estados Unidos acusados de narcotráfico”.
“Después de algún tiempo de trabajar para los hermanos Rivera Maradiaga, “Los Grillos” comenzaron a realizar quite de grandes cantidades de drogas y arreciaron los trabajos de sicariato por la disputa de territorio”.
Los quites de la DPI
En 2019, en Colón seis policías y cuatro civiles fueron enjuiciados por un caso de “quite” de 50 kilos de cocaína: “Los agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) sentenciados, son: Oscar Rolando Casco Banegas, Henry Antonio Murillo Olivera, Rosell Obed Alfaro Joaquín, Erick Eusebio Sauceda Alonso, Kevin Ariel Gonzáles Chávez y Adín Noel Morales Zelaya.
Asimismo, los civiles Fanny Danelia Avilés Díaz, Luis Reynaldo López Guzmán, Cristhian Orlando Gutiérrez Montes y Jorge Francisco Hernández Roque”.
“En total, este caso implica a 15 personas, seis policías y nueve civiles, de los cuales ya fueron condenados en procedimiento abreviado Barnie Daren Norman Dilbert, Jorge Alejandro Melgar Durán, Ramón Darío Ramos García, Manuel Onofre Pineda Castro y Rafael Turcios Méndez.
Según la relación de hechos probados, detectives de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), empleando técnicas especiales de investigación, descubrieron a inicios de noviembre de 2021 que en la colonia San Isidro del municipio de Tocoa, se escondía un cargamento de drogas y al efectuar el allanamiento de domicilio se encontraron 50 kilos de cocaína, 14 teléfonos móviles, cuatro pistolas, cinco cargadores, un fusil y cinco vehículos”.
“De los policías aprehendidos dentro la vivienda se pudo establecer que, o estaban libre de labores, o no andaban uniformados, o no portaban identificación, o no tenían asignaciones en la zona.
Se determinó que se trataba de un quite de drogas y que los mismos están vinculados a la estructura criminal de Misael Reyes Torres, condenado por narcotráfico, así como con el expolicía Héctor Urbina Martínez, también sentenciado”.
Quites de drogas de DIPOL
En 2021, en Olancho, siete policías fueron identificados por un caso de “quite” de 18 kilos de cocaína.
«La Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) presentó requerimiento fiscal y obtuvo la detención judicial en contra de nueve personas arrestadas antier en el departamento de Olancho, en posesión 18 kilos de supuesta cocaína, siete de ellos eran policías activos.
Se trata de Josué de Jesús Perdomo Ordóñez (inspector de policía de la DIPOL en Olancho), José Luis Cano Martínez (subinspector de policía de la UDEP 1 en La Ceiba), Miguel Ángel Zúniga Landero (subinspector de policía en curso de ascenso en la Universidad de la Policía), Saúl Alberto Zúniga Aguilar (subinspector de policía de la Fuerza Xatruch en Colón), Edgar Misael Velásquez Andrade (agente de policía de la DIPOL en Olancho), Erick Xavier Velásquez Carmona (agente de policía de la DIPOL en Olancho), Obed Diblaín Mencias Hernández (agente de policía de la Fuerza Xatruch), Londy Francisco Montealegre Fiallos (mecánico) y Fredy Antonio Sosa (comerciante)».
«A todos se les supone responsables del delito de tráfico de drogas agravado y en el caso de los policías Saúl Alberto Zúniga Aguilar, Erick Xavier Velásquez Carmona, Edgar Misael Velásquez Andrade y Obed Diblaín Mencias Hernández y el civil Fredy Antonio Sosa se les agrega el delito de porte ilegal de arma de fuego agravado.
Según el expediente 111-2021 ventilado en el juzgado con jurisdicción nacional, a las 9:10 de la noche del pasado viernes 8 de octubre, una unidad de patrulla de carretera de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) de La Venta, Gualaco, Olancho, recibió información sobre dos vehículos tipo pick up, sin placas, uno marca Toyota, modelo hilux, color blanco y otro marca Isuzu, modelo LS, color gris, que desde Bonito Oriental se trasladaban hacia San Esteban, Olancho, cuyos ocupantes habrían participado en un enfrentamiento de “quite de drogas”, motivo por el cual se organizó un operativo de retén en la zona».
Disputas internas
Todo esto ocurrió además en un contexto en el que el ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, ha venido sufriendo una crisis de confianza no solo porque se dispararon las muertes violentas sino por sus declaraciones erráticas. Esta decisión ayudara en mejorar su imagen.
La confiabilidad en el manejo de evidencias de las autoridades actuales se puede interpretar al conocer un hecho puntual como que la Policía Nacional bajó de su página de Facebook una publicación y con falta de integridad informaron que RI había dado una noticia falsa. Esa es una mentira pública.
Estos hechos y las consecuentes decisiones se tomaron en un contexto de disputas internas de poder.
Una muestra de las disputas por poder es que mandó a su casa a 26 generales de la cúpula que habían rebajado homicidios porque gobernaron la policía cuando estaba el partido Libre. Eso lo revelamos en primicia y después la excandidata del partido Libre, de oposición, Rixi Moncada, lo confirmó al hablar sobre la ola de violencia desatada en 2026.
Los temores internos de la policía es que la principal intención detrás de la ola de violencia sea aprovechar la corrupción de grupos de oficiales y policías para desprestigiar a toda la Policía Nacional de naturaleza civil y crear la necesidad de remilitarizar la seguridad mientras se oculta la corrupción militar.
Por ahora, la nueva agencia creada ha quedado siempre bajo egida policial con mandos que han gobernado junto a militares. Las autoridades de la Secretaría de Seguridad anunciaron el 29 de mayo la creación de una división antiextorsión, dependiente de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI).
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Esa división sustituye a la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO), signada por violaciones a derechos humanos y corrupción.
La DIPAMPCO nació de la desaparecida Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas (FNAMP) también eliminada en 2022 por denuncias de corrupción y cruentas violaciones a derechos humanos.
De una dirección contra maras y crimen a una simple división
En la nueva división policial fue nombrado como encargado, el subcomisionado Jorge Daniel Molina Gálvez, con antecedentes y denuncias de presunta violación a derechos humanos.
Visión militar del problema: una cárcel solo para maras
Una propuesta militar frente a estos cambios sugiere que se implemente estrategias integrales para tener eficacia; que se apliquen las lecciones aprendidas de los errores cometidos en unidades anteriores.
De acuerdo con el planteamiento militar para la seguridad, es necesario un centro penal con protocolos de máxima seguridad.
Está cárcel sería de manera exclusiva para miembros de organizaciones criminales, maras y pandillas.
Con eso lograrían una verdadera clasificación en los centros penales y así separar la población penitenciaria que está por delitos comunes.
Además, hablan de la necesidad de reformas penales, la apertura de unidades —como la de reciente creación— con capacidades en investigación e inteligencia criminal, tecnificar más ciudades con cámaras y crear juzgados especializados en estas estructuras criminales.
Tener un mejor control por parte del gobierno en el transporte público y algo muy importante son los programas de prevención para evitar que los jóvenes que viven en riesgo social sigan siendo la materia prima de estas estructuras criminales.
Antes de la decisión de rebajar las atribuciones de la dirección que investigaba crimen organizado y de sacrificar la imagen de otros como “chivos expiatorios» frente a las cámaras, había personas moviéndose para ocupar, a partir de junio, el puesto del ministro de Seguridad, Gerson Velásquez. En los próximos días se conocerá cómo se va moviendo el tablero de esta disputa de poder. Y si baja la violencia delictiva. Lo que nunca cambia es la impunidad.

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