Por Wendy Funes
Nueva York, Estados Unidos | Reporteros de Investigación. La corriente glacial de la ciudad con rascacielos quemaba los labios. Un lunes helado en Nueva York. El quinto día en el calendario del juicio del ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado.
Después de una hora y 45 minutos de hacer una fila que empezó a las 6:00 de la mañana, el público y periodistas pudieron ingresar al Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.
El primer filtro fue una revisión de seguridad y luego había que entregar los dispositivos electrónicos para hacer una nueva fila por una hora más para después subir al piso número 26.
En la altura de la corte, desde el vidrio de los ventanales, se veía el panorama neoyorkino en todo su esplendor.
El salón donde enjuician a Juan Orlando tiene una alfombra ocre con círculos amarillos y 10 lámparas en hilera iluminan el espacio adornado con cortinas rojas y con paredes forradas con una madera del mismo color de las bancas donde se sienta el público.
La bandera de Estados Unidos yace en la parte más visible de la sala detrás de la espalda del juez Kevin Castel, sentado en el centro de la escena judicial. De su lado izquierdo, comparecen los testigos y en seguida están las 18 personas que integran el jurado.
Desde donde está, el jurado puede ver a los fiscales colocados de frente al juez y detrás de los acusadores del gobierno de Estados Unidos, están los asientos del acusado y sus defensores.
Posteriormente, con una valla que lo divide, y de frente al juez, el público puede presenciar el juicio.
Este tribunal que enjuició en 1916 reclamaciones derivadas del naufragio del Titanic, este febrero de 2024 conoce el cataclismo de un Estado hundido por el tráfico de cocaína. Tráfico de cocaína liderado por el presidente de este país con una extensión de 112, 492 kilómetros cuadrados y nueve millones de habitantes.
Un país situado en América Central que en 2011 alcanzó una tasa de 86.5 homicidios por cada cien mil habitantes.
En 2013, la tasa ascendió a 79 y fue considerado el más peligroso del mundo. Ese mismo año, Juan Orlando Hernández presidía el Congreso Nacional y aspiraba a la presidencia de Honduras mientras traficaba armas y cocaína, según la tesis acusatoria.
Sobornos a JOH y lavado con Embajada de Israel
Por esos mismos días, el traficante de drogas colombiano Alexander Monroy Murillo, entregaba sobornos, con la banda de traficantes de droga los Valle Valle, al entonces candidato presidencial Juan Orlando Hernández por 2.4 millones de dólares.
Llegó a mover quinientos millones de dólares para el Cartel de Sinaloa y en su carrera como traficante, acumuló ganancias personales de cincuenta millones de dólares de 2008 a 2015, año en que se entregó a la justicia de Estados Unidos.
Participó además con la Embajada de Israel en Colombia en una conspiración de lavado de activos del tráfico de drogas, de acuerdo con el testimonio rendido este lunes ante el jurado.
El testigo Monroy Murillo reveló que movían dinero del lavado de activos del tráfico de drogas, en equipaje diplomático de la Embajada de Israel en Colombia.
Durante el interrogatorio de la defensa, respondió que lavaban el dinero a través de una funcionaria de la Embajada de Israel en Colombia que tenía pasaporte diplomático y que le pagaban el 3% del dinero transportado de Honduras a Colombia.
A la funcionaria se le pagó desde 2008 hasta finales de 2010, respondió el testigo ante preguntas de Raymond Colón, defensor de Hernández Alvarado.
En total, ¿cuánto dinero llevaban de Honduras a Colombia?, interrogó Colón. El testigo respondió: alrededor de ciento cincuenta millones de dólares.
Sostuvo que traficaron drogas entre 2008 y 2015, con César Gastelum, encargado de Cartel de Sinaloa en Honduras, y que financió la campaña presidencial de Juan Orlando Hernández con dos millones cuatrocientos mil dólares.
Gracias a sus conexiones pudo mover 200 toneladas de cocaína por Honduras (200,000 kilos).
Durante el interrogatorio de la defensa, “Pérez” o Monroy Murillo testificó que pagaban cien mil dólares mensuales a un mexicano con conexiones en la policía de tránsito y para obtener información sobre movimientos en la Policía Nacional de Honduras
Sobre ¿Si la persona mexicana les proporcionó algo más además de licencias? El testigo dijo que papeles falsificados con los cuales “me presenté a sacar pasaporte y visas mexicanas” para viajar entre Honduras y México.
El testigo explicó que una persona a la que solo identificó como Mario y que tenía “el segundo puesto más importante en Puerto Cortés” –dijo– le pidió dinero para la campaña de Juan Orlando y que el primer soborno fue dado a través de los Valle Valle.
Miguel Pastor
El Case 1:15-cr-00378-PGG, Document 156, que contiene el juicio de Estados Unidos contra el ex diputado Fredy Nájera revela que ”durante el verano de 2012, el acusado (Nájera) se reunió en San Pedro Sula con Cesar Gastelum, Fabio Lobo, Pastor Mejía, CW-1 y CW-2, entre otros”.
“(Durante la reunión, Fabio Lobo y Pastor Mejía acordaron brindar al Cartel de Sinaloa acceso sin trabas a Puerto Cortés para fines de narcotráfico a cambio de sobornos. Miembros del Cartel de Sinaloa sobornaron al acusado aproximadamente $ 100,000 en la reunión”.
“También sobornaron a Fabio Lobo y Pastor Mejía durante la reunión con aproximadamente $ 100,000 y $ 250,000, respectivamente. Durante la reunión, el Cartel de Sinaloa también acordó contribuir con aproximadamente $ 2 millones a la infructuosa campaña del Pastor Mejía a (para) la presidencia de Honduras”.
El juez suspendió la declaración de Monroy Murillo a eso de las 5:00 de la tarde. Continuará este martes 27 de febrero. Su testimonio inició a eso de las 3:45 de la tarde de lunes. Habían pasado unas seis horas de audiencia cuando el testigo sorprendió con sus revelaciones.
Ocho horas de audiencia
Antes de él compareció la agente de la DEA, Jennifer Taul; el traductor que pasó 250 horas haciendo reseñas de audios y 500 horas haciendo las reseñas de documentos con evidencias del juicio contra el ex mandatario. Ellos fueron antecedidos por el interrogatorio del detective de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico Miguel Reynoso sobre las narco libretas decomisadas a Magdaleno Meza.
El interrogatorio de la defensa se prolongó tratando de descalificar al testigo al mismo tiempo que maniobraban para demostrar irregularidades en el control de evidencias llevado a cabo en Honduras (conocido como Cadena de Custodia).
El juicio comenzó a las 9:00 de la mañana con el ingreso de juez Castel.
Unos minutos después con un traje negro y corbata fue llevado sin aros de presión ni uniforme, el ex mandatario de Honduras.
Lucía con el rostro sereno y una sonrisa. Saludó a personas del público. Se le veía la cabeza un poco gris por las canas, las manos firmes y gestos con determinación mientras hablaba con sus abogados.
Desde que llegó, tenía un bote con agua, veía a menudo su ordenador portátil para revisar documentos del juicio, sonreía de vez en cuando y en el transcurso del día dijo que no con la cabeza mientras escuchaba el testimonio de Monroy Murillo sobre todo cuando se mencionaba a Tony Hernández.
Durante ocurre su juicio, permanece en su silla, con una cubierta mullida. Se sienta junto a sus defensores Renato Estabile cuya postura corporal, siempre con el cuello altivo, se parece a la de un bailarín de danza clásica; luce menos vehemente y menos mediático que su colega de equipo Raymond Colón.
Del otro lado, están los fiscales que parecen fríos, solo aplicando la técnica jurídica. Delante de ellos, los gestos del juez Castel sugieren que es un hombre ejecutivo, un juez ágil que suele irritarse con la dilaciones injustificadas de la defensa durante los interrogatorios. Como en otro circuito de entendimiento del caso, el jurado diverso, integrado por personas de diferentes edades, viste de manera casual, mientras trata de comprender un país y un ex presidente que empezaron a conocer el 21 de febrero pasado.
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