Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. A inicios del siglo se ejecutaba a jóvenes para limpiar los barrios de delincuentes, mas cuando Juan Orlando Hernández (JOH) tomó el poder y consolidó el narcoestado, la evolución de asesinos a sueldo ejecutó críticos, rivales, periodistas, luchadores antinarcóticos, fiscales, defensores y políticos.
Han pasado 15 años de la estela criminal que se consolidó cuando JOH tomó la presidencia del Congreso Nacional, pero sigue siendo un espíritu criminal con influencia en la política hondureña.

A menos de 72 horas de las elecciones generales en Honduras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que dará un indulto al ex mandatario de Honduras condenado por tráfico de drogas, Juan Orlando Hernández. El indulto lo dará si gana Tito Asfura, anunció como si quisiera hundir al candidato nacionalista.
El indulto quiere decir perdón de la pena, otorgado por un presidente del Poder Ejecutivo, a un criminal condenado.
Con esta decisión, el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman, el mismo que acusó a Jeffrey Epstein, y también a su amigo Juan Orlando Hernández, quedaría burlado por Trump.
Mientras se baraja la posibilidad de dejarlo en libertad, es necesario recordar que Honduras llegó a ser el “país más violento del mundo” cuando JOH era el presidente del Congreso Nacional de Honduras y Porfirio Lobo era el presidente (2010–2014).
Limpieza mortal

En la era de JOH entre 2010 y 2022, la mayoría de los homicidios muestran escenas del crimen extremas en una lógica de disputa del mercado criminal por territorios, extorsión, desplazamiento de cúpulas narcos tradicionales para el ingreso del control estatal, comandado por Juan Orlando Hernández.
Los encostalados, torturas, ejecuciones espectaculares, asesinatos de personas en conflicto con el mandatario funcionaron como mensajes y prueban la existencia de estructuras con capacidad logística, protección y casi total impunidad.
A partir de que Juan Orlando Hernández tomó el poder, los asesinatos fueron más ejemplarizantes.
Hubo escenas con tortura extrema, desmembrados, encostalados, cadáveres exhibidos en las vías más importantes de las ciudades.
Asesinatos de rivales de Juan Orlando Hernández Alvarado y circulación de armas con mayor potencia.

Un ejemplo del asesinato de Rivales es el crimen contra el narco, Franklin Arita, ejecutado con bazuca en el occidente, en la frontera con Guatemala.
Pacto con la MS-13
Juan Orlando trabajó con la Mara Salvatrucha, creció la extorsión, había un control narco de territorio monopolizado y entrega de territorios a las industrias extractivas que podían matar ambientalistas y defensores de territorios con impunidad. Hubo silenciamiento de personas defensores y periodistas.
La muerte fue usada para consolidar rutas, apropiarse de plazas de droga, enviar mensajes, eliminar rivales, proteger cargamentos de cocaína, limpiar testigos de manera profesional.
Al mismo tiempo las impunes estructuras de maras, pandillas y narcotráfico, en colusión con políticos, incrementaron los femicidios en conexión con el crimen organizado.
Los cuerpos aparecían encostalados, desmembrados o quemados, con tortura, saña, enterrados de manera masiva con retroexcavadoras, hubo ejecuciones sumarias selectivas en zonas concurridas.
El ocultamiento y manipulación de la escena del crimen de poder se convirtió en una práctica generalizada.
Rosario de víctimas: lo hemos contado desde 2021

El segundo líder nacional de la Mara Salvatrucha (MS-13) fue asesinado por encargo, estando en una prisión controlada por militares. El crimen ocurrió meses antes de la extradición de JOH.
Jairo Anwar Orellana Recinos, conocido como Anwar o «Kawas» estaba cautivo por ser sospechoso de cometer el asesinato por encargo de dos fiscales que investigaban al clan de Juan Orlando Hernández.
Juan Orlando Hernández y la MS se apoderaron de las plazas del microtráfico en las ciudades y fueron desapareciendo a los narcomenudistas, además tomaron el control de laboratorios de procesamiento de hojas de coca y desarrollaron profundas conexiones políticas a nivel central, con gobiernos locales, trabajaron junto a policías y militares.
El uso político de la violencia
El documento 694 del United States y Juan Orlando Hernandez, S7 15 Cr. 379 (PKC), evidencia de forma más clara la forma en que el asesinato y la violencia no solo tenía un efecto correctivo para quienes tenían información o fallaban en el negocio sino que se usó políticamente a conveniencia del mandatario de Honduras para incidir en la intención de votantes.
Este escrito también evidencia las coordinaciones de la MS con el director de la Policía Nacional de Honduras, Juan Carlos Bonilla, alias El Tigre Bonilla.
Este escrito dice que «GX405. Alrededor del 29 de septiembre de 2015, Alex Mendoza (El Porky), Campbell (El Viejo Dan) y Anwar tuvieron una llamada durante la cual discutieron que Los Cachiros estaban ahora detenidos en Nueva York y estaban jugando al «gato y al ratón» porque habían renunciado a todas las «rutas» que «el Presidente» (JOH) les había dado como parte del trato».
JOH además asignó un equipo élite de policías para tratar de matar al narcotraficante, Bayron Ruiz. Además se le atribuye el asesinato del testigo Magadaleno Meza en 2019.
Tras el crimen contra Meza, un grupo de pistoleros desconocidos en motocicletas asesinó a Ildefenso Armas, el alcaide de la instalación en la que fue asesinado López Sanabria/ (Magdaleno Meza dueño de las narcolibretas). Lo mataron en Tegucigalpa, dice la acusación», dice la sentencia de cadena perpetua de Juan Antonio Hernández.
En junio de 2022, Ericka Bundy, esposa de Magdaleno Meza, fue asesinada. Estos son solo algunos de los crímenes más conocidos del récord criminal de la MS al servicio del clan Hernández Alvarado.
Hay otras víctimas y rivales en los que no se ha mencionado participación directa de la MS sino de sicarios de cuerpos de armados del Estado.
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