Santa Rosa de Copán, Honduras | Reporteros de Investigación. El Padre Fausto Milla cumplía años el 21 de octubre, pero siempre lo celebró el 22 de octubre y siempre decía: No me feliciten el 21, cumplo el 22 porque no me gusta celebrar con los “chafarotes” (militares).
Sus ojos sinceros y gestos simpáticos, hacían alusión al Día de las Fuerzas Armadas que se celebra cada 21 de octubre en Honduras. Era una forma de mostrar no solo su vocación de rebeldía sino una memoria persistente para evocar las cruentas violaciones a derechos humanos del militarismo en este país de América Central.
Una de sus últimas luchas sociales fue revertir el Golpe de Estado de 2009 y trabajar por la justicia. El Padre Milla tenía una esencia revolucionaria para predicar el amor de Dios desde otra concepción menos religiosa y siempre entregaba alegría a quienes le rodeaban.
Su sonrisa dejó de iluminar desde el occidente hondureño, el 24 de noviembre de 2023. El Padre Milla pasó sus últimos días en la Casa de la Salud de Corquín, Copán.

Al morir heredó a la persona más cercana a él, Denia Mejía Chinchilla, la dirección del Instituto Ecuménico de Servicios a la Comunidad (INEHSCO) y dejó también una herencia para el Padre Ismael Moreno. Milla pensó que solo Moreno sabría apreciar el significado de ese objeto.
En 1983, Fausto Milla y Guadalupe Carney eran amigos cercanos, unidos por sus ideales revolucionarios. Estaban en Nicaragua y dos meses antes, Milla viajó a México, mientras Carney volvió a Honduras. Era el año 1983. Entonces Carney desapareció en Olancho. Después de eso, Milla vivió una profunda depresión, contó Mejía quien conserva además correspondencia entre ambos sacerdotes.
Antes de despedirse, Carney le dio un maletín. Esa fue la última vez que Milla lo vería con vida.
Al Padre Guadalupe Carney lo desaparecieron en una supuesta operación del Batallón 3-16 de Honduras y la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Documentos desclasificados por el ex comisionado Nacional de Derechos Humanos, Leo Valladares, revelaron que «instructores de la CIA y del Pentágono, quienes entrenaron a los contras, estaban presentes en “El Aguacate” durante la detención del Padre Carney…Carney fue subsecuentemente torturado y luego fue lanzado “vivo desde un helicóptero” sobre la selva hondureña».
Vea: La CIA en Honduras y la desapariciòn forzada
Al sacerdote Ismael Moreno (Padre Melo) se le salieron las lágrimas cuando recibió el maletín.
A un mes de la muerte de Fausto Milla, cuando celebraba una misa en honor a él, el Padre Melo recibía de las manos de la defensora de derechos humanos, Denia Mejía, el maletín de Carney, como vestigio histórico, que le trajo recuerdos de la lucha social y la violencia estatal que vivió Honduras en la década de los ochenta.



Este era el cantico preferido del Padre Milla.
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