Capitalismo, socialismo y comunismo

0
1016

Por: Rossel Montes

Tegucigalpa, Honduras| Reporteros de Investigación. El capitalismo y el socialismo son dos sistemas que han estado enfrentados desde su surgimiento, digamos que uno es hijo del otro. Ambos son tanto una doctrina política y filosófica como un sistema de organización socioeconómica ( modo de producción) ¿Pero porque son antagónicos? Vamos a tratar de responder eso.

El capitalismo es un modo de producción (Marx) que se fue desarrollando durante muchos años en la edad media europea con la pequeña producción mercantil, el crecimiento de la clase burguesa —ésta tesis ha sido desarrollada por el historiador Fernand Braudel— alrededor de los feudos medievales, el comercio medieval y el modo de producción feudal consistía en el latifundismo, es decir, la tierra era el medio de producción central. Fue especialmente impulsado por la expansión del comercio, el crecimiento de la industria textil en Inglaterra en el siglo XVI y, sobre todo, la Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX, que dio origen al capitalismo industrial y a la sociedad de consumo.

Durante la etapa de la modernidad el capitalismo mutó a un capitalismo mercantil, para este tiempo surgió la acumulación de metales preciosos y la manufactura.

Sucedió el pensamiento fisiócrata en Francia y otras áreas de Europa, es de hacer notar que el mercantilismo coincidió con el descubrimiento y conquista de América (choque de civilizaciones) que según Marx esto; posibilitó la acumulación originaria de capital —como bien lo describe Marx— en el último capítulo del Capital.

Con el liberalismo político como doctrina filosófica y social, que respalda y acuerpa el ascenso del capitalismo, el liberalismo de John Locke y El economista Adam Smith la riqueza de las naciones) potencia un individualismo y arguyen que el individuo es el centro de la sociedad y sus derechos deben ser defendidos, el individualismo del liberalismo es algo que va a permanecer hasta la sociedad contemporánea en el neoliberalismo y la evaporación del sector público.

La revolución industrial en el ámbito económico y la revolución Francesa en el político impulsaron al capitalismo a desplazar al viejo sistema feudal y desaparer la sociedad estamental. El capitalismo decimonónico sintetizó la estructura de clases donde surgió el proletariado y la clase burguesa dueña de los medios de producción y la clase obrera dueña de la mano de obra. Dicha contradicción — según Marx — debido a la concentración y centralización de capital y una lucha se clases llevaría al capitalismo a su mutación y auto destrucción; es de mencionar que esa destrucción no ha ocurrido, pero si el capitalismo ha concentrado poder y capital de una forma desproporcionada.

Como bien argumenta Slavoj Zizek: el capitalismo ha sido de los sistemas económicos más productivos de la historia, el mismo Marx elogiaba dicha productividad de la burguesía. Al mismo tiempo Marx en el siglo XIX fue de los teóricos más críticos del capitalismo, le crítica que el sistema capitalista es extremadamente explotador, el valor creado por los trabajadores (plusvalor) se apropian los capitalistas, valor que es robado, por quienes poseen los medios de producción, y estas ganacias no son distribuidas equitativamente.

El gran descubrimiento de Marx fue el desentrañar los mecanismos de explotación del capitalismo, la plusvalía que el trabajador genera esta es robada y es la génesis de la ganancia del capital. Durante el proceso de producción el capitalismo genera un tipo de alienación y enajenación, es decir el trabajador produce y siente que las mercancías son un producto extraño a ellos mismo, las cosas se relaciona como personas y las personas como cosas, es una cosificación de la realidad.

El capitalismo ha evolucionado junto a la economía de mercado, la libertad individual como su fundamento y la propiedad privada, junto a las crisis cíclicas y periódicas como la ocurrida en 1930 (la gran depresión) que fue una crisis de sobreproduccijón. Los capitalistas para evitar la deflación tiraban los productos al mar, lo que se ve inmoral y monstruoso desde un punto de vista moral y ético. El capitalismo al crear una gran cantidad de mercancías y una alta productividad y sociedad de consumo genera una tendencia hacia la pobreza y desigualdad de la sociedad y la clase trabajadora y la evaporación de las clases medias, las cuales tienden hacia el fascismo cuando son atacadas por el sistema. A pesar de que es el modo de producción dominante no ha podido crear la riqueza a nivel global y generar esa prosperidad prometida. El caso de América Latina es paradigmático, América Latina no ha podido desarrollar un capitalismo al nivel de las metrópolis- como bien lo argumentan los teóricos de la teoría de la dependencia como Rui Mauro Marini, Agustín cuevas, Vania Banbirra, Celso Furtado André gunder Frank y las polémica con el funcionalismo de la CEPAL . El capitalismo ha generado una división internacional de la economía donde este sistema necesita de sectores atrasados para poder tener acceso a materias primas (Rosa Luxemburgo). En ese sentido, el capitalismo y su alta productividad va acompañada de una gran capacidad de crear desigualdad ‘, crisis económicas y poca intervención estatal. Dicha crisis solo se pueden superar con una economía planificada.

Por su parte, el socialismo surge como contrapartida en el siglo XIX, primero los socialistas utópicos se opusieron a la explotación capitalista y luego la crítica de Marx y el Socialismo científico, aunque Marx no teorizó tanto sobre la naturaleza de la sociedad futura, esa labor recayó en Vladimir Lenin y el surgimiento del Estado soviético. A diferencia del capitalismo el socialismo (capitalismo de Estado) funciona con una economía planificada, es decir, las funciones de la economía y las empresas están controladas por el Estado y la clase trabajadora, eso es en teoría, ya que en la práctica la clase trabajadora en la unión soviética no tuvo el control de la economía, por eso la errónea idea de llamarlo “Estado obrero“ (Trotsky). Castoriadis lo llamaba capitalismo de Estado burocrático totalitario. Esta es unas de las partes negativas del socialismo real, su falta de democracia y partido único, pero las positivas —y son las que nadie quiere ver en la actualidad— es que la economía planificada logró sacar de la pobreza y el feudalismo a un país gigantesco como Rusia en poco tiempo, sin necesidad de colonias y explotación extranjero como si lo hizo el capitalismo europeo y sus colonias en África y América Latina.

El socialismo ( capitalismo de Estado) en China es otro modelo que parece les está resultando y dando signos positivos donde se mezcla el capitalismo de Estado con el capitalismo de mercado, en ese sentido, los chinos saben muy bien que sin una industria pesada no puede existir el socialismo, no se puede construir el socialismo con una economía de subsistencia, atrasada y pobre como los casos de América Latina.

El caso del Socialismo del siglo XXI y su teórico por Heinz Dieterich —el cual fue muy criticado por Alan woods (trotskismo) en su libro Reformismo y revolución—, Dieterich tiene la intención de renovar el concepto de Socialismo, acomodandolo a las necesidades del siglo XXI y pregona una vía pacífica al socialismo y unión de Socialismo y democracia —cuestión con la que estoy de acuerdo— ya que sin democracia no puede existir el socialismo. La crítica de woods es —a mi parecer— certera en algunos puntos, woods siente un desprecio por la filosofía contemporánea donde parece que el último filósofo que dijo todo fue Federico Hegel, pensadores como Lévinas, Sartre, Heidegger, Dussel, son irrelevantes para él, a lo que yo llamo un dogmatismo férreo casi de una secta.
El socialismo del siglo XXI realmente no es socialismo y en la práctica el proceso bolivariano se ha limitado a implementar un desarrollismo de tipo keynesiano en contraposición al neoliberalismo y pensamiento único del consenso de Washington en la región.

Para sintetizar, el capitalismo ha creado —con su alta productividad— la posibilidad de dar el salto al reino de la libertad y la prosperidad, si, pero una prosperidad para todos y no una prosperidad para unos cuantos. El capitalismo ha creado una sociedad de consumo delirante, un hombre unidimensional ( Marcuse) una sociedad individualista y egoísta. El capitalismo tiene la capacidad de destruir toda la vida a nivel planetario, ha provocado la degradación del medio ambiente, la tendencia a la guerra cada vez que hay crisis, y atenta contra lo más importante: el humano.

El socialismo real cayó el siglo pasado y se consolidó el capitalismo a nivel global, pensando que era el fin de la historia ( Fukuyama) y el fin de las contradicciones sociales y la superioridad de la democracia representativa como sistema político ideal.

Ya que la democracia es socialista por antonomasia, al capitalismo lo sucederá la democracia participativa como socialismo y una economía planificada que vele por las necesidades de toda la población y humanidad.
Se ha escrito incontables libros, ensayos y posturas sobre este eterno tema que ha sido traído a la palestra de la discusión en los últimos días, que nos ha llamado mucho la atención. La sistematización filosófica de la idea de comunismo no es algo exclusivamente del marxismo, para la instauración del periodo —de lo que los historiadores como Henry Lefevre llama El Termidor—. En este periodo, el ala radical, los llamados Jacobinos ya vaticinaban ideas radicales sobre este peculiar modo de organizaciones social, aunque esta forma de concebir el comunismo era más que todo utópica.

¿Pero que es el Comunismo?

El comunismo teóricamente fue una formación económico-social que la humanidad alcanzó en un determinado periodo del desarrollo de las fuerzas productivas, si lo entendemos en los parámetros del materialismo histórico. Son los antropólogos y arqueólogos los encargados de hacernos ver como las primeras comunidades vivían en una forma de comunismo primitivo, aunque este tipo de comunismo si fue concreto, ya que el comunismo contemporáneo solamente quedo en una idea, una ideología que fue y, aun, es enarbolada por muchas personas y partidos políticos en el siglo XX y XXI.

En el comunismo entonces no habría pecados ni delitos. El ser humano sería completamente distinto, completamente bueno. Además, en la sociedad comunista, habría abundancia de bienes que debería ser administrada por las propias personas según sus necesidades.

Por lo anterior, no es correcto hablar de “Estados comunistas” y de “gobiernos comunistas”, porque el comunismo implica que no hay autoridades políticas. En cambio, se puede hablar de partidos comunistas y ha habido partidos comunistas que paradójicamente han participado en sistemas democráticos (creaciones burguesas) y pretenden llegar al poder.

Para el comunismo, para Marx, sobre todo, el comunismo seria la emancipación de las totalidades del ser humano, el salgo del reino de la necesidad al de la libertad. Marx estudiando el modo de producción capitalista en el siglo XIX, hizo grandes aportes sobre dicho funcionamiento, que pensó que esas contradicciones llevarían a la desaparición paulatina del capitalismo, la ley de la concentración de capitales, lo que llevaría al capitalismo a una excesiva centralización de todo que al final haría un tipo de implosión. Pero históricamente —esto lo dejó explicado muchos economistas, como Ernst Mandel, Rosa Luxemburgo y el mismo Lenin— que el capitalismo se ha librado muy bien de las crisis periódicas, pero en esa dinámica se lleva de encuentro a medio planeta por su incapacidad de armonizar el Progreso con el desarrollo sustentable, y sobre todo, con los derechos de las mayorías, lo que convierte al capitalismo en un sistema antidemocrático por antonomasia.

La derecha nauseabunda y retrograda de nuestro hermoso país uso el discurso gastado del anticomunismo en las pasadas elecciones del 2021, lo que fue un estrepitoso fracaso, donde la población no se tragó ni un ápice de este malogrado discurso de nuestra clase política parafraseando a G. Mosca. Se ha reanudado las relaciones con China y de nuevo las elites han dado el grito al cielo, sin tener mejor discurso que sus homólogos en otra zona de Latinoamérica, solamente se han agarrado de la fuerza de los medios de comunicaciones que poco o nada pueden argumentar.

China no es comunista, ni socialista, China tuvo una revolución en 1949 liderada por Mao Tse Tung , líder declarado de la revolución China; Mao como todo marxista ingenioso, se separó relativamente de las tesis de Stalin, creo Mao más seguidor de Lenin, lo digo por su realismo y el olfato político. A Mao le tocó improvisar, como a los líderes rusos les tocó teorizar sobre el marxismo estándar de la Segunda internacional, lamentablente ese mismo marxismo ruso llegaría a convertirse en una amalgama monolítica de un dogma que aún persiste en muchos marxistas. China no es comunista, porque China está en su etapa de , término que usaba Lenin y que los Trotskistas criticaron y acuñaron el término “Estado obrero” entrando en otro mar de contradicciones que aquí no hay cavidad para abordar. Sin embargo, los Estados obreros degenerados y burocratizados, con su etapa de economía planificada estarían pronto por entrar a la etapa socialista, y luego a la comunista, ya con un desarrollo capitalista exacerbado. Creo que los chinos en ese sentido si están tratando de emular las tesis de Marx expuestas en el primer tomo de El Capital. Solamente un país, una economía altamente desarrollada podría entrar a esa etapa “comunista” por el desarrollo exacerbado, no de consumo, sino por la producción. En Honduras aun creemos que vendrá el “comunismo hermenéutico” y nos quitará todo, ¡no! El comunismo es una fase que no sabemos si la historia traerá a la dinamiza social, pero de algo si estoy seguro, no hay que confundir comunismo con autoritarismo; lamentablemente los ejercicios de implantarlo en el siglo XX fueron desastrosos, pero sirvieron de praxis y aprendizaje político para las futuras generaciones que Luchan por una sociedad más humana.


Descubre más desde Reporteros de Investigación

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario