El concepto de lo imaginario  en  Castoriadis

Por: Rossel Montes

El filósofo de la imaginación social, cofundador del legendario grupo revolucionario y de la revista del mismo nombre, Socialisme ou Barbarie, cuyo pensamiento germinal de lo político y social inspiró de manera importante los acontecimientos de Mayo del 68 en Francia, fue economista y ejerció como funcionario de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, luego psicoanalista en ejercicio, reconocido sovietólogo y personificación de la conciencia crítica de la izquierda internacional, Cornelius Castoriadis falleció el 26 de diciembre de 1997, en Paris a la edad de 75 años. Le sobreviven su esposa Zoé, su hija Cybèle y una hija mayor Sparta.

Antes de la aparición teórica de su concepto de lo imaginario, Castoriadis tuvo una prolífica producción e investigación que sería de su primer etapa como militante, mas política-sociológica para así posteriormente girar hacia el psicoanálisis y su crítica al marxismo, y me refiero a la revista “Socialismo o Barbarie” para así pasar a lo que Yo llamo su etapa más ontológica; donde emerge su ontología de la creación y de la indeterminación y lo imaginario.

El concepto de lo imaginario ha sido usado por diferentes disciplinas, sobre todo por la sociología, política, psicología, historia y de alguna forma la filosofía y la historia de la filosofía.  La epistemología de la teoría social no dio mucha cabida al concepto de lo imaginario, tal como lo denuncia Cornelius Castoriadis en casi toda su obra, sobre todo en su obra “La institución imaginaria de la sociedad” (1975). Castoriadis rastrea el uso de los imaginarios desde la filosofía griega, pasando por Kant, Marx y el concepto de praxis hasta llegar a Freud y el descubrimiento de la psique. La teoría sociológica clásica no dio lugar al concepto por el gran peso del positivismo y cientificismo  de la época; la antropología será la ciencia social que se acercará más o menos al concepto de imaginario y lo simbólico sobre todo con antropólogos como Cliford Geertz y buena parte de la teoría antropológica como bien lo narra el antropólogo norteamericano Marvin Harris en «El desarrollo de la teoría antropológica».

No será hasta que aparece el filósofo, sociólogo, economista y psicoanalista greco-francés Cornelius Castoriadis que le da una impronta más precisa al concepto de Lo imaginario. Castoriadis vincula el concepto que viene del inconsciente y  aborda desde el mundo histórico-social, a la formas de determinación social, a los procesos de creación por medio de los cuales los sujetos crean sus propios mundos. Uno de los grandes aportes fue la creación de una ontología de la creación, cuestión que según él no había sido abordada por el pensamiento heredado, y las ontologías predominantes, en este caso su polémica con la ontología fundamental de Heidegger, será pensar el ser desde la creación, desde lo magmático. Son varios los pensadores que intentaron llevar la ontología de Heidegger mas allá, el caso de Levinas es muy importante, la superación de la ontología por la ética, cosa que hará el profesor Dussel con su “Ética  de la liberación”, Habermas y Apel con su “Etica del discurso” y más recientemente la filosofa española Adela Cortina con su Ética cordial.

“Para Castoriadis, un imaginario social es una construcción socio histórica que abarca el conjunto de instituciones, normas y símbolos que comparte un determinado grupo social y, que pese a su carácter imaginado, opera en la realidad ofreciendo tanto oportunidades como restricciones para el accionar de los sujetos. De tal manera, un imaginario no es una ficción ni una falsedad, sino que se trata de una realidad que tiene consecuencias prácticas para la vida cotidiana de las personas”. (vera, 2001, p.31).

Para Castoriadis la imaginación es la creación humana indeterminada, por tanto es cambio radical de la sociedad y del mundo histórico-social. El cambio social implica para nuestro autor rupturas y discontinuidades que no pueden ser pensadas con el pensamiento heredado  la lógica conjuntista-identitaria, es decir, es la vieja lógica donde las cosas solo pueden ser iguales así mismas, las cosas están determinadas radicalmente y el momento de la creación no es experimentado o es anulado.

El cambio aparece  a través del imaginario social, de ahí que todas las sociedades  construyen sus propios imaginarios.  Como lo explica la cita anterior, lo imaginario no es falsedad, o algo fuera de lugar, contiene una carga ontológica fortísima,  es una esfera de la realidad, así mismo como otras realidades, como el cosmos, la materia, la psique, la praxis, el mito, lo simbólico, lo imaginario parte de lo imaginario radical para así modificar lo social instituyente.  Castoriadis pensaba que había algo más radical que la racionalidad de occidente, y eso era lo imaginario, como sabemos la racionalidad de la que tanto se jacta occidente, devino en un tipo de racionalidad instrumental como bien lo expone Horkheimer y Adorno en «Dialéctica de la ilustración» y que se configuró como el elemento fundamental sobre la cual ser erigirá la sociedad de masas capitalista. Tal como lo dejó claro la crítica de la Escuela de Frankfort, la Razón instrumental cosificó la subjetividad humana, creando la posibilidad de crear hombres unidimensionales (Marcuse), maquinas para trabajo, para consumo, también el escenario para los totalitarismos. Pero antes de lo imaginario social, antes de que la psique pase a dar forma a lo social, el imaginario radical configura el ámbito de la creación; la imaginario radical es la capacidad de la psique de crear afectos,  flujo constante de significaciones, deseos, es radical porque es fuente de creación, (Poiésis)  Según la ontología clásica griega es pasar del no ser al ser. Lo imaginario radical es algo fundamental de la psique.  Lo que es, es producido por la imaginación.

La irrupción de la psique con el ser humano, nace cuando este ser biológico quiere darle significados y simbolismo al mundo que el mismo está creando, pero el imaginario de Castoriadis no se centra en el psiquismo individual, sino en el social.

«Lo imaginario como creación en el campo histórico-social es el terreno donde fluye la invención con la fuerza de un magma que brinda la oportunidad de crear otras formas sociales distintas a las establecidas» (vera, 2001, p.36).

El imaginario social es un magma de significaciones, como tal regula y orienta la praxis de los miembros de la sociedad. Orienta su manera de sentir, pensar y percibir la realidad. Tal como asevera Castoriadis que es el ser es creación o no es nada, la ontología de la creación de Castoriadis le huye al determinismo o causas heterónomas, Castoriadis le apuesta por la autonomía, el proyecto de autonomía y su producción teórico-político está conectada fuertemente con tu teoría ontológica del ser y su teoría sociológica y psicoanalítica del origen del magma de significaciones. Sobre todo a Castoriadis le interesaba intentar explicar el porqué una sociedad se mantenía unida.

Tal como nos dice Manuel Vera en la cita anterior, la sociedad va creando otras formas de convivencia social a través del imaginario social radical, para así dar paso a lo nuevo, en ese sentido, la dialéctica de Castoriadis es la dialéctica de lo viejo y lo nuevo, una interrogación sin fin. Lo imaginario radical para ser realmente efectivo debe utilizar los simbólico, y es aquí donde estas manifestaciones de la psique se entrecruzan, lo imaginario debe utilizar a lo simbólico para darle a la sociedad una vida efectiva, si esto no se diera, la sociedad seria un caos magmático.

La ontología de la creación (Poiesis) en Castoriadis viene a darle al sujeto su verdadero lugar, tal como lo he explicado en otros apartados como la ontología del ser social de Marx, el concepto del hecho social en Durkheim o el concepto de praxis en Marx, sobre todo con Marx ya que con este ultimo Castoriadis someterá a crítica todo el edificio teórico del marxismo; pero del cual extraerá mucho de su producción filosófica y teórica, sobre todo la preocupación por el otro, y la alteridad, lo que al mismo tiempo tendrá profundas consecuentes éticas y políticas.  No hay que olvidar que las elucubraciones meta-teóricas, ontológicas y metafísicas en Castoriadis serán para pensar la posibilidad de la creación de una sociedad más autónoma y menos alienada o heterónoma. Castoriadis era partidario de una sociedad autogestionada, en ese sentido era continuador del viejo proyecto de democracia radical que inició en  Grecia, continuó de alguna forma con la irrupción de la subjetividad moderna y la emergencia de la democracia y la emergencia de la democracia participativa en el siglo XX. Castoriadis se une a las discusiones posteriores a la teoría elitista de la democracia de Josep Schumpeter, la teoría participativa de la democracia de Carole Pateman, la democracia radical de Claude Lefort, Adela Cortina y Chantal Mouffe.

Tal como nos indica Yago Franco el sujeto ocupa un lugar importante en toda la producción teórica de Castoriadis,  y depositará en el sujeto toda expectativa de cambio social y revolucionario. Para Castoriadis no hay individuo sin sociedad, la sociedad está en el individuo.  Para Castoriadis el sujeto es la psique socializada, siempre en busca de transformar lo instituido y crear lo social instituyente, crear otras forma de convivencia social.

Castoriadis es un autor complejo, complejo por su erudición, cuestión a la cual no está acostumbrada la academia, que tiene una fijación por fragmentar el conocimiento al límite y no pasar de una ciencia a otra, por mucho que digan que practican el “holismo” y la “interdisciplinaridad”. En Honduras, el concepto de imaginario apenas se menciona, y si se hace, no se explica bien o se hace insuficientemente, de forma superficial. Es evidente que la teoría social está evolucionando en nuestro país.

El concepto de lo imaginario viene a revolucionar la vieja epistemología y ontología de las explicaciones sociales, es una herramienta que debe ser mas explotada y explorada, ya está pasando en América-latina, Honduras siempre por detrás de todo, como casi siempre, pero poco a poco hay individuos que están aportando, a pesar del ninguneo, y de las pocas oportunidades que hay para la investigación teórica, filosófica y   científica.

Bibliografía

 Cornelius, Castoriadis, Historia y creación, Textos filosóficos inéditos (1945- 1967), Madrid, Siglo XXI. 2011.

Castoriadis C., La institución imaginaria de la sociedad, Bs. As. TusQuets. 2010

Vera, M., Castoriadis (1922 -1997), Madrid, Ediciones del Orto, 2001.

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