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En este instante

La soledad del perro amarillo

El periodista Milton Benítez produce y conduce cada sábado el programa Perro Amarillo.
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El expresidente del Congreso Nacional, Carlos Orbín Montoya y el analista Raúl Pineda, al centro Milton Benítez.

Tegucigalpa, Honduras. El reflejo del sol en su silueta dibujaba este mediodía el típico estereotipo del periodista de las películas de los setenta, era una sombra a contraluz con  un cigarro en la mano y una taza de café a la par.

El centro de comidas polvoriento parecía un galpón olvidado, nada que ver con el área de juegos infantiles que hubo cuando funcionó en este lugar una franquicia de hamburguesas.

Las hélices de un ventilador hacían tal ruido que en la grabación de la entrevista, se oye como si fuera lluvia.

El sol atravesaba los cristales de vidrio y la esquina donde estaba el periodista era la única con sombra, pero muy debajo del ventilador para recibir de frente la frescura de las aspas que daban vueltas.

La calor no es algo nuevo para un periodista que salió de lustrar zapatos de las calles de Comayagüela y se convirtió en un conductor de televisión que nunca olvida el barrio donde creció y los nacatamales que le hacen sus vecinas.

«El café y el cigarrillo te relajan, del mundo del que estás queriendo salir, de ese cemento y de ese mundo en el  que se cosifica al ser humano y es casi un denominador común, el cigarro, el café para bajar la tensión, más en un país como este».

¿Y en la calle la gente qué te dice al verte?

– Perro Amarillo, jeje, responde Milton Benítez.

Poco a poco la plática se va haciendo más amena, para conversar con Milton Benítez –con diez años de ejercicio periodístico– hay que haber leído de historia, sociología y conocer la labor de los académicos que estudian la comunicación o a periodistas como Oriana Fallaci, Jesús Quintero, entre otros.

Su interés por el conocimiento lo han llevado a entrevistar y conversar con el lingüista, Noam Chomsky, al mismo tiempo, parafrasea en esta plática a Michael Foucault, los dos pensadores que sostuvieron un famoso debate en 1971 en Holanda, editado recientemente por una editorial bajo el título La naturaleza humana: justicia versus poder.

También ha compartido con Eduardo Galeano, dice el periodista cuya preparación para presentarse cada noche de sábado en la televisión nacional, a través del canal UNETV, la hace con una mirada antropológica.

Visita los mercados, platica con la gente en las calles.  Así –dice Benítez- ha ido descubriendo el montón de secretos ajenos que guarda un lustrabotas; a los taxistas que se levantan cada mañana y ya deben 900 lempiras: 300 de tarifa, 400 de gasolina y 150 de extorsión, 50 para lavar el carro.

A la  señora que graduó a sus hijos de la universidad vendiendo tortillas; o a las personas que trabajan en comidas rápidas y que si usted las observa al mediodía una compra una sopa, otro un churro; o a los motociclistas que deben endeudarse, sacar una moto y cada vez que llevan un pedido, las comidas rápidas les pagan un flete de 30 lempiras, así que deben hacer muchos fletes en un día para sobrevivir y cuando les roban su moto, la empresa no se hace responsable. En fin los temas están en las calles, afirma convencido.

«Vivimos en un país con estructuras de dominio explotador y son capaces de ejecutar seres humanos para quienes no estamos de acuerdo».

Benítez además es crítico de la corrupción arraigada en el periodismo hondureño que “trabaja al margen del bienestar social” y que según él, construyen fetiches como “nosotros estamos trabajando por la paz” y, por otra parte, hay un grupo de empresarios que amenazan con apelar a la justicia para callarle.

«Al sector de la prensa corrupta se vinculan empresarios, religiosos, unas organizaciones de sociedad civil que se ha inventado el poder mismo, entonces te sentís como aislado porque sólo tenés como único receptor y como única garantía al pueblo a quien llegás con la verdad…entonces hacer periodismo en Honduras, no es un riesgo, es más que un riesgo, es permanentemente andar una diana en tu familia, en vos, recientemente acabamos de ver lo que pasó con Rony Martínez (Le asesinaron un familiar) y son patrones represivos que se han venido repitiendo durante mucho tiempo».

«Cuando ya vaya pasando todo esto y haya más presión por derrocar la dictadura, entonces los periodistas tarifados comienzan a estigmatizar, a hacer apología del odio y es una forma de ponerte a merced de las circunstancias. Es un acto de heroínas y de héroes hacer periodismo en Honduras».

La trayectoria y calidad de su programa han tenido como consecuencia que periodistas como el argentino Pedro Brieger y medios europeos lo han retransmitido.

Benítez define al Perro Amarillo como una emisión fuera del mercado y de la mercancía de la información.

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Reporteros de Investigación (RI): ¿Te sentís como un perro amarillo solitario?

Milton Benítez (MB): Sí, de hecho el origen del Perro Amarillo es apelar un poco a Diógenes que vivía fuera de lo convencional y que pudo demostrar que desarrollaba filosóficamente pensamiento sin tener que estar supeditado, en aquel entonces con gran poder, a Alejandro Magno. Era muy crítico de cómo los otros filósofos se replegaban al poder; como el periodismo aquí, que te dice, sí pero no te podés pelear contra el poder, yo creo que -para lo que sospecho- esa es la única razón de ser de un periodista o de una periodista, es tener esa mirada, ese ojo, no ensañado, pero sí con verdad, abriéndole las puertas al pueblo para que pueda él juzgar. Es falso que te digan yo voy a tener neutralidad. El periodista tiene una responsabilidad histórica y es con su pueblo. Entonces Diógenes un subjetivo y mi programa tiende a ser subjetivo, es subjetivo por naturaleza, trata de vivir fuera de lo convencional, de la pauta, de lo que te dice después no podés hablar de las estructuras financieras porque el banco que está patrocinándote va a dejar de hacerlo.

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Me pasó en Canal 13, yo tenía a Banco Atlántida, Ficohsa y tomo posición por la no privatización de la Salud, entonces a los dos días, el dueño del canal me dice hay que quitar eso y le dije bueno, yo no voy a cambiar.

Era también poder reivindicar el trabajo de Jesús Quintero, un periodista que conocí, para mí de los mejores con Oriana Fallaci y Dominique Lapierre, preponderantes periodistas a nivel mundial que estuvieron fuera de ese convencionalismo y que nunca iban a coincidir con la matriz, no editorial y periodística, sino que en la matriz de auspicio de conseguir dinero porque aquí los bancos y la mayoría de empresas pagan para que no se digan las cosas.

RI: Me llama la atención que digás que te sentís solo, ¿Cómo un periodista que va creciendo en audiencia cada sábado, puede sentir soledad?

MB: Bueno soledad en relación a que quisiera yo que hubiera más Maribel Sánchez, más Wendy Funes, más Jorge Burgos, más Rony Martínez porque al final el número de periodistas en Honduras, no suman un 5 por ciento en dignidad, en cuanto a la comunicación ética, pedagógica y sí, en ese mundo en que se construye un imperio mediático, me siento solo. Digo solo relativamente dentro de lo que se puede, no puedo estar absolutamente solo teniéndolas a ustedes y a otro grupo de compañeros que estamos ahí luchando, pero cuando ves a más del 90 por ciento de periodistas nacionales e internacionales defendiendo lo indefendible, decís eh me siento al igual que el pueblo, solo.

RI: ¿Y qué te parece el éxito de Perro Amarillo al inicio empezó a publicitarse por redes, ahora cada sábado es como una cita entre diferentes personas en el país?

MB: Era un riesgo, me siento feliz. De verdad que me siento feliz, me siento muy feliz porque era un riesgo, el primer problema lo tuve con el dueño del canal, es muy difícil cuando se quiere romper el cerco mediático, justificar que podés tener un programa diferente a lo que están construyendo las corporaciones televisivas, la cosificación, el morbo, la frivolidad, donde no hay una pregunta inteligente, donde no hay un clima donde el invitado se sienta que puede interactuar, entonces el Perro Amarillo lo tuve que definir como unas 20 veces al dueño, pero al final dio apertura. La gente comenzó a darse cuenta que no era el nombre de un programa el que también determinaba la profundidad del mismo y fue creciendo, después la gente te miraba en Centro América y en Estados Unidos y después me empecé a motivar y a exigir comunicar con veracidad y con el compromiso y el riesgo que esto conlleva. Otro reto fue competir a las 9:00 de la noche de un sábado cuando la gente quiere divertirse.

RI: ¿Has estado en tus últimos recientes en medio de una escena del crimen acordonada, así salía el croma?

MB: jajaja no, no es croma, hemos estado haciendo escenografías, por ejemplo intervine el mueble donde transmite Jorge Aldana porque dos días antes habían sacado una información de los 10 periodistas más peligrosos que incitan al terror, dentro de ellos estaban periodistas de UNETV, Rony Martínez, Cesar Silva, Mauricio Rivera…pero UNETV es una gran cantidad de personas que corren riesgo…el aparato represivo se va a detener más en nosotros, pero exponemos a la familia, al camarógrafo y es de las injusticias de este trabajo que por momentos no vemos que hay intervención, entonces decidí hacer una escena del crimen de este país que está “asesinadísimo”, que está muy familiarizado con la cinta amarilla e intervine con Adolfo Facussé, Rodulio Perdomo y Eugenio Sosa, para aglutinar los tres sectores, el económico, social y empresarial y mostrar que era un canal que está siendo asesinado como el ser humano en Honduras, con esas campañas de desprestigio, de estigmatización y luego ya solo pegarle dos balazos; entonces, luego ellos tienen un número de casquillos, entonces cortamos unas cartulinas y la idea es mostrarle a la gente que sí antes de que le peguen los balazos ya lo han asesinado.

RI: ¿Cómo surge para vos esta inquietud de hacer periodismo, meterte al periodismo y hacerlo de esta forma?

MB: Fijate que yo era invitado por los canales de televisión como analista político y después del golpe de Estado, Jorge Zelaya llega como gerente, lo despiden de Televicentro y me dice que yo puedo compartir y que tenga un espacio de análisis, en ese entonces con Livio Ramírez, un poeta, con el que hemos tenido muy buena amistad. Vimos la necesidad de que existiera un trabajo, voy a ponerle comillas a intelectual porque en el país hay escasez de eso, pero sí un programa responsable, con análisis, con una investigación seria y que pudiera trabajar con entrevistas a profundidad con los opresores. Para mí fue una gran contradicción, por mi condición histórica, entrevistar a Billy Joya, a Romeo Vásquez Velásquez, ex jefe de las Fuerzas Armadas, personas que han estado ligadas a crímenes de lesa humanidad.

Pudimos tener a Helen Humaña que no va a tener tribuna en Televicentro, a Berta Cáceres, a Miriam Miranda, acercándonos al trabajo de ellas porque básicamente están construyendo la historia pero que el imperio mediático no va a darles el espacio.

RI: ¿Cuándo empezaste a hacer periodismo?

MB: Hace nueve años, voy a cumplir diez años.

RI: ¿Cuál es tu carrera?

MB: Sociólogo

RI: ¿Y ahora que comparás el ejercicio periodístico con la sociología qué diferencias encontrás?

MB: Bueno en los últimos años, la sociología también ha tenido una decadencia, es grosero valorar dos carreras de humanidades como el Periodismo y la Sociología, el problema es cuando caen en las manos de los comerciantes, nosotros tuvimos en la universidad una socióloga que creíamos que iba a tener una transformación, reformas educativas y lo que tenemos es un hecho histórico de mujeres y hombres judicializados, estudiantes que yo no me imaginé verlas con un grillete; también el periodismo es una carrera muy noble, para mí una de las carreras de carácter antropológico más interesante, pero en manos de Ferrari, de Maldonado, de los colombianos que compraron TSI pues se vuelve una mercancía y se desfigura el contexto de la riqueza de investigación, el clima de la pregunta, el impacto que le puede provocar tu pregunta a un ser humano y tener un primer plano en el silencio que se genera a veces en el programa, entonces yo creo que en este momento la academia no está generando ninguna diferencia, ambas carreras están en una decadencia increíble.

RI: ¿Si te dieran a escoger entre el periodismo y la sociología con cuál te quedás?

MB: Creo que están íntimamente ligadas. Ahora mismo estamos tratando de replantear el pensum y cuestionar a la carrera de periodismo, creo que me quedaría con ambas y profundizaría en ambas porque tienen que ver con el comportamiento del ser humano y esa antropología que existe en las dos carreras me parece importante que la rescatemos, debemos cuestionar seriamente al Colegio de Periodistas, al decano de la carrera de periodismo; no aceptó, yo lo quise entrevistar porque están sacando una gran cantidad de personas que incluso el pensum les limita su capacidad de comunicación y de investigar y eso sumado al número de universidades privadas que están sacando ahora ya no periodismo sino comunicaciones, entonces hablan de publicidad, marketing. Es una necesidad fundamental de los grupos de poder, hacer desaparecer el periodismo porque sólo existe lo que hace, en la sociedad, la caja tonta.

Hoy lo pudimos ver, todo este fraude quienes lo han podido salvar y quienes han podido consolidar al dictador es el “periodismo”.

“Hago antropología diariamente desde el periodismo”

RI:¿Estás de acuerdo con que el periodismo es holístico que en cada pieza periodística hay antropología, historia y toda una cantidad de ciencias que tiene que ver con la humanidad y con las ciencias sociales?

MB: Por supuesto, si hay una carrera que te reúne todo es abordaje en una visión amplia, es el periodismo que puede construir al ser humano o lo puede deconstruir. Si tenés mayéutica en términos filosóficos es en el periodismo, si tenés un ejercicio de la estética es en el periodismo, si tenés un ejercicio de la deontología es en el periodismo, si tenés la construcción o deconstrucción del paralogismo, en el marco de la sociología, es en el periodismo.

Ahora en Honduras, el egresado o egresada de la carrera tiene que comprar su espacio en una televisora, eso lo obliga a tener que hacer otro tipo de cosas, vender y los mercados están muy cerrados. Los canales no tienen un nicho de recepción fundamentado en la ética entonces quienes destruyen a la y el periodista es el medio de comunicación.

RI: ¿Y dónde nació Miltón Benítez?

MB: En una colonia mágica, en el barrio Las Mercedes, en Comayagüela, en frente del Mayoreo. A los siete u ocho años -vengo de una familia exageradamente pobre- yo tenía que lustrar zapatos y la vida fue un poco noble conmigo, me hice lector por oficio, yo lavaba carros y lustraba zapatos frente al Ministerio de Educación, en los 80, que había un gran parqueo y ahí había un señor que vendía libros por La Navarro y había un señor que no sabía leer ni escribir, entonces a mí me tocaba leerle los libros y por cada tres libros que le leía me daba un libro.

Entonces, yo leía La Ilíada a los 10 años, comencé a leer a Tertualino, a Nietzsche, a Kant… a temprana edad, pero por oficio. Ahí encontré periodistas de primer nivel, leí un libro de Dominique Lapierre y Larry Collins, Esta noche la libertad, sobre Mahatma Gandhi.

A mí me encantaba el periodismo, me encantaba comunicarme, porque en esa síntesis de dos investigadores que se van a la India y me hacen conocer a un personaje y todo su contexto o leer a Pierre Kalfon y conocer darme cuenta de Latinoamérica por un texto, o sea, aquella capacidad de investigación y de síntesis, creemos que el periodismo se reduce al aspecto televisivo, pero realmente donde está la riqueza del periodismo es en lo escrito, en lo investigativo.

 RI: ¿Tuviste una niñez dura o te la tomaste más como aventura?

MB: Un poco dura sí, la pobreza es dura, en todos sus sentidos es dura, pero rápidamente me involucré con movimientos estudiantiles. Eso te hace disminuir un poco la carga.

RI: ¿Lustrabas zapatos y estudiabas en la tarde?

MB: Sí lustraba zapatos y me iba al Aguilar Paz en la noche. A Elpidio Acosta, era el director, le llamó la atención por qué un niño a los 12 años estaba estudiando en el Aguilar Paz, en la noche, entonces me empezó a involucrar en los frentes, me dijo que si podía cambiarme a la mañana.

RI: ¿En ese momento no aparecían los cadáveres de jóvenes en costales si andaban en el movimiento estudiantil aunque era la década de los 80?

MB: Sí, pero habían desaparecidos, pero los escuadrones de la muerte también te torturaban. En los 90 fui víctima de eso, estar en el DIN sólo por protestar y estar dos días  y salir torturado, con unas secuelas increíbles.

RI: ¿Te torturaron por ser dirigente estudiantil?

 MB: Sí estábamos en una toma en el Aguilar Paz, habían violado y matado a una niña. Un caso que quedó impune en el Aguilar Paz, de unos militares. Y se comenzó a luchar porque querían poner un uniforme, nos tomamos el Aguilar Paz, salimos en movilización al Congreso Nacional, nos capturaron, estuvimos tres o cuatro días en el DIN privados de libertad fue una situación muy difícil, fue una cosa bien compleja, bien dura porque sentís lo que estamos sintiendo los periodistas hoy en día, la humillación, la impotencia de que tu vida depende de cuando el asesino disponga, como lo dijo en el programa Osorto Canales que él conoce las personas que emiten las órdenes desde casa de gobierno.

 RI: ¿Entonces salís del Aguilar Paz, entrás a la universidad, salís de Las Mercedes o ahí vivís aún?

 MB: No, tengo que salir al exilio. Fue un momento doloroso, al final ya no podía estar en Honduras y era aquella disyuntiva ¿cómo voy a abandonar a los compas, a las compitas? Tengo que salir a El Salvador y luego me voy a Chile y se da un acto importante cuando empiezo a trabajar políticas con personas que tenían una visión del mundo mucho más humana y realista, el compromiso crece y empiezo la etapa de formación política y filosófica para retornar al país.

RI: ¿Sos un periodista de izquierda?

 MB: Sí podría decir un periodista con una visión muy clara, con una consecuencia de mis actos definidos de estar al lado del pueblo, creo que el término de izquierda o derecha debe seguir prevaleciendo y es, los pobres y los ricos, soy un periodista con un compromiso permanente por la justicia, permanente por la igualdad.

RI: ¿Ser de izquierda implica ser comunista como dicen je je los militares “comunistas delincuentes”, asocian la izquierda con el comunismo y al mismo tiempo con la delincuencia jejeje?

 MB: Sí ellos tiene una visión caricaturesca. No aquí en Honduras no hay comunismo. De hecho el PC dejó de existir hace mucho tiempo, Pepe Lobo fue del Partido Comunista, hay dos países El Salvador y Nicaragua cuyos gobiernos llegaron con un corte histórico que ahora es muy diferente.

RI: ¿Y para que lo entienda la prensa hondureña que habla mucho que acá hay gente de izquierda, “ñangaras”, sin entender muy bien de qué hablan, qué se les puede explicar para que ellos entiendan las razones históricas de este término durante la Revolución Francesa?

 MB: Yo creo que les debe quedar claro que o se es rata o se es un ser humano, lo más cercano es una persona a la que estigmatizaron de izquierda y que en hora buena está del lado de la justicia y el otro lado, es ser rata, una persona que está dispuesta a vender sus valores.

El periodismo aquí ha hecho un esfuerzo en vano para estigmatizar a las personas que pensamos diferente y dicen es más fácil que los califique de izquierda, de comunistas, de ñangaras, pero obviamente ser de derecha es la cosa más hedionda que puede existir. A mí lo vulgar que me parece de los comunicadores al servicio del poder es que todos aguantaron hambre.

Yo estoy de acuerdo con que sea un represor Elvin Santos y Carlos Flores Facussé, estoy de acuerdo con que Canahuati y Miguel Facussé tengan que matar personas para detener el chorro de sangre que sostiene su riqueza, pero Renato Álvarez o este señor Eduardo Maldonado, Esdras Amado López, como es posible que ahora quieran exponer a personas que siguen manteniendo la ética y la razón por la cual se graduaron como periodistas.

RI: ¿Fijate que me parece que hay resistencia a la etiqueta de izquierda porque se coincide con que no hay formación ideológica para eso, qué te parece?

 MB: Sí de acuerdo, totalmente de acuerdo. El problema es que hay que definir el término y el concepto y aquí no hay una escuela más reaccionaria que la Escuela de Periodismo en la actualidad. Fui amigo de Guillermo Medina Chocano pionero de la sociología y hablábamos de eso que ahora la Sociología está egresando personas que no parecieran sociólogos.

Pero ellos llaman periodismo de izquierda al periodismo ético, justo, consecuente, que no está alineado o que no está haciendo fila para sacar un cheque del Seguro Social, Banco Ficohsa, de los militares que chorrean sangre, entonces los que no hacen eso, son periodistas de izquierda.

RI: ¿Y tu vida actual cómo es?

 MB: Muy agradable, gozo del divino privilegio de la libertad de saber que me puedo levantar y me puedo tomar un café que no chorrea sangre. Tengo hijos e hijas y creo que más allá de eso tengo una vida bien sencilla, bien simple y eso lo hace bastante interesante levantarme y pensar que debo seguir investigando sobre la película que estamos trabajando sobre Berta Cáceres, saber que me tengo que levantar y pensar que el sábado tengo que hablar sobre cómo los compañeros de Estados Unidos van a evitar enviar remesas…tengo una vida súper desafiante, tengo que cuidarme que no me maten. Hay tensión porque estoy viviendo situaciones de estrés, el doctor me dice tiene que aplicarse una crema de “me olvido de todo” y no puedo, salgo y veo que un hombre gana 3000 lempiras o la persona que me atiende en ese lugar gana 4500 lempiras (un poco más de la mitad de un salario mínimo) o desmitificar que Juan Orlando en 2013 prometió seiscientos mil empleos y que ahora también está prometiendo seiscientos mil empleos.

RI: ¿Y ahora tus sueños cuáles son?

MB: Morir como vivo.

RI: ¿Pero no es que le estas copiando esa frase a Silvio Rodríguez?

 MB: jeje no la verdad que me acordé de Oscarito (un amigo que trabajó junto a Roque Daltón) que decía voy a terminar mis días como los comencé a escribir, quiero ver crecer a mis hijos con estándares de vinculación humana al igual que yo porque así estoy viendo morir a mis padres.

RI: ¿Qué más querés decir al pueblo hondureño?

 MB: Que hagamos una transformación del país, el país lo merece, es muy fácil, quedó mostrado en el fraude estructural, son cada día menos los que tienen el poder y lo han adquirido de manera corrupta, ilegítima, criminal.

Si hay algo que le puedo pedir al pueblo es hacer extensión de tu trabajo, del trabajo de Sandra Maribel, de una chica de Radio Progreso que la miro en medio del humo, no nos olvidemos de personas que cuando las atravesó el acero soñaban con un país de igualdad.

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